Carta del Lector

Carta abierta al presidente Macri

De mi mayor consideración:En calidad de simple ciudadano, respetuosamente me dirijo nuevamente al señor Presidente, a fin de expresarle preocupaciones referidas a la política nuclear.

Sigo creyendo que su gobierno escucha, recibe las inquietudes, las trata, pero al menos en la materia que me desvela, no las responde.
Mi anterior carta del 26 de octubre, trasladada al Ministerio de Energía y Minería, dio lugar a que la Subsecretaría de Energía Nuclear ofreciera brindarme respuesta que no recibí. Consulta anterior a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tuvo eco que, si bien no esclareció mis dudas, me dio oportunidad de explicar y ampliar mis interrogantes, aún sin respuestas.
El infortunio de Fukushima, de marzo de 2011, provocó revisión de políticas nucleares en todo el mundo. No parece que Argentina haya reaccionado igualmente. 
Nuestro Plan vigente ha sido elaborado y aprobado durante un gobierno anterior, antes de sucedida aquella calamidad, impulsado por lo dos últimos y ahora por el suyo. En virtud de la nueva situación consecuencia de la referida catástrofe, aspiro que nuestro país revise el Plan Nuclear heredado, lo reexamine y, si surgiera la decisión de ratificarlo, se expliciten ampliamente las razones. Su presidencia impulsa el aprovechamiento de los inmensos recursos naturales de generación energética limpia y renovable que disponemos, política que adhiero y es apoyada decididamente por amplios sectores del quehacer nacional.    
En momentos en que la tecnología nuclear va en retroceso y la de producción de energía de orígenes renovables y acumulación, avanzan a grandes pasos, es desacertado invertir más de 10 mil millones de dólares en dos grandes reactores y, lo que es más grave, incrementar así la producción de residuos de «alta radiactividad», sin tener definido su destino final seguro, por miles de años. 
No parece que la CNEA tenga claro cuál será ese destino. La reserva de la entidad (a pesar de que la Ley 25.018 la obliga a «informar en forma permanente a la comunidad, sobre los aspectos científicos y tecnológicos de la gestión de los residuos radiactivos»), me autoriza a conjeturar que no tiene aún determinación al respecto. 
En estas condiciones, asentar nuevos reactores que producirán más desechos con radiactividad perdurable por milenios parece, sencillamente, una inconsciencia. No sólo nuestros descendientes lejanos, sino nuestros nietos, nos lo recriminarán. 
Como le manifesté en mi anterior carta, esta situación me sume en un comprensible padecimiento que no encuentro forma de desvanecer, y da razón a esta reiteración. 
Otro motivo de angustia es la concentración de reactores próximos a Lima (Atucha I y II, el CAREM en construcción, el próximo reactor Atucha III y posiblemente la 5ta. Central rechazada por Río Negro). Lima es un lugar absolutamente inadecuado, por su proximidad a la Capital Federal, por encontrarse en zona sumamente poblada, por hallarse junto al río que provee de agua a multitud de poblaciones ribereñas, por encontrarse prácticamente a nivel del mar y próximo a frontera. 
La actividad nuclear tiene sus riesgos y el agrupamiento de reactores, más que multiplicar los peligros, los potencia.
Sólo un exhaustivo, prolijo, profundo, íntegro y sincero examen desprovisto de prejuicios, ordenado por el señor Presidente, y la divulgación de un informe suficientemente detallado y convincente, podrá tal vez aliviarme estos pesares que, me consta, son compartidos por numerosos ciudadanos. 
Por todo lo expuesto, solicito al señor Presidente la revisión del Plan Nuclear heredado, la cancelación de la decisión de instalar nuevos reactores, se dé amplia difusión del destino previsto para los residuos de alta radiactividad acumulados y se divulguen los planes para el futuro desmantelamiento de los reactores en operación y el destino del producto radiactivo del desarme.
En la seguridad que el señor Presidente interpretará fielmente la intención que me anima, y reiterando que la presente no expresa otra cosa que el sentir de un argentino común, aprovecho para desearle con la mayor consideración, un muy feliz año y, para bien del país, el más rotundo éxito de su gestión.
                                                                                
Juan Vernieri - DNI 6.877.982
 

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