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Algún inconveniente parece haber surgido
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Algún inconveniente parece haber surgido

Todo parece indicar que algo le ha fallado a la Municipalidad local en relación a su ambicioso proyecto de modernizar la plaza Independencia que ya hace varias semanas fue totalmente y severamente cercada para impedir el tránsito por ella y pocos días después se había comenzado a sacar las baldosas que cubrían buena parte de su superficie, para ser reemplazadas por nuevas y de otro diseño.

Rosendo Rodríguez Labat

Pero esa tarea que se hacía a pico y pala, parece que se ha interrumpido. O al menos, no tiene el ritmo inicial. Como tampoco se observa actividad alguna que señale que el proyecto tendrá ejecución con la misma celeridad con que se procedió a su clausura.
Se supone que esa interrupción sería momentánea y seguramente obedecerá a razones de orden económico, toda vez que es harto sabido los graves problemas que en ese aspecto tiene el Municipio. Pero también se supone que puede atribuirse a cuestiones no previstas en su momento que obligaría a lo que se espera que sea una breve interrupción de los trabajos proyectados.

Como un dato anecdótico, diremos que esta es la segunda vez que se procura reformar la histórica plaza por la que han pasado los más importantes políticos del país, y ha sido escenario de trascendentales acontecimientos gratos e ingratos. Pero siempre allí estuvo el pueblo para expresarse. La primera ocurrió en las postrimerías de la década del ’40. Chubut era Territorio Nacional. Su gobierno era designado por el Presidente de la Nación. Generalmente un ilustre desconocido.

Como ilustre desconocido era también el bonaerense José Caviliotti, ese delegado que la Casa Rosada había designado para hacerse cargo de la Municipalidad local. La ahora clausurada plaza Independencia estaba totalmente cercada por ligustrina de más de un metro de altura. Y, por supuesto, nada de baldosas adentro y fuera de la misma. Pero una de las primeras medidas de Caviliotti fue eliminar ese cerco y embaldosar sus veredas y caminos internos. La decisión del ignoto jefe comunal fue duramente criticada por la mayoría de los habitantes de Trelew, pero cuando la vieron mejorada y liberada de esa protección que sólo servía para acumular todo lo que el viento arrastraba cambiaron de idea.

Actualmente en Trelew se está viviendo una situación similar, aunque por razones distintas se critica a Maderna. En aquella oportunidad prevalecían motivaciones sentimentales. En ésta, razones de orden económico. Se considera inoportuna semejante inversión cuando hay otras prioridades. Pero es posible que se repita la historia y como Caviliotti, Maderna logre que las críticas que hoy recibe, mañana se transformen en elogios.

 


 

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Todo parece indicar que algo le ha fallado a la Municipalidad local en relación a su ambicioso proyecto de modernizar la plaza Independencia que ya hace varias semanas fue totalmente y severamente cercada para impedir el tránsito por ella y pocos días después se había comenzado a sacar las baldosas que cubrían buena parte de su superficie, para ser reemplazadas por nuevas y de otro diseño.

Pero esa tarea que se hacía a pico y pala, parece que se ha interrumpido. O al menos, no tiene el ritmo inicial. Como tampoco se observa actividad alguna que señale que el proyecto tendrá ejecución con la misma celeridad con que se procedió a su clausura.
Se supone que esa interrupción sería momentánea y seguramente obedecerá a razones de orden económico, toda vez que es harto sabido los graves problemas que en ese aspecto tiene el Municipio. Pero también se supone que puede atribuirse a cuestiones no previstas en su momento que obligaría a lo que se espera que sea una breve interrupción de los trabajos proyectados.

Como un dato anecdótico, diremos que esta es la segunda vez que se procura reformar la histórica plaza por la que han pasado los más importantes políticos del país, y ha sido escenario de trascendentales acontecimientos gratos e ingratos. Pero siempre allí estuvo el pueblo para expresarse. La primera ocurrió en las postrimerías de la década del ’40. Chubut era Territorio Nacional. Su gobierno era designado por el Presidente de la Nación. Generalmente un ilustre desconocido.

Como ilustre desconocido era también el bonaerense José Caviliotti, ese delegado que la Casa Rosada había designado para hacerse cargo de la Municipalidad local. La ahora clausurada plaza Independencia estaba totalmente cercada por ligustrina de más de un metro de altura. Y, por supuesto, nada de baldosas adentro y fuera de la misma. Pero una de las primeras medidas de Caviliotti fue eliminar ese cerco y embaldosar sus veredas y caminos internos. La decisión del ignoto jefe comunal fue duramente criticada por la mayoría de los habitantes de Trelew, pero cuando la vieron mejorada y liberada de esa protección que sólo servía para acumular todo lo que el viento arrastraba cambiaron de idea.

Actualmente en Trelew se está viviendo una situación similar, aunque por razones distintas se critica a Maderna. En aquella oportunidad prevalecían motivaciones sentimentales. En ésta, razones de orden económico. Se considera inoportuna semejante inversión cuando hay otras prioridades. Pero es posible que se repita la historia y como Caviliotti, Maderna logre que las críticas que hoy recibe, mañana se transformen en elogios.

 


 

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