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Escapes y rampas
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Escapes y rampas

Sr. Director
Ruego a usted tenga a bien darme la posibilidad de ejercer el «derecho a réplica» y dirigirme a una carta al lector escrita oportunamente por el señor Juan Vernieri, la cual fue publicada el día 5 de enero de este año en su prestigioso diario.

Por REDACCIÓN CHUBUT



Al señor Vernieri quiero antes aclararle que en otra oportunidad he apoyado totalmente un reclamo que entonces hacía referente a los escapes libres, del cual he sido y soy víctima al igual que usted, y que todos, de esos ruidos tan molestos que deambulan por la ciudad a toda hora.
Pero, de la misma forma, y con el mismo convencimiento, hoy debo decirle, si usted me permite, que no estoy de acuerdo para nada con su postura en relación a las rampas de acceso para discapacitados de las esquinas céntricas, que han sido ensanchadas, según usted, exageradamente. Y si me vuelve a permitir, quiero exhortarlo a que reflexione, antes de adoptar esa injusta y mezquina posición.
Mire amigo, yo le cuento que tengo siete hijos y unos cuantos nietos, y le agradezco al Señor que hayan nacido todos con normalidad. Pero sí conozco a mucha gente con discapacidad, como por ejemplo el señor José Behotas, que a mi criterio, es hoy una de las personas más acertadas y capacitadas que ha tenido el área de Discapacidad. Y quizá esto sea así, porque ¿quién conoce mejor el paño que este hombre para dirigir el área, no?
Además, me la juego que usted no debe tener muchos allegados a esta situación. ¿Sabe cuántas veces una persona no puede llegar a la vereda por estar «apropiada» por un vehículo?
Ahora, con la mayor sinceridad, ¿por qué se la agarró con este tema? Porque con el mismo sentido común que usted tiene, cuando dice que se corre el riesgo de que un auto pueda chocar y subir a la vereda, también es verdad que el mismo riesgo, o más, lo puede tener una persona con discapacidad esperando en el medio de la calle que corran el vehículo que le impide subir a la vereda, ¿no le parece?
Pero yo creo que tener un conocido discapacitado, o no tenerlo, eso no tiene relevancia. Lo que sí importa es meterse un poco más en la piel de los demás, ser más solidarios y, especialmente, con los que están en una situación desventajosa. Sólo deténgase a pensar un momento, que para algunos la vida no es tan fácil como para usted o para mí, que sólo nos preocupan los escapes libres. ¿No le parece?

Miguel Bataller
DNI 8.586.559
 

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Sr. Director
Ruego a usted tenga a bien darme la posibilidad de ejercer el «derecho a réplica» y dirigirme a una carta al lector escrita oportunamente por el señor Juan Vernieri, la cual fue publicada el día 5 de enero de este año en su prestigioso diario.



Al señor Vernieri quiero antes aclararle que en otra oportunidad he apoyado totalmente un reclamo que entonces hacía referente a los escapes libres, del cual he sido y soy víctima al igual que usted, y que todos, de esos ruidos tan molestos que deambulan por la ciudad a toda hora.
Pero, de la misma forma, y con el mismo convencimiento, hoy debo decirle, si usted me permite, que no estoy de acuerdo para nada con su postura en relación a las rampas de acceso para discapacitados de las esquinas céntricas, que han sido ensanchadas, según usted, exageradamente. Y si me vuelve a permitir, quiero exhortarlo a que reflexione, antes de adoptar esa injusta y mezquina posición.
Mire amigo, yo le cuento que tengo siete hijos y unos cuantos nietos, y le agradezco al Señor que hayan nacido todos con normalidad. Pero sí conozco a mucha gente con discapacidad, como por ejemplo el señor José Behotas, que a mi criterio, es hoy una de las personas más acertadas y capacitadas que ha tenido el área de Discapacidad. Y quizá esto sea así, porque ¿quién conoce mejor el paño que este hombre para dirigir el área, no?
Además, me la juego que usted no debe tener muchos allegados a esta situación. ¿Sabe cuántas veces una persona no puede llegar a la vereda por estar «apropiada» por un vehículo?
Ahora, con la mayor sinceridad, ¿por qué se la agarró con este tema? Porque con el mismo sentido común que usted tiene, cuando dice que se corre el riesgo de que un auto pueda chocar y subir a la vereda, también es verdad que el mismo riesgo, o más, lo puede tener una persona con discapacidad esperando en el medio de la calle que corran el vehículo que le impide subir a la vereda, ¿no le parece?
Pero yo creo que tener un conocido discapacitado, o no tenerlo, eso no tiene relevancia. Lo que sí importa es meterse un poco más en la piel de los demás, ser más solidarios y, especialmente, con los que están en una situación desventajosa. Sólo deténgase a pensar un momento, que para algunos la vida no es tan fácil como para usted o para mí, que sólo nos preocupan los escapes libres. ¿No le parece?

Miguel Bataller
DNI 8.586.559
 

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