Opinión

La UCR no debe preocuparse por cargos sino que Macri cumpla con lo prometido

En una nota publicada en este matutino, pocos días después de concretarse el acuerdo entre el radicalismo y el PRO, cuyo futuro electoral entonces era una incógnita porque en el Chubut no había despertado mucho entusiasmo, decíamos que esa impensable unión de los tiempos de Alfonsín, entrañaba para el centenario partido yrigoyenista un doble riesgo en los que se ponía en juego su futuro.

El primero, la profundización de su decadencia en el caso de un pronunciamiento adverso de las urnas, porque el pase de facturas no tendría límites por parte de quienes consideraban que se arriaban tradicionales banderas que orgullosamente fueron izadas a través de su larga historia, donde su lugar en el centro-izquierda parecía inalterable. El PRO representaba lo opuesto. El segundo riesgo era que si el resultado comicial era favorable, el partido fundado y liderado por Mauricio Macri, los laurales serían para él y el entonces alicaido radicalismo tendría asegurado el eclipse. Algo de eso ha ocurrido en buena parte del país.

Excepto en aquellas provincias donde el radicalismo es fuerte. Entre estas, Chubut donde tuvo un sorprendente resurgimiento atribuible al hoy diputado nacional Gustavo Menna que, prescindiendo de las figuras tradicionales, se puso el partido al hombro y por escasos votos fue superado por el oficialismo.
Eso, de ser considerados como los primos pobres del gobierno nacional, ha generado no poco malestar entre muchos radicales que se creían con derechos para ocupar funciones de importancia, pero creemos que eso no tendría que preocuparles tanto, sino que Mauricio Macri cumpla con lo prometido. Y lo prometido por el ingeniero oriundo de Tandil podrá concretarse con el apoyo de todos, sin mezquindades.

El argumento más usado por los radicales para convencer a sus afiliados que había que votar a Macri, era la recuperación de la República que en manos del kircherismo la había colocado al borde de un abismo. Ha sido recuperada y es de Macri la responsabilidad de ponerla en marcha. Si lo hace con Juan o con Pedro no importa. Pero que lo haga. Ahora se está en medio del río y hay que seguir nadando.

 

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