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Hace 100 años terminaba la construcción de un símbolo de Rawson: el puente metálico
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Hace 100 años terminaba la construcción de un símbolo de Rawson: el puente metálico

La larga historia de un símbolo que resiste y aún espera respuestas

Por REDACCIÓN CHUBUT

«Puente sobre el río Chubut en Rawson. Metálico. Luz 103 metros. Tramos 3. Ancho de la calzada 6 metros-con veredas laterales de 1,50 metros (Ley 4301).

Se ha continuado la construcción administrativa de este puente, ordenada por Decreto de junio 27 de 1916, terminándose las obras el 13 de febrero del corriente año, con un gasto total de 59.405,03 pesos moneda nacional, suma de la cual habrá que descontar el importe de una buena cantidad de material sobrante adquirido para la obra».

El párrafo puede leerse en la página 69 de una memoria presentada por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación al Congreso Argentino en 1918, durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. Dicha cartera, a cargo en todo aquel período, del ingeniero Pablo Torello, incluyó la mencionada fecha en una reseña sobre sus actividades en el lapso entre junio de 1917 y mayo de 1918 y aportó de esa manera la fecha fundacional de una obra que se transformó en símbolo ineludible y permanente del primer pueblo fundado a orillas del río Chubut, tras el arribo de los galeses en 1865.

Una de las primeras imágenes del puente centenario. pertenece al CeDIAP (Centro de Documentación e Información del Ministerio de hacienda de la Nación)

El informe ministerial sintetiza un largo y complicado trámite, lleno de idas y vueltas que alimentaron leyendas y fantasías que opacaron hasta nuestros días la rica y casi desconocida historia del centenario puente de hierro que aún desafía y aguarda, cada vez más escondido en el paisaje urbano, el cumplimiento de promesas repetidas periódicamente en tiempos electorales con una respuesta definitiva a su lenta agonía de corrosión y deterioro.
Aquella reseña de 1918 menciona el costo total de la obra que superó los 190.000 pesos de la época, discriminando la adquisición y transporte del material metálico ($ 64.303,53 m/n); las obras sobre el terreno ($ 43.297,59 m/n pagados al ex contratista) y $ 59.405,03 m/n de gastos por administración) y la adquisición de materiales, gastos de inspección, fletes, pasajes y varios ($ 23.127,56 m/n).

El puente de Rawson apareció citado por primera vez en un ambicioso programa de construcciones viales que impulsó el presidente Julio Argentino Roca en 1903, durante su segunda gestión al frente del Poder Ejecutivo Nacional, tras la superación de la crisis casi terminal que significó la amenaza de desaparición de Rawson como pueblo como consecuencia de los inusuales desbordes del río Chubut a mediados de 1899. Desde aquella mención inicial, que se ratificó con la ley nacional Nº 4301, promulgada el 3 de febrero de 1904, hasta su terminación definitiva, el 13 de febrero de 1918, se sucedieron catorce años, con avances y retrocesos nada fáciles, abandonos y problemas, que siguieron apareciendo tras su conclusión.

El puente del poeta en su actualidad, con su inigualable perfil


DOS ETAPAS

Un seguimiento de la evolución de la obra a través de las publicaciones periódicas del Boletín Oficial de la República Argentina revela que, a pesar de aquella decisión, el trámite ingresó en una etapa de indefiniciones que se extendió hasta 1912. Hacia fines de septiembre de aquel año, un minúsculo aviso de la Dirección General de Puentes y Caminos, dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, alentó una nueva esperanza de lograr una solución definitiva a la cuestión de la incomunicación ocasionada por la salida de servicio del primer puente de madera que unió ambas márgenes del río Chubut a partir de 1890.

La publicación reveló también una especial novedad. Su texto anticipaba implícitamente una metodología en etapas, que finalmente se cumplió, que auguraba dos instancias: la compra de los elementos metálicos en primer término y, a continuación, los trabajos en el terreno.

El presidente Luis Sáenz Peña firmó un decreto el 13 de enero de 1913 considerando que «de las seis propuestas presentadas la más económica y ventajosa era la de la Sociedad Anónima «Orenstein Koppel, Arthur Koppel». La parte metálica con destino al puente sobre el Río Chubut, en Rawson, «será construida por la Sociedad Harkort, establecida en Duisburg (Alemania), en sus propios talleres», se asentó en el contrato firmado por el director general de Puentes y Caminos, ingeniero Juan Molina Civit.

Luego de algunas modificaciones y demoras inesperadas y culminada la primera instancia que incluyó el acuerdo de los vecinos cercanos a los trabajos, el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, por intermedio siempre de la Dirección General de Puentes y Caminos, llamó a licitación pública para la ejecución de las obras sobre el terreno del puente carretero a construirse sobre el río Chubut en septiembre de 1913. La adjudicación se produjo a fines de ese mismo año a la casa Fraser y Cooke, única oferente a la convocatoria.

Dos años después, al acercarse la fecha estimada de terminación del 3 de septiembre de 1915, un nuevo y crucial contratiempo se agregó, sin embargo, a la continuidad de la obra: la empresa contratista Fraser y Cooke se presentó a la Dirección General de Puentes y Caminos haciendo saber su decisión de «suspender totalmente los trabajos y el propósito de no proseguirlos», ante las dificultades creadas por la guerra europea para la adquisición y mayor precio de los materiales: el costo de los fletes y la lentitud en el cobro y expedición de los certificados.

En medio de la inevitable controversia generada por la decisión empresaria que motivó la rescisión del contrato, la Dirección General de Puentes y Caminos asumió la responsabilidad de proseguir administrativamente las obras de construcción del puente hasta llegar a su terminación el 13 de febrero de 1918, luego de superar otros inconvenientes y decisiones de última hora.

Hierros alemanes que reclaman hoy atención oficial


TIEMPO DE ESPERA

El puente metálico de Rawson, que no posee todavía una información documentada sobre un acto oficial de inauguración, se incorporó así definitivamente al paisaje y la memoria de Rawson con emotivos recuerdos de la gente y como espacio de convocatorias de festejos deportivos, inspiración de numerosísimas expresiones artísticas y reclamos diversos para que se atienda su deterioro progresivo. Por Ordenanza Nº 3881 del 7 de enero de 1994 es «patrimonio histórico» de Rawson y desde el 9 de octubre de 2001 lleva el nombre de Puente del Poeta, según la ordenanza 5106, en homenaje al pionero Griffith Griffiths, carpintero que construyó el primer puente de madera y figura de la cultura de los primeros tiempos de la presencia galesa.

Diez días después de aquel 13 de febrero de 1918, en «La Cruz del Sur», el periódico que se imprimía en Rawson, se publicó un enigmático y escueto mensaje con el título «El puente de Rawson» y el siguiente texto: «El puente que se estaba construyendo sobre el río Chubut llegó a su término. Sólo falta que sea solemnemente inaugurado con las bendiciones del Altísimo. Corresponde, a nuestro modo de ver, a las Autoridades Gubernamentales y edilicias, invitar a las eclesiásticas a que se bendiga solemnemente». La publicación de la Cruz del Sur lleva Nº 666, una cifra propicia para alimentar conjeturas y explicaciones basadas en el más allá.

El pedido salesiano, publicado el 23 de febrero de 1918, parece no haberse respondido nunca, y ha agregado, sin querer, un nuevo ingrediente al conjunto de leyendas e imaginativas conclusiones que han surgido y se han multiplicado desde su misma construcción. El puente de Rawson, con su inigualable silueta alargada y elegante, resiste y espera con sus 100 años de historia.

Miguel Machesich

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Hace 100 años terminaba la construcción de un símbolo de Rawson: el puente metálico

La larga historia de un símbolo que resiste y aún espera respuestas

«Puente sobre el río Chubut en Rawson. Metálico. Luz 103 metros. Tramos 3. Ancho de la calzada 6 metros-con veredas laterales de 1,50 metros (Ley 4301).

Se ha continuado la construcción administrativa de este puente, ordenada por Decreto de junio 27 de 1916, terminándose las obras el 13 de febrero del corriente año, con un gasto total de 59.405,03 pesos moneda nacional, suma de la cual habrá que descontar el importe de una buena cantidad de material sobrante adquirido para la obra».

El párrafo puede leerse en la página 69 de una memoria presentada por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación al Congreso Argentino en 1918, durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. Dicha cartera, a cargo en todo aquel período, del ingeniero Pablo Torello, incluyó la mencionada fecha en una reseña sobre sus actividades en el lapso entre junio de 1917 y mayo de 1918 y aportó de esa manera la fecha fundacional de una obra que se transformó en símbolo ineludible y permanente del primer pueblo fundado a orillas del río Chubut, tras el arribo de los galeses en 1865.

Una de las primeras imágenes del puente centenario. pertenece al CeDIAP (Centro de Documentación e Información del Ministerio de hacienda de la Nación)

El informe ministerial sintetiza un largo y complicado trámite, lleno de idas y vueltas que alimentaron leyendas y fantasías que opacaron hasta nuestros días la rica y casi desconocida historia del centenario puente de hierro que aún desafía y aguarda, cada vez más escondido en el paisaje urbano, el cumplimiento de promesas repetidas periódicamente en tiempos electorales con una respuesta definitiva a su lenta agonía de corrosión y deterioro.
Aquella reseña de 1918 menciona el costo total de la obra que superó los 190.000 pesos de la época, discriminando la adquisición y transporte del material metálico ($ 64.303,53 m/n); las obras sobre el terreno ($ 43.297,59 m/n pagados al ex contratista) y $ 59.405,03 m/n de gastos por administración) y la adquisición de materiales, gastos de inspección, fletes, pasajes y varios ($ 23.127,56 m/n).

El puente de Rawson apareció citado por primera vez en un ambicioso programa de construcciones viales que impulsó el presidente Julio Argentino Roca en 1903, durante su segunda gestión al frente del Poder Ejecutivo Nacional, tras la superación de la crisis casi terminal que significó la amenaza de desaparición de Rawson como pueblo como consecuencia de los inusuales desbordes del río Chubut a mediados de 1899. Desde aquella mención inicial, que se ratificó con la ley nacional Nº 4301, promulgada el 3 de febrero de 1904, hasta su terminación definitiva, el 13 de febrero de 1918, se sucedieron catorce años, con avances y retrocesos nada fáciles, abandonos y problemas, que siguieron apareciendo tras su conclusión.

El puente del poeta en su actualidad, con su inigualable perfil


DOS ETAPAS

Un seguimiento de la evolución de la obra a través de las publicaciones periódicas del Boletín Oficial de la República Argentina revela que, a pesar de aquella decisión, el trámite ingresó en una etapa de indefiniciones que se extendió hasta 1912. Hacia fines de septiembre de aquel año, un minúsculo aviso de la Dirección General de Puentes y Caminos, dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, alentó una nueva esperanza de lograr una solución definitiva a la cuestión de la incomunicación ocasionada por la salida de servicio del primer puente de madera que unió ambas márgenes del río Chubut a partir de 1890.

La publicación reveló también una especial novedad. Su texto anticipaba implícitamente una metodología en etapas, que finalmente se cumplió, que auguraba dos instancias: la compra de los elementos metálicos en primer término y, a continuación, los trabajos en el terreno.

El presidente Luis Sáenz Peña firmó un decreto el 13 de enero de 1913 considerando que «de las seis propuestas presentadas la más económica y ventajosa era la de la Sociedad Anónima «Orenstein Koppel, Arthur Koppel». La parte metálica con destino al puente sobre el Río Chubut, en Rawson, «será construida por la Sociedad Harkort, establecida en Duisburg (Alemania), en sus propios talleres», se asentó en el contrato firmado por el director general de Puentes y Caminos, ingeniero Juan Molina Civit.

Luego de algunas modificaciones y demoras inesperadas y culminada la primera instancia que incluyó el acuerdo de los vecinos cercanos a los trabajos, el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, por intermedio siempre de la Dirección General de Puentes y Caminos, llamó a licitación pública para la ejecución de las obras sobre el terreno del puente carretero a construirse sobre el río Chubut en septiembre de 1913. La adjudicación se produjo a fines de ese mismo año a la casa Fraser y Cooke, única oferente a la convocatoria.

Dos años después, al acercarse la fecha estimada de terminación del 3 de septiembre de 1915, un nuevo y crucial contratiempo se agregó, sin embargo, a la continuidad de la obra: la empresa contratista Fraser y Cooke se presentó a la Dirección General de Puentes y Caminos haciendo saber su decisión de «suspender totalmente los trabajos y el propósito de no proseguirlos», ante las dificultades creadas por la guerra europea para la adquisición y mayor precio de los materiales: el costo de los fletes y la lentitud en el cobro y expedición de los certificados.

En medio de la inevitable controversia generada por la decisión empresaria que motivó la rescisión del contrato, la Dirección General de Puentes y Caminos asumió la responsabilidad de proseguir administrativamente las obras de construcción del puente hasta llegar a su terminación el 13 de febrero de 1918, luego de superar otros inconvenientes y decisiones de última hora.

Hierros alemanes que reclaman hoy atención oficial


TIEMPO DE ESPERA

El puente metálico de Rawson, que no posee todavía una información documentada sobre un acto oficial de inauguración, se incorporó así definitivamente al paisaje y la memoria de Rawson con emotivos recuerdos de la gente y como espacio de convocatorias de festejos deportivos, inspiración de numerosísimas expresiones artísticas y reclamos diversos para que se atienda su deterioro progresivo. Por Ordenanza Nº 3881 del 7 de enero de 1994 es «patrimonio histórico» de Rawson y desde el 9 de octubre de 2001 lleva el nombre de Puente del Poeta, según la ordenanza 5106, en homenaje al pionero Griffith Griffiths, carpintero que construyó el primer puente de madera y figura de la cultura de los primeros tiempos de la presencia galesa.

Diez días después de aquel 13 de febrero de 1918, en «La Cruz del Sur», el periódico que se imprimía en Rawson, se publicó un enigmático y escueto mensaje con el título «El puente de Rawson» y el siguiente texto: «El puente que se estaba construyendo sobre el río Chubut llegó a su término. Sólo falta que sea solemnemente inaugurado con las bendiciones del Altísimo. Corresponde, a nuestro modo de ver, a las Autoridades Gubernamentales y edilicias, invitar a las eclesiásticas a que se bendiga solemnemente». La publicación de la Cruz del Sur lleva Nº 666, una cifra propicia para alimentar conjeturas y explicaciones basadas en el más allá.

El pedido salesiano, publicado el 23 de febrero de 1918, parece no haberse respondido nunca, y ha agregado, sin querer, un nuevo ingrediente al conjunto de leyendas e imaginativas conclusiones que han surgido y se han multiplicado desde su misma construcción. El puente de Rawson, con su inigualable silueta alargada y elegante, resiste y espera con sus 100 años de historia.

Miguel Machesich

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