Opinión

No siempre reinó la armonía en los gobiernos pero nunca esta desarmonía

Es cierto que no siempre reinó la armonía entre los integrantes de los gobiernos democráticos que tuvo el Chubut desde el 1º de Mayo de 1958, fecha en la que en representación de la Unión Cívica Radical Intransigente, el doctor Jorge José Galina y el ingeniero Roberto Scocco, asumían en el primer gobierno constitucional de la provincia.

Pero, contrariamente a lo que está ocurriendo actualmente, rara vez trascendía las paredes de los despachos oficiales. Generalmente predominaba la personalidad de mandatarios con el suficiente poder de persuación que finalmente lograba la concordancia necesaria para que el gobierno seguiera funcionando normalmente. Excepto cuando las posiciones eran irreductibles. En esos casos, los disidentes renunciaban y sin estridencias volvían a la actividad privada. En estos momentos el pueblo chubutense contempla azorado el poco edificante espectáculo que brinda el gobierno donde sus integrantes habían distintos lenguajes y los enfrentamientos personales han llegado al extremo de haber roto el diálogo entre ellos. Los ciudadanos que ya nada los sorprende en materia de disparates, comentan con jocosidad esos insólitos comportamientos y es un tema que nunca falta en los corrillos políticos provinciales. Y, si como decimos, que aquellas discrepancias no trascendían la paredes de los despachos oficiales, éstas que tienen como protagonistas a altos funcionarios del Ejecutivo y a los Legisladores, han trascendido los límites provinciales y seguramente también los de la República. La relación entre ambos poderes es realmente caótica. Los recíprocos agravios han sido de una magnitud que seguramente no será fácil lograr la normalización. Sin el apoyo de los legisladores, Mariano Arcioni no logrará cumplir con el compromiso contraído con el gobierno nacional. Y su comprensible estado de nerviosismo lo ha llevado a emplear durísimos terminos al referirse a determinado integrante de ese cuerpo, y eso ha tenzado más esas pésimas relaciones. La verdad de la milanesa es que al escribano comodorense lo tienen contra las cuerdas, como diría un relator boxístico. Y no son pocos los que en su entorno esperan que la toalla vuele hacia el ring. Preocupante, realmente, la situación de la provincia.
 

RegionalesEdición impresa