Opinión

Por temor a perder votos no siempre dicen lo que piensan

No es nuevo que en nuestro país no siempre los dirigentes políticos de los partidos tradicionales, digan públicamente lo que piensan hacer si llegan al gobierno, sobre problemas de vieja data, cuya solución demandará esfuerzos y sacrificios a los ciudadanos.

El temor a perder votos los obliga a evasivas ó a la directa negación que los mismos estén en sus planes. Esto, precisamente, es lo que está ocurriendo en nuestra provincia con relación a la explotación de la minería. Generalmente en privado, unos y otros coinciden que es de imperiosa necesidad echar mano a esos recursos que abundan en todo el territorio patagónico. Pero, como dice un popular tango, «se florea con gambetas» frente a los periodistas. Habitualmente apelan al remanido argumento que es menester un profundo debate al respecto. No obstante esa hipócrita reticencia, el pueblo sabe por experiencia que si llegan al gobierno, lo primero que harán es explotar la minería, y con mismo énfasis que se opusieron cuando estaban en el llano, ahora defenderán sus beneficios. Esa película ya la vimos. Es un mal necesario para llegar al Poder. Decirle al pueblo lo que quiere oir, ha sido siempre la carta de triunfo de los caudillos populistas, hoy felizmente en vías de extinción.
En cuanto a lo que decimos que no es nuevo eso de no decir en las tribunas preelectorales lo que se piensa hacer una vez instalados en la Casa Rosada, es porque recordamos que ni Frondizi ni Menem dijeron lo que luego hicieron en el gobierno. El líder radical correntino, considerado universalmente como un brillante estadista, sorprendió a propios y extraños con su proyecto de integración y desarrollo que aseguraba el vuelo de la República hacia ese destino de grandeza que internacionalmente se le auguraba desde tiempos inmemoriales, pero que desgraciadamente los militares interrumpieron y actualmente ha retomado Mauricio Macri. En cuanto al pintoresco riojano de otrora largas patillas, también sorprendió. Pero no gratamente especialmente a los peronistas que lo habían votado creyendo que votaban a quien continuarían con la política de Perón, e hizo todo lo contrario. ¿Esas conductas no le estarán dando la razón a Juan Bautista Alberdi cuando calificó tan duramente a los argentinos?. Para pensarlo.
 

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