Opinión

La preocupación de los radicales son los municipios chubutenses

Todo parece indicar que en lo atinente a la candidatura para el gobierno de la provincia, los radicales ya lo tienen resuelto.

El diputado nacional Gustavo Menna, tendría asegurado no sólo el apoyo de sus correligionarios sino también de extrapartidarios y de amplios sectores independientes de la sociedad chubutense, que ya lo han votado en las elecciones legislativas. Pero el gran dilema que enfrentan son las candidaturas para los gobiernos municipales. Especialmente en Trelew, Puerto Madryn, Rawson, Gaiman y Dolavon, entre otras localidades donde el partido no está organizado. En las nombradas, no han aparecido figuras con los méritos necesarios para polarizar la atención de los ciudadanos. En nuestra ciudad, por ejemplo, se han lanzado algunos nombres de quienes podrían serlo, pero de escaso peso político. En la mayoría de los casos se trata de jóvenes profesionales con alguna experiencia en la función pública, pero de ninguna trascendencia popular. Esta ciudad, como Puerto Madryn, lo mismo que Comodoro Rivadavia, por la vastedad de sus territorios y la complejidad de problemas que tienen desde antaño y que aún no han sido resueltos, seguramente son las más difíciles de gobernar, por lo que es menester que impere absoluta responsabilidad en la elección de quien tendrá a su cargo esa empresa. No alcanza con buenas intenciones. Dentro de los no pocos candidatos en danza, como ha ocurrido otras veces, el nombre del arquitecto José Gatica ha vuelto a circular y es el que mayor consenso parece tener. Su gestión al frente del municipio local es recordada como buena, pero siempre rechazó el ofrecimiento. Ahora procuran convencerlo y confían que lo lograrán. Estos son otros tiempos. El viejo partido yrigoyenista está nuevamente en movimiento. Y eso es lo importante. Está en el punto de partida y su futuro es auspicioso. Necesita del aporte de todos y la renuncia de las ambiciones personales. Cualquier desviación del camino emprendido, lo devolverá al estado de postración en el que estaba desde hace quince años.
Hay un cambio en el país y la percepción es que se ha aceptado, no obstante los sacrificios que demanda. Se ha dejado de transitar por trillados caminos que no nos conducían a un final feliz. La renovación también es necesaria en política. Hoy en la función pública se requiere la presencia de hombres con el vuelo del cóndor. Con el lirismo del poeta y el materialismo del empresario. La sensibilidad social no es patrimonio exclusivo de los políticos ni de los sindicalistas. Quizás sea éste el momento de buscar en ese campo a los futuros administradores de los intereses públicos. Para pensarlo, sin duda alguna.

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