Opinión

La condena social debe materializarse en las urnas

Que el nivel cultural de la mayoría de los dirigentes políticos chubutenses, como así también el de muchos de sus funcionarios públicos es el más bajo de su historia democrática no hay ninguna duda. Y si alguien la tiene, sería aconsejable que acuda a las bibliotecas ó a los archivos de la prensa. 


Seguramente su sorpresa será mayúscula. La decadencia es alarmante y lo preocupante es que el daño que le han hecho a la democracia es preocupante. La mayoría de los ciudadanos que en el 1983 celebraron enfáticamente su recuperación, hoy están decepcionados y a la política se la considera una mala palabra. Han contribuido a ello, funcionarios y legisladores que, además de dudosa honestidad son considerados simplemente mal educados. Como esa ignota diputada provincial que con términos de una obscenidad que avergonzaría al mismo Jorge Corona, calificó a la esposa del Presidente de la República y a la Reina de Holanda, Máxima Zorreguieta. Y ya anteriormente, esa incultura fue puesta de manifiesta en una sesión de la Cámara de Diputados, donde algunos legisladores asumieron actitudes propias de las barras bravas del fútbol, patoteando a quién en ése momento ejercía la presidencia del cuerpo. Esos incalificables exabruptos, inconcebibles en una dama y mucho menos cuando tiene la responsabilidad de representar a un sector del pueblo que la votó democráticamente, y de lo que hoy seguramente estará arrepentido, como también la de esos diputados que actuaron como si estuvieran en una cancha de fútbol, jamás ocurrió antes, donde el respeto mutuo siempre imperó, por duras que fueran las discusiones en las que con énfasis y vehemencia cada uno defendiera antagónicas posiciones. Pero el valor de la democracia se basa en que mejore con su ejercicio, y esa es una responsabilidad indelegable del ciudadano.
De manera que lo ocurrido en los últimos años en la política provincial, donde la mediocridad le ha ganado holgadamente al talento, es de imperiosa necesidad que en las elecciones del 2019, esos legisladores y esos audaces funcionarios, que ya han sido condenados por la sociedad, esa condena se materialice en las urnas.
Le han hecho mucho daño a la democracia y a la Provincia. La solución estará en ese sobre que el año que viene depositaremos en las urnas. El ejército del Poder no puede estar en manos de quienes no están debidamente capacitados. La experiencia de estos últimos años nos obliga a la reflexión. 


 

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