Internacionales

Empieza el juicio contra el único atacante vivo del atentado que dejó 130 muertos en París

Salah Abdeslam, el único atacante vivo de los yihadistas que mataron a 130 personas en París en noviembre de 2015, empezó a ser juzgado desde hoy en Bélgica por un tiroteo con la policía en Bruselas, donde fue arrestado luego de mantenerse cuatro meses como el fugitivo más buscado de Europa.

Abdeslam, junto a su cómplice, Sofien Ayari, de 24 años, está acusado de intento de asesinato de policías y tenencia de armas prohibidas "en contexto terrorista", por un tiroteo en Bruselas que dejó a tres agentes heridos el 15 de marzo de 2016.
"No deseo responder a ninguna pregunta (...). Se me acusa, aquí estoy. Mi silencio no me hace culpable ni criminal, es mi defensa", dijo el hombre de 28 años en el Palacio de Justicia, un recinto custodiado por 200 policías. 
El acusado sólo dijo constatar que "los musulmanes son juzgados y tratados de la peor manera, sin piedad" y se encomendó a Alá ante el tribunal.
Abdeslam, hermano de Ibrahim, uno de los suicidas del atentado del 13 de noviembre de 2015 en París, es considerado el único sobreviviente de este comando del Estado Islámico (EI).
Según los investigadores, él también llevaba un cinturón de explosivos, pero no lo activó; escapó y esa misma noche fue a Bélgica, donde permaneció fugitivo por cuatro meses. 
Estaba escondido, junto a otros dos hombres, en un departamento de la comuna bruselense de Forest cuando varios policías belgas y franceses intentaron detenerlos y se produjo el tiroteo por el que se lo juzga.
El 18 de marzo de 2016, tres días después de ese hecho, fue apresado. Y a cuatro días de su captura, otros tres integrantes de ese célula atentaron contra el aeropuerto y la red subterránea de Bruselas. Hubo 32 muertos y 340 heridos. 
Para los investigadores, Abdeslam, francés, criado en Bélgica y de origen marroquí, tuvo un rol clave en los atentados de París, uno de los los peores en suelo francés desde la Segunda Guerra Mundial.
La primera jornada del proceso arrancó con un interrogatorio a Sofien Ayari, tunecino, y también involucrado en el tiroteo en el que el tercer hombre, el argelino Mohamed Belkaid, murió. 
Ayari dijo no considerarse "un radical" en su modo de entender la religión y relató su paso por Siria a las órdenes del grupo EI y su llegada a Bélgica tras pasar por Grecia y Alemania.
Contó que no sabía o no se acordaba quién pagaba el alquiler en Bruselas, ni tampoco por qué en esos departamentos había armas o detonadores. "Después de uno o dos años es normal que no me acuerde de todo", sostuvo. 
Ayari dijo no estar de acuerdo "ciento por ciento" con el EI y defendió al grupo en su combate contra el gobierno sirio de Bashar Al Assad, aunque no respondió si apoya o no los atentados yihadistas fuera de Siria. 
Sobre el tiroteo en cuestión, Ayari aseguró que ni él, ni Abdeslam dispararon. Según su relato, el único que apretó el gatillo contra la policía fue el fallecido Belkaid. 
Sin embargo, los expertos, de acuerdo a la agencia de noticias EFE, establecieron que se utilizaron al menos dos armas y que hay rastros de su ADN en la empuñadura. 
Otro de los huecos en su historia es que no pudo aclarar sus motivos para vivir en Bélgica en 2016, ni cómo consiguió documentación falsa. Sólo dijo que su intención era "regresar a las filas del Estado Islámico en Siria". 
La mira está puesta sobre Adseslam, que desde su extradición a Francia estuvo en la prisión de Fleury-Mérogis, al sur de París. 
Durante el juicio dormirá en una vigilada celda de la cárcel francesa Vendin-le-Vieil, cercana a la fronteriza ciudad de Lille y a 150 kilómetros del tribunal. 
La razón de este cerco constante es que los franceses no quieren incidentes con el principal sospechoso de los atentados de París, de cara al juicio que comenzará más adelante en Francia.
El juicio en Bélgica es a puertas cerradas con acceso a cinco dibujantes. Unos 350 periodistas acreditados lo siguen por medio de una pantalla, aunque no se permitirá difundir las imágenes.

Internacionales