Carta del Lector

UN JUBILADO DE ALUAR

Sr. Director:Un 3 de julio, pero de 1978, yo ingresaba a trabajar en la gran fábrica de aluminio. ¿Hace hoy 40 años! Nada más ni nada menos

Comenzaba a prestar servicio como operario en el Sector Anodos. ¡Cuántos recuerdos! ¡Cuántos miedos e incógnitas en ese lejano día! Miedos e incógnitas porque con mis colegas ese día nos hacíamos mil preguntas. ¿Sería lo que siempre anhelábamos? Yo jamás había tenido un empleo en el que recompensaran mi esfuerzo. Había comenzado a trabajar siendo casi un niño, a los 13 años de edad, y pasé por toda clase de rubros, desde aserraderos, empleado textil, en un restaurante en Béccar-San Isidro; también en una renombrada empresa productora de galletitas, y vuelta a una empresa textil. 
En suma, los años pasaban y yo era un trabajador sin futuro, con nada más que un modesto sueldo. Y entonces llegó ese ambicionado 3 de julio y esta prestigiosa empresa me incorporó como operario.
Al fin mis anhelos se cumplían: un trato digno, un sueldo acorde a mis necesidades y un empleo seguro en el que jamás estuvo en riesgo mi estabilidad laboral. Se ha hablado mucho de esta empresa, se la ha difamado sin criterio, pero yo puedo reafirmar que jamás de los jamases tuve problemas de salud a causa de haber permanecido 25 años como operario en esa amada empresa. Mi prueba más valedera e indudable testimonio, son los 78 años de edad próximos a cumplir. Han pasado 40 años de aquel inolvidable día. ¡Cuántas anécdotas! ¡Cuántos rostros y nombres indelebles pasaron por allí durante tanto tiempo! Hoy, orgulloso de que mis hijos se vean reflejados y admiren esa etapa de mi vida, siendo honrados estudiantes y trabajadores, sólo me resta agradecer a quienes hicieron posible que yo, con mis escasos estudios, lograra tener una vejez sin contratiempos. Gracias Aluar, gracias a todos sus componentes, desde el más alto en jerarquía hasta el más modesto de sus empleados, por darme su apoyo y todo lo necesario para llegar a la meta de mi último y gran empleo. Un saludo especial al Director Industrial de Aluar y a la actual Gerente del Sector Anodos, que sé que conduce con gran esmero la que fuera mi sección. Y gracias a mi amada empresa Aluar. Hoy 3 de julio, es un día memorable y emotivo para mí. 
Mil gracias.
                                                                  Arnaldo González
Legajo 37.400
 

Carta del LectorEdición impresa