Opinión

La UCR debe recuperar su independencia política y moral

(Por Luis García) Han pasado ya casi tres años desde que las fuerzas políticas que defienden la democracia republicana unieron sus fuerzas para derrotar en las urnas, con gran esfuerzo y contra toda una maquinaria electoral financiada espúreamente con dineros del Estado, al Gobierno populista de aspiraciones totalitarias que aspiraba a eternizarse en el poder. 

Populismo o república democrática. Esa era la encrucijada del momento y esa es la encrucijada en el momento presente. El populismo retrocede en toda la región, pero sus consecuencias económicas y sociales continúan. Urge reconocer que si la actual administración fracasa en asegurar la estabilidad económica y sentar las bases para el desarrollo, el fantasma del populismo, expulsado hacia las cloacas de la historia en el 2015, puede retornar en el 2019.
La UCR debe tener presente el hecho de que se encuentra entre sus deberes para con la República el llevar a cabo todo esfuerzo posible para asegurar la derrota total y definitiva del populismo, aún a costa de un gran sacrificio, aún a costa, llegado el caso, de su propia extinción. Es esto, precisamente, lo que ha venido haciendo durante los últimos años, aportando su vasta organización al aseguramiento de los fines electorales de Cambiemos, incluso cuando la voluntad popular consagró como Presidente a un líder de otro partido, el ingeniero Mauricio Macri.
A pesar de esto, la UCR continuó con su apoyo abnegado, dándolo todo pero sin aspirar a nada, aportando su experiencia allí donde fuera requerida y señalando los que a su juicio, luego confirmado por la realidad, constituían errores en el ejercicio del gobierno.
En perspectiva, es menester reconocer que esa alianza electoral, que a pesar de todo se ha mantenido incólume durante estos años, no ha conseguido consolidarse en una verdadera coalición de gobierno. De esta manera, los consejos han sido desoídos, la experiencia desperdiciada y la UCR marginada en su casi totalidad a una mera maquinaria electoral a ser relegada una vez pasadas las elecciones. Aún así, continúa siendo una verdad irrefutable que la única fuerza política en condiciones de destruir todo resabio de populismo y preservar la República es Cambiemos. Este es el fin a ser alcanzado y este es el mandato de la UCR en el tiempo presente.
Sin embargo, la consideración de los fines debe también ser acompañada de una reflexión acerca de los medios para asegurar esos fines. En este sentido, lo que corresponde es reflexionar acerca de si el mejor medio para asegurar la derrota del populismo, al menos en la Provincia del Chubut, continúa siendo que la UCR participe como furgón de cola del PRO, quien ha fallado, al menos en la Provincia, en tratar a la UCR con la consideración y el respeto que un socio de peso merece. Más grave aún, no es un secreto para nadie que la conducción del PRO a nivel nacional ha elegido como interlocutores a dirigentes políticos que han formado parte de la misma matriz de saqueo que a nivel local reprodujo la del kirchnerismo a nivel nacional. Esto debe ser marcado como un error y es un deber de la UCR corregirlo. Digámoslo más claro aún: el gobierno nacional ha olvidado su acuerdo con la UCR a nivel nacional para aliarse en el plano provincial con el pandasnevismo, responsable único del colapso de la provincia que actualmente experimentamos.
Es en este contexto que, con miras al nuevo examen electoral del año que viene, la prudencia política indica que ese error debe ser enmendado, cortando al mismo tiempo los lazos a nivel local con el prácticamente insignificante partido PRO y con el pandasnevismo venal y saqueador. De esta manera, en un mismo acto de independencia política y moral, la UCR puede decirle a la población que se encuentra en condiciones éticas y organizacionales de reconstruir una provincia devastada, al mismo tiempo que reafirma su apoyo a Cambiemos a nivel nacional, desde una posición diferente, si se quiere, pero tan comprometida como siempre lo ha estado con los fines de la República y la Democracia.

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