Opinión

El candidato

En uno de mis anteriores comentarios escribía sobre una posible candidatura a un cargo electivo. Desde ya que apuntaba a la máxima autoridad provincial, pero resulta que viendo la cantidad de postulantes que a pesar de faltar un tiempo para las elecciones, ya se han tirado al ruedo para ocupar ese lugar, yo creo que mis chances se han acortado y repensando, me dije:

«¿Porque no vice, o tal vez una diputación?», y viendo la fila de postulantes mi desazón ha crecido y puedo darme cuenta que mis chances han caído tan bajas, que quizás solamente deba conformarme con una dirección, que puede ser de Ceremonial o sino de integrante del grupo cercano al gobernador. ¿Qué tal encargarme de la obra pública?
  Uno toma todo esto a broma, pero la verdad es que dan ganas de llorar, porque parece que algunos postulantes no conocen sus limitaciones y a toda costa, contra viento y marea, quieren ser. Indudablemente uno se hace esta pregunta: ¿Para qué? Si en estos momentos en que la crisis arrecia hay que tener bien planificado que se va a hacer. Porque como el timonel de un barco, hay que saber afrontar el temporal, y es allí donde solo lo hará el más diestro.
  En las actuales circunstancias en que hay un descontrolado número de empleados públicos a los que hay que dar respuesta a fin de cada mes, y ni hablar de darles trabajo, porque como está el Estado sin fondos suficientes, entendemos que poco se puede hacer, más si pensamos en el grave problema que nos aqueja como Provincia, con necesidades básicas en casi todos los órdenes, nos preguntamos: Mi Dios, ¿cómo hacemos para salir a flote?
 Un territorio rico en todos los aspectos, casi despoblado, no entra en nuestro razonamiento como se ha llegado a esto. Pero debemos analizar que ha pasado en todos estos años. Pensando en un país que solamente se manifiesta federal en la Constitución, ya que en la práctica no dejamos de ser unitarios dependientes del poder central, donde el resto de Argentina trabaja para la gran urbe. Entonces no es difícil entender lo que ha pasado.
  Pero contra viento y marea los candidatos siguen adelante pensando más en ganar las elecciones, que en dar soluciones verdaderas, y no es que uno sea un descreído, pero a la historia me remito. Los espejitos de colores siguen allí sin cambiar, porque esta historia la vimos tantas veces que ya nada debería causarnos asombro. Pero en fin; seguirán insistiendo.
  Pero además, una cosa que nos preocupa es ¿cómo se financian las campañas? En estos días en el orden nacional se ventila el caso. Se dice que el costo es bastante considerable. Veremos en qué forma se desarrollan los acontecimientos. Mientras tanto el ciudadano común debería ir pensando preocupado, a quien elegir y luego a quien votar, ya que después no hay vuelta atrás y como dice el refrán: «A llorar a la Iglesia», ya que será demasiado tarde para arrepentirse.
 

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