Opinión

La actualidad de Tato

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En momentos en que parece que no encontramos el rumbo como país, quizás sea oportuno recordar a ese gran humorista que fue Tato Bores, que tan bien se manejaba con sus monólogos y nos hacía pensar en esa actualidad que nos tocó vivir en todos estos años, en que Argentina no encontraba el camino definitivo. Porque escucharlo aún hoy, en por ejemplo su Monólogo 2.000, donde nos comentaba los últimos treinta años desde el año 1990 hacia atrás, podemos ver que nada ha cambiado en el tiempo y nuestras miserias siguen vigentes.
Argentina, nuestro país, inmensamente rico, donde pueden abastecerse de alimentos muchos millones de habitantes, casi despoblado, mirando las vastas superficies territoriales, dotada además de muchos otras riquezas que nos da la tierra, y hasta algunos cerebros que nos han dejado y nos dejan bien parados, nos permite el lujo de vanagloriarnos de todo eso que el Creador puso a nuestra disposición, salvo está, esa clase dirigente que pareciera pactar con el enemigo, ya que no tiene destino y no ha sido capaz de elaborar un plan de país que nos marque el derrotero de grandeza que nos merecemos.
Así se han ido destruyendo las esperanzas, donde muchas cosas fallaron, como la educación, donde se enseñara como ser un buen ciudadano, o la cultura del trabajo, donde el esfuerzo de nuestros antepasados que vinieron a forjar estas tierras no se continuó, y nos hicieron creer y así lo asimilamos, que éramos los mejores en un montón de cosas, que la realidad nos denuncia.
Hoy nos encontramos frente a un panorama nada propicio donde años de populismo y de no enseñar al pueblo que todo debe conseguirse con esfuerzo y trabajo, nos han ido llevando a este momento donde figuradamente, de tenerlo todo, no tenemos nada, y no es que deban necesariamente poseer el beneficio de hacer pie, no, eso debe ser sencillamente el resultado de nuestro compromiso con la vida. Si se hubiera procedido de esa manera, podríamos también haber exigido con fundamentos a una clase dirigente, que nos representara en beneficio del país y sus habitantes y no en el descontrol, y el desmanejo de falta de planes concretos que hiciera de nuestra Nación lo grande que nos merecemos, pero mientras esos iluminados no dejen de pensar más en sí que en el beneficio mutuo, no saldremos adelante, porque estar pendiente de las próximas elecciones en vez del bienestar del pueblo, no es realmente una buena práctica.
Lamentablemente todo lo que uno pueda pensar y decir, naufraga en el tiempo que se ha perdido, y en el que se perderá si rápidamente no encontramos el camino cierto que cambie las cosas, aunque en muchos aspectos el mal ya está hecho y nos llevará años de recomponer la situación, si es que de verdad encontramos ese rumbo que debiera existir.

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