Sábado 29 de Abril de 2017, Chubut, Patagonia Argentina
Regionales|Sr. Director:
ESTADO AUSENTE
11 Mar 2017 00:00El 3 de marzo se cumplió un nuevo aniversario de mi segundo natalicio, algunos como yo, no muchos, tenemos si se quiere una especie de suerte.

 En las primeras horas del 3 de marzo de 2001, trabajando como taxista en Trelew fui asaltado por dos sujetos, uno de ellos menor de edad. Luego de robarme quisieron ejecutarme en el auto fallándole las armas, lo que facilitó me bajara del mismo siendo herido por el menor de unos 13 años de edad.

Pude correr y salvar mi vida a pesar del tiroteo de estos asesinos, sin duda ocurrió un milagro, Dios y la Virgen María no les permitieron asesinarme.

Los vecinos decentes del barrio, que sin dudas los hay, y la policía, vinieron a auxiliarme. La gente del Hospital en cuya ambulancia fui trasladado, me brindó toda su ayuda. Allí fui operado, entre otros, por los doctores Ku, Carminati y Ojeda que son los nombres que recuerdo, para todos ellos mi enorme agradecimiento, como así también a las enfermeras y personal de maestranza.

Fue lo único que el Estado hizo por mí y mi familia ya que ningún funcionario se acercó para ofrecer algún tipo de ayuda.

Luego que me asaltaron a mí, asesinaron a los colegas Gallo y Argüello, todo esto en apoximadamente un mes.

Debido al reclamo de mayor seguridad de los taxistas y la población que los acompañaba, se sancionó la ley 5.241 de ayuda económica a las víctimas de hechos delictivos violentos, pero con posterioridad a nuestros hechos, nuevamente el Estado está ausente.

Estuvo también ausente cuando en los años '90 se destruyó el paque textil de Trelew, en el cual trabajaba al igual que muchos que quedamos desocupados. Esta desocupación trajo todo tipo de delincuencia que es la que hoy sufrimos.

En mi caso personal me impidió darles un estudio terciario a mis hijos, a pesar de haber sido un empleado que no faltaba nunca, ni siquiera estando enfermo, conciente de mi responsabilidad laboral con la empresa y más aún con mi familia.

Con la desocupación fue como si me cortaran los brazos y con el asalto las piernas, el que está acostumbrado a trabajar y ganarse la vida honradamente se queda anodadado, shokeado y le cuesta recuperarse.

A pesar de todo lo malo, nos recuperamos y pusimos de pie nuevamente, lo que trae a acotación el recuerdo de la canción que estaba en voga en ese momento: ‘Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, resistiré, resistiré'.

Esto no hubiese sido posible sin el esfuerzo y apoyo puesto por mi esposa Mary para sobrellevar adelante la situación, poniéndose al hombro la familia.

También quiero expresar mi agradecimiento a mi cuñado Alejo Barrientos a pesar de no estar ya físicamente, por haberme brindado el trabajo de taxista. El, también había quedado sin trabajo con la privatización de Agua y Energía.

Un agradecimiento muy especial para mis cuñadas Norma Barrientos y Oscar Murillo, por habernos cobijado y ayudado cuando tuvimos que vender nuestra casa por la desocupación y por los hechos de asalto del que fui víctima.

Saludo también a todos aquellos que se solidarizaron conmigo y se acercaron al Hospital para manifestar su apoyo.

Acompaño y apoyo a mi vez a todas las víctimas de hechos delictivos violentos y a sus familias que también sufren y quedan muchos casos desamparados.

Agradezco a Dios el haberme permitido disfrutar de mis seis queridos nietos con los que la vida me ha compensado.

Una reflexión para el final: si los dirigentes políticos se hubieran ocupado en su momento de la desocupación y la delincuencia, hoy tendrían menos de que preocuparse. No hay peor gestión que la que nunca se hizo.

Donato Arcija

DNI 8.396.483