Jueves 23 de Marzo de 2017, Chubut, Patagonia Argentina
Regionales|Por Enrique Alejandro Korn
Dominio público del Chubut (III)
12 Mar 2017 00:03Hasta aquí expusimos una especie de primitiva radiografía jurídica del dominio público provincial del Chubut, resaltando las cosas que todavía debemos incorporar, para que éste sea pleno: a) La que corresponde a tierras fiscales provinciales ubicadas en la Península Valdes, y b) La que corresponde a obras que la Nación tenía en ejecución en el año 1955, que eran las que correspondían al Dique Florentino Ameghino, en el Valle Superior del Río Chubut.

 Ambas propiedades poseen el mismo común denominador constitucional para sostener que se trata de bienes exclusivamente provinciales que integran su dominio público. Y en ambos casos se podrá apreciar que la Nación Argentina llevó a cabo distintas acciones dilatorias -o triquiñuelas legales- para quedarse con esos bienes que habían dejado de pertenecerle. Chicanas, como solemos decir los abogados, ardides o subterfugios que se usan cuando se quiere obstaculizar el ejercicio de algún derecho. Pero en este caso particular que concierne al Chubut, como estas «vivezas criollas» se originaron en altos funcionarios nacionales, y casi con ocultamiento, esa conducta es repugnante. No deja de ser otro eslabón más que se añade a la sarta de viejas mentiras -de diferente naturaleza y contenidos- que han sido los caramelos con los que la Nación y sus funcionarios nos han venido entreteniendo desde que se descubrió el petróleo en Comodoro Rivadavia, hasta el día de hoy. Una serie de pequeñas estafas (y no tan pequeñas) cosa que de ninguna manera nos merecemos. Nadie merece que se lo estafe, -desde luego- pero en verdad hemos recibido tantos «cuentos del Tío» que es hora de ponerlos a la vista de todos, descubrirlos, hace largo rato que los chubutenses seguimos comprando estas baratijas de colores sin poder despegar todavía hacia lo que don Arturo Frondizi bien sintetizara y describiera como la integración y el desarrollo. Recordemos brevemente el tema de Tierras/inmuebles en la Península Valdés. Todas las tierras, bienes o servicios que la Nación poseía como propias hasta el 30 de junio de 1958, dentro o en las costas de la Península Valdés pertenecen de modo exclusivo al dominio público de la Provincia del Chubut. Y esta dispone de tales bienes en la forma, modo y condiciones que mejor vea convenir a sus intereses y objetivos y para el uso y goce de todos sus habitantes.

(Art.s 1, 9, 10, 12 y 14 de la Constitución del Chubut, entre otros) A riesgo de ser temático: ni la Nación, ni Marina, ni Parques Nacionales ni ningún otro organismo nacional de ninguna clase, tiene derecho para usar o disponer de tierras o bienes que por la ley de creación de esta provincia, le pertenecen desde entonces de modo exclusivo a la Provincia del Chubut. Ella es la única que por sí sola, o a través de los organismos que estime apropiados -ya creados como el caso de la Administradora Península Valdes, u otros a crearse- puede ejercitar su derecho de propiedad.

En cambio, la Nación no puede hacer ninguna de esas actividades porque el artículo 10 de la ley 14408 le impuso la obligación de dictar por ley del Congreso una Ley de Reservas para justificar qué tipo de bienes, cosas o superficies deberían considerarse como de utilidad nacional, y -por ello- ser retenidas y no ser entregadas a la Provincia del Chubut. Pero como vimos desde el principio de estas notas, la Nación no solo no dictó la ley a la que se había autoobligado - efectuar reservas de bienes que ella misma venía poseyendo- sino que pretendió burlar su propio mandato constitucional mediante el dictado de un simple decreto que venía a cambiar, «prorrogar» una cláusula constitucional específica y concreta. No se sabe con certeza que tipo de razones pudieron dar sustento a esta actitud injustificable, pero -sin duda- que tales razones no se pueden presumir involuntarias. Es inconcebible, pero esto fue lo que hizo: el plazo constitucional de la Nación tenía su término fatal el 30 de junio de 1958; a partir de esa fecha nada más se podía hacer, legalmente. Sin embargo, mediante un decreto nulo, (el decreto 4908/58 publicado en el B.O. el día 8 de mayo de 1958) la Nación lo extendió. Estiró un término constitucional, hasta el 30 de setiembre de ese mismo año. Y aún con ese subterfugio horrible, no pudo sancionar la ley.

Esa actitud se asemeja a la acción repulsiva de un padre que le promete un regalo a su hijo, pero no se lo entrega: el padre se lo queda y lo retiene para jugar él solo... Ahora bien, ¿Cómo ocurrió todo esto? Sin la pretensión de ser exhaustivo en la búsqueda de antecedentes, resulta que la Armada

Argentina controlaba desde el año 1949 los espacios marítimos de los alrededores de Punta Buenos Aires, ubicada donde se cierra la boca del Golfo San José, y aparece el San Matías, mucho más grande, casi mar abierto. En toda esa zona -vaya uno a saber porqué- era lugar donde se llevaban a cabo todo tipo de ejercicios de entrenamiento naval militar con toda clases de armas; zona que -naturalmente- quedó contaminada con restos de proyectiles de variopintos cañones, bombas, torpedos y otras menudencias de material bélico en general. (Si a esa época ya volaban el Pulqui I y II, porqué no suponer que hubiéramos desarrollado misiles de algún tipo, siempre funcionaron sin piloto)

Este entrenamiento bélico -con buques propios y algunas veces con navíos de otros países- duró hasta el año 1989. O sea, después de cuarenta años de cañonazos constantes, bombas de tierra, submarinas y otras menudencias, Punta Buenos Aires debería estar con basura militar por todas partes.

Pasado este tiempo -cuarenta años- parece ser que entre la Administración de Parques Nacionales y la Armada acordaron remover (eufemismo por «sacar» o «limpiar» la basura de guerra) los desechos bélicos de Punta Buenos Aires y retirar el material que se encontrara en el lugar, ya que se trataba de un lugar «donde solo se tiraba,» (según explicaciones del Capitan Quevedo a LU-17, sin aclarar porqué bombardearon nuestra provincia durante tanto tiempo) qué tipo de cosas «tiraban», o con cuales cosas «se» tiraba.

En la desinteligencia o en la ignorancia -que de ningún modo puedo presumir involuntaria- es que el Ministerio de Defensa de la Nación firmó un convenio con la Administración de Parques Nacionales en el año 2007, para que el sitio bombardeado dejara de ser callado recipiendario de cañonazos, bombas diversas y otras yerbas, y fuera utilizado para realizar estudios sobre biodiversidad. Una actividad muy amplia, por cierto, (porque todo lo vivo es diverso) tarea aparentemente delegada al Centro Nacional Patagónico. A resultas del convenio, la Armada montó, desde el 3 de febrero de 2008, (supuestamente) una guardia en algún lugar de Punta Buenos Aires.

(Lugar privilegiado por cierto, porque además de ser un lugar de fauna autóctona, esa variada fauna «ha sufrido experiencia de guerra», a diferencia de toda la otra. ¡Vaya biodiversidad a estudiar!) A partir del año 2007 parecería que es la Administración de Parques Nacionales quien está a cargo del cuidado de Punta Buenos Aires, sin que en realidad se sepa que cosas estaría cuidando. Mientras Parques Nacionales «cuida», la Secretaría de Marina prosigue con los estudios y las actividades que habría desarrollado desde siempre la Armada, (como los concernientes a oceanografía) pero -eso sí- teniendo en cuenta lo que hará el resto de los científicos. (Los datos de este último apartado fueron detraídos de la nota de Ana Tronfi, la inquieta periodista de La Nación en la Patagonia. Publicación de «La Nación» del día 25 de julio del año 2009). El enfoque objetivo de esta situación me lleva a sostener la nulidad absoluta de la Reserva Natural Militar de 7000 hectáreas realizada por la Administración de Parques Nacionales (APN) en Punta Buenos Aires, en la Península Valdés, y la de todas las demás a cuya nomenclatura catastral he podido acceder, y que registra la misma Provincia del Chubut. Las detallo al final de esta nota. *Todas esas supuestas reservas, deben ser incorporadas directamente al dominio público provincial del Chubut, mediante Decreto del Poder Ejecutivo Provincial, en base a los hechos descriptos y en base al derecho que le otorgan los artículos 1, 9, 10, 12 y 14 de la Constitución Provincial del Chubut.

Con posterioridad a esta reivindicación, debemos requerir a la Nación que haga saber a la Provincia del Chubut de manera clara y concreta, que tipo de actividades llevó a cabo en esas superficies que indebidamente retuvo para sí desde el 30 de junio de 1958; qué acciones llevó a cabo o inversiones de que tipo -por sí o por terceros- concretó en esas tierras y cuales fueron sus objetivos; y qué funciones llevó a cabo la Administración de Parques Nacionales en esa superficie como consecuencia del Convenio oportunamente suscripto. Por supuesto que la Provincia del Chubut deberá analizar tales supuestos justificativos y se reservará el derecho de reclamarle los daños y perjuicios producidos y el pago de las sumas que resulten por el uso ilegal de esas superficies de su propiedad, por el tiempo que las retuvo. Nuestro Poder Ejecutivo deberá hacer saber formalmente al Ejecutivo de la Nación, la decisión adoptada y los reclamos del caso.

Conclusión I: Hay que modificar esta situación en favor de la Provincia del Chubut. Los convenios suscriptos por el Ministerio de Defensa, la Armada Argentina, Parques Nacionales, el Cenpat y/o quienquiera que fuese, respecto de Punta Buenos Aires, y de cualquier otro emplazamiento, o enclave territorial nacional, son inválidos: nulos de nulidad absoluta.

Y no importa si el objetivo es bueno, deseable o necesario: la única que debe decidir sobre esas cuestiones es la Provincia del Chubut, quien -como muchas veces ha ocurrido y sigue ocurriendo- es la convidada de piedra respecto de la disposición de sus propiedades que llevan a cabo terceras partes interesadas en sus bienes.

Conclusión II: Hay que diseñar un nuevo organismo para el contralor y desarrollo de la Península Valdés, que sea ágil y eficiente. No perder más tiempo irrecuperable, es la obligación que se impone.

*Lo que Chubut debe reivindicar: (sigue la enumeración catastral y dominial hecha en la investigación del autor, que esta Dirección no transcribe por ser datos sensibles. Pero están a disposición de quien acredite un interés legítimo

21.- Lote reservado por Dto. Nº 8107 de fecha 04 de Abril de 1949 Expte. Nº388 /1948 para el Ministerio de Marina, junto con lotes Nº 22 y 23.

22.- Lote 22 (Ficha Nº 23) Superficie 2.800 has. aproximadamente. reservado por Dto. Nº8107 de fecha 04 de Abril de 1949 Expte. Nº388/1948 para el Ministerio de Marina, junto con lotes Nº 21 y 23. Lote 22-A- Comando en Jefe de la Armada Tº383-Fº212-Fca.65162.

23.- Lote 23 reservado por Dto. Nº8107 de fecha 04 de Abril de 1949 Expte. Nº 388/1948 para el Ministerio de Marina, junto con lotes Nº 21 y 22. Lote 39-A- Comando en Jefe de la Armada Tº383-Fº217-Fca.65167 Lote 30-A- Ministerio de Marina Dto.455/63 Tº361-Fº128-Fca.38123 Lote 39-A- Comando en Jefe de la Armada Tº383-Fº217-Fca.65167 Reservado por Dto. de fecha 03 de Setiembre de 1906 B.Oficial 3849Fº1058 para usos fiscales 8.900 has. en los lotes: 30, 41,51,79,96 y110.- Reserva Franja 220 x 200m. sobre el Golfo San José mediante Decreto

de fecha 18 de Julio de 1916 para la Armada Nacional conjuntamente conla parte Sud del lote Nº 43. Agrimensor Mazzanti, Expte.Nº007/60 102.- Lote 96 (Ficha Nº 104) Superficie 750 has. aproximadamente. Reservado: Decreto de fecha 03 de Setiembre de 1906- Boletín Oficial 3849 Fº1058 para usos fiscales la superficie de 8.900 has. conjuntamente con los lotes: 30, 41, 51, 79 y 110 (la superficie de 550 has. para usos fiscales)- Faro Punta Delgada-, y R.M. de 13 de Enero de 1921 - 1945-M-1918. Poniendo a disposición del Ministerio de Marina, el lote 96 de la Península Valdés, debiendo dicho Departamento delimitar una superficie de 4 has. en forma que se abarque la Oficina de Correo de Punta Delgada, a cuyo cargo quedará por ahora, esta extensión.- Por la misma Resolución Ministerial reserva la superficie de 4 has. para dependencia de la Armada Faro y Estación Telegráfica (folio 236 Pastoril). Lote 96-A- Comando en Jefe de la Armada Tº383-Fº213-Fca. 65163.