Jueves 23 de Marzo de 2017, Chubut, Patagonia Argentina
Regionales|Por Rosendo Rodríguez Labat
Lo que ocurre en Itatí ocurre en todo el territorio nacional
18 Mar 2017 00:00Como si se hubiera descubierto un dinosaurio caminando por Plaza de Mayo, el periodismo nacional oral, escrito y televisivo, ha dedicado muchas horas y mucho espacio a lo ocurrido en Itatí, provincia de Corrientes, donde sus autoridades comunales, como así también funcionarios nacionales, han sido detenidos acusados de ser quienes manejaban la distribución de la droga a otras provincias.

 Si bien es cierto que el hecho es de extrema gravedad y que si se comprobaran las responsabilidades, bueno sería que el peso de las leyes recayera sobre los mismos con rigurosa severidad, no es menos cierto que para la mayoría de los argentinos la sorpresa no ha sido tanta. Y no ha sido tanta, habida cuenta de que es público y notorio que ese flagelo ya hace rato que está instalado en el país. Aunque también es cierto que en los últimos años se ha incrementado mucho. Por lo tanto, su instalación no ha sido por generación espontánea, sino porque se crearon las condiciones. Y en eso tienen responsabilidades altos funcionarios de la Nación y de las provincias. No diremos en todas, sino en muchas de ellas. Que con frecuencia se anuncian nuevas medidas para terminar con ese vil negocio y se invierten cifras millonarias es cierto, pero tienen la credibilidad que tendría el gordo Valor dando misa.

Resulta sumamente difícil creer en la seriedad de esas campañas antidrogas, muchas veces anunciadas con bombos y platillos, cuando se han desprotegido las fronteras, abundan las pistas clandestinas de aterrizaje de pequeñas aeronaves, y el control en las rutas se hace esporádicamente. Y si hacía falta algo más para completar ese nocivo cóctel de tolerancia oficial, observamos el trato diferencial con relación a otros delincuentes, que en las cárceles o lugares de detención reciben quienes están en ese inmundo negocio. Salvo quien quiera ignorarlo, es harto sabido que la droga es una de las principales fuentes generadoras de recursos para el financiamiento de las campañas electorales de no pocos partidos políticos. Así como hasta no hace muchos años lo era el juego clandestino. Aunque en muchos lugares dejó de ser clandestino y se juega a la vista de todos. Pero -claro está-, frente a lo que produce la droga son monedas, y seguramente se habrá dejado para uniformados de baja graduación.