Sábado 29 de Abril de 2017, Chubut, Patagonia Argentina
Regionales|Por Rosendo Rodríguez Labat
Errores que se pagan caro
6 Abr 2017 00:09Claro, eran tiempos cuando los capitales foráneos tenían mucho de diabólico. Permitir la participación de empresas extranjeras era como enajenar la soberanía nacional.

 Todavía el Braden o Perón estaba vigente en muchos argentinos. El general de la amplia sonrisa se había ingeniado para convencer especialmente a los trabajadores de que la Argentina era una presa codiciada por los extranjeros y que era deber de todos los ciudadanos estar alerta y luchar para que no hagan pie en nuestro territorio. En ese marco estuvo comprendido entre otras nacionalizaciones, la de los frigoríficos y los ferrocarriles que hasta entonces estaba en manos de los ingleses.

Esta introducción sobre lo que fue una política enmarcada en el más puro concepto de lo nacional y popular, algo que -dicho sea de paso- no tuvo la misma fuerza en su segundo gobierno, ha cobrado vigencia en estos momentos en los cuales Comodoro Rivadavia está viviendo el mayor drama de su historia por las intensas lluvias que han caído sobre la ciudad petrolera y poblaciones vecinas. Y en ese drama el protagonismo de el «Chenque» ha sido realmente funesto. Y ha traído al recuerdo de los memoriosos y seguramente habrá constancia en los archivos periodísticos de esa época, que durante el gobierno del caudillo militar de eterna recordación, hubo el ofrecimiento de una empresa francesa para eliminar esa enorme montaña de tierra mediante el lavado por cañerías hacia el mar, con la sola exigencia de que por una determinada cantidad de años se le diera la explotación sin cargo de los terrenos que se formarían en el océano.

Por supuesto que la negativa fue inmediata. Un error que seguramente el general no hubiera cometido si hubiera existido el ofrecimiento en su segundo mandato, donde tuvo la inteligencia de modificar su pensamiento con relación a lo que consideraba «el capitalismo salvaje» que para él representaba el embajador norteamericano y ya no le pareció tan salvaje cuando poco tiempo antes de que lo derrocaran, aceptaba su participación en la exploración petrolífera. «Errar es cosa de cualquier hombre, perseverar en el error, es sólo privativo de los necios» (Marco Tulio Cicerón, orador, prosista, político y filósofo romano).