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La ausencia de infraestructura para la producción
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La ausencia de infraestructura para la producción

En un artículo anterior, en el que hacía referencia a la inexistencia de un programa productivo provincial, entre otros muchos ejemplos me refería al tema del corredor bioceánico, como una alternativa de salida o entrada al mundo por el Océano Pacífico. 

Luis López Salaberry

Teniendo en cuenta el rango en exportaciones que tiene la provincia, lo que podría aumentar, subestimar tal oportunidad resultaría irracional. No obstante es lo que ocurre. Más allá de las conversaciones que se realizan en el Comité de Integración Austral entre Argentina y Chile.
Sostenía también, en aquellas reflexiones, que si se presentara a la provincia como un centro económico, donde la condición para las inversiones, del origen que sea, tuviera como base necesaria el generar actividad industrial provincial o nacional, para agregar valor y puestos de trabajo, la preocupación y gestión de la infraestructura comunicacional y la conectividad de todos los rincones de la provincia sería fundamental. Pero de lo que nada se ha hecho y mucho se ha dicho es necesario observar la realidad para poder modificarla. No hay duda que la miopía en la gestión provincial, que generalmente tiene en sus autoridades una postura contestataria en los discursos y acciones internas, planteando equivocadamente el concepto de «soberanía», dentro de un país federal, en los hechos aprovecha aquello que repudia de origen nacional. Los hermanos chilenos, en cambio, se han beneficiado de aquello que les conviene. 
Un ejemplo está dado precisamente por el corredor bioceánico que es utilizado en forma intensa en el transporte de mercaderías que, desde los centros de salmónidos, abastecen tanto a la demanda europea y brasilera haciendo su inspección de aduana en la ciudad de Comodoro Rivadavia. Es interesante conocer de primera mano la despreocupación provincial, aunque se hable de la interacción de la región,  cuando se dejan en el olvido aquellas obras que sumarían para generar una modificación de nuestra posición. En primer lugar entre el desvío de la ruta pavimentada, que saliendo de Río Mayo nos puede llevar a Perito Moreno, solo sobrevolando desde ese punto geográfico hasta la localidad de Lago Blanco y luego los 30 Km hasta la frontera, se podría observar el estado calamitoso de la ruta. Pero la desidia nuestra ha llegado hasta tal punto que los chilenos han construido dentro de su territorio una moderna edificación de oficinas donde se encuentran, agrupadas y en línea, las actividades de migraciones y  aduana argentina y las mismas tareas chilenas para, en un trámite sencillo, poder ingresar sobre rutas pavimentadas. En tono bajo y tratando de no ser escuchado por el compañero de la oficina siguiente, chileno, un empleado argentino hacía referencia al hecho insólito de dormir y comer en territorio chileno y las condiciones de un camino previo de sólo 100 Km. que seguramente las piedras que pululaban en el mismo tapaban los discursos pavimentadores de aquellas autoridades que lo habían prometido en varias oportunidades. Balmaceda, en territorio chileno, una localidad pequeña, ordenada, perfectamente señalizada, pavimentada y con un aeropuerto susceptible de ser internacional, dada sus dimensiones y con dos vuelos de cabotaje diarios y con un tercero tres veces por semana, demuestra la preocupación para mejorar el presente pero también para pensar en el futuro económico de la región. Hay un dato en la información dada que denota nuestra despreocupación. A la inauguración de esta nueva oficina de frontera concurrió el Presidente de Chile. De la Argentina, sostienen, solamente concurrió el intendente de Río Mayo y alguna autoridad de la aduana. Sin desmerecer la representatividad de nuestros funcionarios, de ser cierta tal información, es desalentadora la preocupación provincial. Pero lo real es que la industria del salmón, que en esa región de Chile ocupa a más de seiscientos trabajadores y donde se aprovechan todos sus elementos, aún los que no se exportan, recorren todas nuestras rutas, no solamente aquellas que deben hacer aduana, sino también las que derivan hacia Punta Arenas.
¿Por qué debería importarnos la salida por el Pacífico? En primer lugar, pese a que han quedado en el pasado tantos frigoríficos frustrados o cerrados, (Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Gobernador Costa), tenemos en Chubut una capacidad ganadera en toda la zona precordillerana que podría ser favorecida en forma inmediata, si se pusiera en marcha una política impositiva y crediticia que favorezca la inversión. 
Para ello sólo hace falta una política que planifique y una gestión que aproveche, para la inversión privada, los acuerdos de exportación de carnes argentinas a los mercados asiáticos. Creo que es posible ocuparse desde el Estado de las cosas importantes.

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La ausencia de infraestructura para la producción

En un artículo anterior, en el que hacía referencia a la inexistencia de un programa productivo provincial, entre otros muchos ejemplos me refería al tema del corredor bioceánico, como una alternativa de salida o entrada al mundo por el Océano Pacífico. 

Teniendo en cuenta el rango en exportaciones que tiene la provincia, lo que podría aumentar, subestimar tal oportunidad resultaría irracional. No obstante es lo que ocurre. Más allá de las conversaciones que se realizan en el Comité de Integración Austral entre Argentina y Chile.
Sostenía también, en aquellas reflexiones, que si se presentara a la provincia como un centro económico, donde la condición para las inversiones, del origen que sea, tuviera como base necesaria el generar actividad industrial provincial o nacional, para agregar valor y puestos de trabajo, la preocupación y gestión de la infraestructura comunicacional y la conectividad de todos los rincones de la provincia sería fundamental. Pero de lo que nada se ha hecho y mucho se ha dicho es necesario observar la realidad para poder modificarla. No hay duda que la miopía en la gestión provincial, que generalmente tiene en sus autoridades una postura contestataria en los discursos y acciones internas, planteando equivocadamente el concepto de «soberanía», dentro de un país federal, en los hechos aprovecha aquello que repudia de origen nacional. Los hermanos chilenos, en cambio, se han beneficiado de aquello que les conviene. 
Un ejemplo está dado precisamente por el corredor bioceánico que es utilizado en forma intensa en el transporte de mercaderías que, desde los centros de salmónidos, abastecen tanto a la demanda europea y brasilera haciendo su inspección de aduana en la ciudad de Comodoro Rivadavia. Es interesante conocer de primera mano la despreocupación provincial, aunque se hable de la interacción de la región,  cuando se dejan en el olvido aquellas obras que sumarían para generar una modificación de nuestra posición. En primer lugar entre el desvío de la ruta pavimentada, que saliendo de Río Mayo nos puede llevar a Perito Moreno, solo sobrevolando desde ese punto geográfico hasta la localidad de Lago Blanco y luego los 30 Km hasta la frontera, se podría observar el estado calamitoso de la ruta. Pero la desidia nuestra ha llegado hasta tal punto que los chilenos han construido dentro de su territorio una moderna edificación de oficinas donde se encuentran, agrupadas y en línea, las actividades de migraciones y  aduana argentina y las mismas tareas chilenas para, en un trámite sencillo, poder ingresar sobre rutas pavimentadas. En tono bajo y tratando de no ser escuchado por el compañero de la oficina siguiente, chileno, un empleado argentino hacía referencia al hecho insólito de dormir y comer en territorio chileno y las condiciones de un camino previo de sólo 100 Km. que seguramente las piedras que pululaban en el mismo tapaban los discursos pavimentadores de aquellas autoridades que lo habían prometido en varias oportunidades. Balmaceda, en territorio chileno, una localidad pequeña, ordenada, perfectamente señalizada, pavimentada y con un aeropuerto susceptible de ser internacional, dada sus dimensiones y con dos vuelos de cabotaje diarios y con un tercero tres veces por semana, demuestra la preocupación para mejorar el presente pero también para pensar en el futuro económico de la región. Hay un dato en la información dada que denota nuestra despreocupación. A la inauguración de esta nueva oficina de frontera concurrió el Presidente de Chile. De la Argentina, sostienen, solamente concurrió el intendente de Río Mayo y alguna autoridad de la aduana. Sin desmerecer la representatividad de nuestros funcionarios, de ser cierta tal información, es desalentadora la preocupación provincial. Pero lo real es que la industria del salmón, que en esa región de Chile ocupa a más de seiscientos trabajadores y donde se aprovechan todos sus elementos, aún los que no se exportan, recorren todas nuestras rutas, no solamente aquellas que deben hacer aduana, sino también las que derivan hacia Punta Arenas.
¿Por qué debería importarnos la salida por el Pacífico? En primer lugar, pese a que han quedado en el pasado tantos frigoríficos frustrados o cerrados, (Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Gobernador Costa), tenemos en Chubut una capacidad ganadera en toda la zona precordillerana que podría ser favorecida en forma inmediata, si se pusiera en marcha una política impositiva y crediticia que favorezca la inversión. 
Para ello sólo hace falta una política que planifique y una gestión que aproveche, para la inversión privada, los acuerdos de exportación de carnes argentinas a los mercados asiáticos. Creo que es posible ocuparse desde el Estado de las cosas importantes.

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