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Como hace 2 mil años

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Emilio Balado

Hace unos días la grey católica recordaba el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, y esto nos lleva a una actualizada reflexión, donde debe estudiarse el comportamiento del ser humano, ya que en la época de ese suceso el pueblo fue requerido por el gobernante de turno de la antigua Palestina, para que tomara partido entre Jesucristo que venía predicando las buenas costumbres y Barrabás un bandido, que debía ser juzgado con la pena máxima. El pueblo enceguecido optó por la condena del hombre de Nazareth, el que al final del proceso terminó crucificado, y como si esto fuera poco, entre otros dos bandidos acusados por robo u otras cuestiones no santas, con lo cual hasta en este último acto los bandidos eran mayoría.
Hoy siglo 21, después de tantos años pareciera que nada ha cambiado, los bandidos y la gente de mal vivir se han multiplicado, dando lugar a todo un andamiaje donde intervienen las fuerzas de seguridad, los jueces, la prensa y todo aquello que se relaciona con tratar la delincuencia, y donde las tramoyas de todo índole obligan a tomar partido en aras de un mundo mejor que no llega.
Y el fenómeno se agrava porque pareciera que en algunos sectores se tolera y justifican los malos procederes. Así vemos que un delincuente, o lo que es peor un asesino, rápidamente es perdonado de su accionar y libre vuelve a las andadas, ante la mirada estupefacta de propios y ajenos, donde la gente se pregunta qué pasa con la igualdad de la justicia; pareciera que en el camino se le cayó la venda.
En estos tiempos se justifica el: «Han robado pero nosotros vivíamos bien», como si esa acción fuera lo más normal y el delito fuera una cosa superflua donde: «Te mato, pero es para tu bien». Los tiempos han cambiado y pareciera   que los valores son otros y que ha caído en desuso lo que uno entendía que era lo correcto. La calle habla y habla, por ello no nos extraña que se comente que nada ha cambiado y que todo sigue igual, total el «tonto» de Juan Pueblo sigue aguantando los «sogasos». 
Por eso tampoco nos extraña que muchos de los acusados o sospechados de infringir las reglas, tengan pretensiones de acceder a un puesto en las listas de candidatos o a cargos en lugares de privilegio, donde se puede continuar el derrotero de lo incalificable. Y así es el mundo mientras continuemos tolerando tanto despropósito, veremos que como decía alguien: «Nada Nuevo Bajo el Sol». 
Nos robaron casi todo y hasta la esperanza de tener una Argentina mejor.  Pasaron más de 2000 años y todavía el sacrificio de la cruz no nos sirvió de nada, y como dice el tango «Vale Jesús lo mismo que el ladrón» .                                                                                                                                                                                                                                                
 

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Como hace 2 mil años

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Hace unos días la grey católica recordaba el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, y esto nos lleva a una actualizada reflexión, donde debe estudiarse el comportamiento del ser humano, ya que en la época de ese suceso el pueblo fue requerido por el gobernante de turno de la antigua Palestina, para que tomara partido entre Jesucristo que venía predicando las buenas costumbres y Barrabás un bandido, que debía ser juzgado con la pena máxima. El pueblo enceguecido optó por la condena del hombre de Nazareth, el que al final del proceso terminó crucificado, y como si esto fuera poco, entre otros dos bandidos acusados por robo u otras cuestiones no santas, con lo cual hasta en este último acto los bandidos eran mayoría.
Hoy siglo 21, después de tantos años pareciera que nada ha cambiado, los bandidos y la gente de mal vivir se han multiplicado, dando lugar a todo un andamiaje donde intervienen las fuerzas de seguridad, los jueces, la prensa y todo aquello que se relaciona con tratar la delincuencia, y donde las tramoyas de todo índole obligan a tomar partido en aras de un mundo mejor que no llega.
Y el fenómeno se agrava porque pareciera que en algunos sectores se tolera y justifican los malos procederes. Así vemos que un delincuente, o lo que es peor un asesino, rápidamente es perdonado de su accionar y libre vuelve a las andadas, ante la mirada estupefacta de propios y ajenos, donde la gente se pregunta qué pasa con la igualdad de la justicia; pareciera que en el camino se le cayó la venda.
En estos tiempos se justifica el: «Han robado pero nosotros vivíamos bien», como si esa acción fuera lo más normal y el delito fuera una cosa superflua donde: «Te mato, pero es para tu bien». Los tiempos han cambiado y pareciera   que los valores son otros y que ha caído en desuso lo que uno entendía que era lo correcto. La calle habla y habla, por ello no nos extraña que se comente que nada ha cambiado y que todo sigue igual, total el «tonto» de Juan Pueblo sigue aguantando los «sogasos». 
Por eso tampoco nos extraña que muchos de los acusados o sospechados de infringir las reglas, tengan pretensiones de acceder a un puesto en las listas de candidatos o a cargos en lugares de privilegio, donde se puede continuar el derrotero de lo incalificable. Y así es el mundo mientras continuemos tolerando tanto despropósito, veremos que como decía alguien: «Nada Nuevo Bajo el Sol». 
Nos robaron casi todo y hasta la esperanza de tener una Argentina mejor.  Pasaron más de 2000 años y todavía el sacrificio de la cruz no nos sirvió de nada, y como dice el tango «Vale Jesús lo mismo que el ladrón» .                                                                                                                                                                                                                                                
 

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