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Servicios públicos: Qué sigue

Por Miguel Gauna Lavayen - [email protected]

por REDACCIÓN CHUBUT 23/05/2026 - 23.18.hs

En una columna anterior manifestábamos ... «una de las intervenciones ya finaliza, y así vencerán las otras pasantías legales o como quieran llamarlas. Pero al final, la provincia, los intendentes y los concejos deliberantes, el golpeado usuario, recibirá y se encontrarán nuevamente con la misma cooperativa, las mismas situaciones y muy probablemente los mismos actores o muy parecidos.

 

Todo esto, porque no se ha actuado de acuerdo a esta crisis de raíces más profundas que lo económico y financiero, y no se toma la decisión de cambiar la forma de prestar los servicios públicos. Quedarán los mismos nuevamente, a la suerte, con este sistema de cooperativas que ha mostrado visiblemente su fracaso, o quizá, se animara de una vez la política, a producir los tan pregonados cambios «a favor de la gente», o seguiremos con estas entidades ineficientes, que no cumplen ni siquiera con sus estatutos, con la ley, con sus asociados, o acaso se animara la política a concretar una reforma en serio en Chubut, para la distribución de los servicios públicos. 

 

Lo sucedido en la cooperativa de Trelew, desde hace tiempo, y recientemente con el proceso de intervención judicial, debe servir para sacar conclusiones, pero, fundamentalmente, para corregir y resolver las causas que dieron inicio a esta situación, dando prioridad y especial dedicación a la forma, al modo que quiere darse finalmente, a la prestación de los servicios públicos domiciliarios. En este sentido Trelew ya no puede evitar la elección de una alternativa de las tres posibles, con alguna variante, que están entre la continuidad de la cooperativa transformada o tomar la decisión de una prestación en manos de otra empresa privada, o iniciar una etapa transitoria o definitiva, de administración semi-pública directa. 

 

Aparentemente se cierra este capítulo y me viene a la memoria aquella formidable frase de Almafuerte cuando expreso: «quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice». La intervención, luego de un discurso del Gobernador y una presentación del órgano provincial de aplicación, por cosas que no quedaron claras, arranco desde Cammesa, accionaron la solicitud de intervención con la necesaria participación del INAES y participes provinciales.

 

Los del «equipo de intervención» como ellos se definían, llegaron cual personeros levantando polvareda con bravuconadas por los medios y denuncias de pico sobre mafias y desfalcos, recriminando y amenazando con quiebras, apostrofando a cualquier chubutense que se cruzara en su camino. Desfilaron por todas las cooperativas con un discurso dudoso y versátil, según el lugar. Como hemos afirmado, se frustro el intento, venían a otra cosa, a cobrar en primer lugar, y con un plan que no prosperó porque las circunstancias políticas y públicas en general, no los reconocieron como los que decían que eran y menos, a lo que venían.

 

Ahora, el último interventor activo en Trelew, pone un grotesco broche final en este proceso, que deja claramente mal parado al juez y a él mismo, con acusaciones y justificaciones que nos llevan a conclusiones para tener en cuenta. 

 

Alguien miente, y han mentido anteriormente. Ahora los balances están (¿auditados?), solo falta el último, la información y todas las respuestas requeridas dice, fueron entregadas totalmente al ente regulador, y para rematar expresa que falto comunicación, así como que «la dirigencia política no estuvo a la altura de las circunstancias, no hubo compromiso suficiente para actualizar las tarifas eléctricas». Este sesgo continuo de reducir la crisis al aspecto tarifario principalmente, es la simplificación inútil del problema total, que atraviesa la cooperativa de Trelew y todas las distribuidoras, llevando únicamente la discusión al plano económico financiero, al precio público, a la caja de los servicios. 

 

Categóricamente, nadie estuvo a la altura de las circunstancias, ni el juez, ni los interventores, ni el poder concedente. Ha habido chispas de sentido común y algunas opiniones que deben recogerse porque valen y están sustentadas, pero en general, el colapso se llevó puesto todo.

 

Ahora Alfonsín se despide ampliando dudas y contradicciones. Entre otras cosas y luego de que un dirigente de Luz y Fuerza afirmara que hay ocho mil viviendas enganchadas, él asegura por un lado, que deja una cooperativa muy ordenada, más moderna, pero por otro lado afirma asombrosamente, que pese a los esfuerzos de la gestión judicial, existen «obstáculos insalvables» que exceden el funcionamiento técnico de la Cooperativa y que deberán ser abordados por quienes tienen responsabilidades institucionales, afirmando sorpresivamente, después de su rally vecinal y amigable, que ya es tiempo de concluir la intervención y devolver la conducción a las autoridades naturales de la entidad.

 

Hoy no se conocen, no hay responsables institucionales salvo que, se haya referido directamente al municipio como poder concedente, no hay autoridades de la entidad, no hay documentación auditada, no han quedado aclaradas las dudas que subsisten y se agrandan, hasta tanto se cierre el último balance auditado y que expongan todos los registros contables de estas gestiones intervencionistas. Después, se podrá hacer un juicio final basados en pruebas y documentos, no en especulaciones dialécticas. 

 

Nos queda como única esperanza lo dicho por el célebre Albert Einstein, «en medio de cada dificultad se encuentra la oportunidad», o cada crisis significa una oportunidad, como se usa en medios académicos. Que así sea, por el bien de Trelew, que necesita salir de este barro. 
 

 

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