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Se alborotó el avispero
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Se alborotó el avispero

Con el anuncio de próximas elecciones, comenzaron las apariciones de candidatos y toda suerte de estrategias, que no ponen colorado a nadie.

Emilio Balado

El que ayer perteneció a un partido, hoy puede estar en otro y mañana quizás en otro distinto. Es la magia de la política, que le dicen, porque muchos van por sí y otros: «Porque alguien se lo pide» y los más audaces: Por las dudas», total a último momento si cuadra formaremos alguna trenza para poder participar en algún lugar destacado, que nos permita tener alguna esperanza de llegar a algún cargo o puesto que nos convenga.
 Tal así las cosas, todo es posible en aras de servir al pueblo que mansamente votará alguna lista sábana, donde aparecerán de todo y que luego si llegan a algún lugar donde deban representarnos. Y al final maldeciremos más de una vez haber caído en la trampa.
 En uno de mis anteriores comentarios, me proponía como candidato a gobernador, pero al ver que nadie se hacía eco de mi propuesta, pensé que debía optar por otro cargo; ¿Qué tal de diputado? Y ya me hacía a la idea de recorrer distintos ámbitos y barrios mostrando mi propuesta de cómo se pueden mejorar las cosas. Es así que pensé que para que la propuesta fuera creíble debía encarar por ejemplo: Que los sueldos de los diputados fueran equivalentes a los de un director de la planta del Ejecutivo. Que se eliminaran los cargos de asesores y los montos por gastos de bloque, que hubiera un control estricto del uso de teléfonos, vehículos y todo otro gasto digno de ser controlado. Los venidos del interior usarán el transporte público y se alojarán en casas oficiales. En fin; seguir enumerando lo que todos sabemos que puede perjudicar el erario público.
 Siempre se ha dicho que sin las prebendas mencionadas es difícil que alguien quiera tomar algún cargo de ese tipo, pero entonces debemos preguntarnos: ¿Dónde está el patriotismo? Pero mi amigo, quien habló de patriotismo. Aquí se trata de servir al pueblo, a ese que no puede llegar a fin de mes. Alguno que no puede dar de comer a sus hijos, a ese que debe aguantar una mala educación, al que no tiene un porvenir cierto. Y a cuántos más podríamos enumerar.
 Por eso muchachos es lindo ser candidato y también que nos elijan para poder dar respuesta a tanta necesidad. ¿Nos acordaremos cuando llegue el momento de ese sufrido votante que tanto espera de nosotros? La historia es una sola y el ejemplo de malos gobernantes está a la vista. ¡Podremos en el futuro cambiar aunque sea UN POQUITO! Ya que si no es así. Dios y la Patria nos lo demandarán. Chan, chan.
 

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Se alborotó el avispero

Con el anuncio de próximas elecciones, comenzaron las apariciones de candidatos y toda suerte de estrategias, que no ponen colorado a nadie.

El que ayer perteneció a un partido, hoy puede estar en otro y mañana quizás en otro distinto. Es la magia de la política, que le dicen, porque muchos van por sí y otros: «Porque alguien se lo pide» y los más audaces: Por las dudas», total a último momento si cuadra formaremos alguna trenza para poder participar en algún lugar destacado, que nos permita tener alguna esperanza de llegar a algún cargo o puesto que nos convenga.
 Tal así las cosas, todo es posible en aras de servir al pueblo que mansamente votará alguna lista sábana, donde aparecerán de todo y que luego si llegan a algún lugar donde deban representarnos. Y al final maldeciremos más de una vez haber caído en la trampa.
 En uno de mis anteriores comentarios, me proponía como candidato a gobernador, pero al ver que nadie se hacía eco de mi propuesta, pensé que debía optar por otro cargo; ¿Qué tal de diputado? Y ya me hacía a la idea de recorrer distintos ámbitos y barrios mostrando mi propuesta de cómo se pueden mejorar las cosas. Es así que pensé que para que la propuesta fuera creíble debía encarar por ejemplo: Que los sueldos de los diputados fueran equivalentes a los de un director de la planta del Ejecutivo. Que se eliminaran los cargos de asesores y los montos por gastos de bloque, que hubiera un control estricto del uso de teléfonos, vehículos y todo otro gasto digno de ser controlado. Los venidos del interior usarán el transporte público y se alojarán en casas oficiales. En fin; seguir enumerando lo que todos sabemos que puede perjudicar el erario público.
 Siempre se ha dicho que sin las prebendas mencionadas es difícil que alguien quiera tomar algún cargo de ese tipo, pero entonces debemos preguntarnos: ¿Dónde está el patriotismo? Pero mi amigo, quien habló de patriotismo. Aquí se trata de servir al pueblo, a ese que no puede llegar a fin de mes. Alguno que no puede dar de comer a sus hijos, a ese que debe aguantar una mala educación, al que no tiene un porvenir cierto. Y a cuántos más podríamos enumerar.
 Por eso muchachos es lindo ser candidato y también que nos elijan para poder dar respuesta a tanta necesidad. ¿Nos acordaremos cuando llegue el momento de ese sufrido votante que tanto espera de nosotros? La historia es una sola y el ejemplo de malos gobernantes está a la vista. ¡Podremos en el futuro cambiar aunque sea UN POQUITO! Ya que si no es así. Dios y la Patria nos lo demandarán. Chan, chan.
 

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