El jefe comunal confirmó que cinco viviendas fueron destruidas, aunque por el momento no hay riesgo inmediato para otras casas. Desde el primer día trabajan brigadistas, bomberos, voluntarios y medios aéreos, con apoyo del Gobierno provincial y del municipio, además de la asistencia a productores afectados con pasturas para el ganado.
Las familias damnificadas fueron evacuadas y algunas lograron alojarse con familiares, mientras que el municipio garantizó alojamiento a quienes no contaban con un lugar propio. El gimnasio municipal fue destinado principalmente al resguardo de brigadistas.
A la emergencia se suma la falta de agua, una problemática que aún no fue resuelta. Según indicó el intendente, en los próximos días comenzarán a incorporarse nuevas perforaciones a la red para aliviar la situación.
Boudargham reiteró que el operativo continúa activo y con monitoreo permanente ante posibles focos secundarios, a la espera de un cambio en las condiciones climáticas que permita avanzar en el control del incendio.