Franco Colapinto encabezó este domingo una histórica exhibición por las calles de Palermo, donde la Fórmula 1 volvió a sentirse de cerca con el ruido de los motores y la pasión de la gente que se ilusionó al máximo con el posible regreso de la categoría al país, ausente desde 1998.
Desde temprano, miles de fanáticos se acercaron para asegurar su lugar y ser parte de una jornada única. La expectativa fue en aumento con cada momento previo: el primer contacto con la mítica “Flecha de Plata” de Juan Manuel Fangio, la música en vivo con Soledad Pastorutti y la interpretación del Himno Nacional a cargo de Pato Sardelli, que le dieron un tono emotivo a la previa.
Cuando Colapinto apareció en escena, la conexión con el público fue inmediata. “Gracias por venir, son unos capos”, lanzó ante una multitud que lo ovacionó. Distendido, cercano y con el entusiasmo a flor de piel, prometió velocidad, anticipando lo que vendría en pista.

El momento más esperado no tardó en llegar. El rugido de la Fórmula 1 volvió a escucharse en Buenos Aires pasado el mediodía cuando el argentino salió a girar con un Lotus E20, lo que desató la euforia de los presentes.
Luego, protagonizó una de las postales más icónicas del día al subirse a la réplica de la Flecha de Plata, el modelo con el que Fangio fue campeón del mundo.
La emoción también tuvo su costado íntimo, con el encuentro de Colapinto con su abuela, en medio de una jornada que mezcló espectáculo, cercanía y orgullo nacional. Incluso hubo espacio para mostrar su costado más relajado: “Tengo muchas ganas de conocer a Messi”, confesó, pensando en el próximo Gran Premio de Miami.
En su última salida, ya al mando de un Alpine, Colapinto fue por más: aceleró, exigió el auto y llevó el show a otro nivel ante un público completamente entregado. El cierre fue con una metáfora perfecta por lo vivido: con fuego en el motor de su auto.

Franco no se guardó nada, hizo delirar a los hinchas y dejó un deseo contundente: “Ojalá que con este show le hayamos mostrado a la F1 lo que generamos para tener dentro de muy poquito un Gran Premio en Argentina”.
La jornada fue histórica por lo que sucedió en Palermo y también por lo que pueda ocurrir a futuro.Con su pasión a flor de piel, Buenos Aires se posicionó con aspiraciones en el mapa del automovilismo mundial y Colapinto es el conductor del sueño colectivo: “Nos merecemos volver a tener una fecha”.
