No importa si se juega bien o si el resultado es merecido. Las finales se ganan. No importa de qué manera, las finales se ganan. Y esto ocurrió este domingo en el Estadio Municipal, donde ante un gran marco de público, San Martín de Esquel derrotó sobre la hora a Belgrano de nuestra ciudad y se coronó campeón del Torneo Clausura del futbol de la primera local.
Los goles para el elenco de Vicente Avilés fueron conquistados por Tobías Fernández y Diego "Tomate" Reynacul, en tanto Elvis Bahamonde había convertido el transitorio empate con un perfecto tiro libre.
Belgrano de Esquel terminó el partido con nueve jugadores tras las expulsiones de Juliano Muñoz y el mismo Elvis Bahamonde. El encuentro fue sumamente disputado, aunque gracias a Dios no con la violencia que se dio hace dos años en las recordadas finales en la cancha de Belgrano.

Muchos de los protagonistas estuvieron en aquellos encuentros, pero el partido de hoy fue otro, muy parejo de a ratos, pero, por suerte, fue otro. Belgrano intentó con su juego inquietar al arquero Henriquez, pero encontró a un San Martín bien armado en defensa, aunque a veces, peligrosamente, muy tirado hacia atrás, esperando alguna que otra contra.
Lucas "Tato" Nahuelquir, el ex jugador de Belgrano, estuvo solo arriba en la delantera de San Martín, tratando, con su experiencia y gran porte, el aguante a los zagueros "xeneizes". Víctor Di Prinzio alternaba buenas con malas y los pibes de San Martin, con los dientes apretados, trataron de que no se lo lleven por encima.
En los primeros minutos, Belgrano tuvo un par de posibilidades muy claras para convertir, por ejemplo un disparo que dio en el poste derecho del arquero Henriquez y que lo encontró solo a Maxi González para poner el uno a cero, gol anulado por uno de los asistentes por posición adelantada.
San Martin de a poquito se fue soltando en el juego y cuando parecía que el primer tiempo se moría con el cero en el arco y con más infracciones que buenas jugadas, un tiro por elevación lo hizo dudar a Nacho Walsh quien intentó sacar la pelota por arria del travesaño y no hizo más que dejarla boyando para que Tobías Hernández pusiera el uno a cero.

¿Merecido? Claro que no, el empate era la mejor pilcha que le cabía al partido. Pero a los de San Martín poco le preocupaba. Llegaban al vestuario con una ventaja. Y el segundo tiempo se hizo otro.
Belgrano intentó llevarse puesto a su rival y poco a poco estuvo arribando con asiduidad al arco de Henríquez. No era un torbellino, pero intentó por todos los medios. Hasta que llegó un bello tiro libre ejecutado por Elvis Bahamonde que pegó en el travesaño y se metió en el arco para decretar la igualdad.
Belgrano se había quedado con un hombre menos tras la expulsión de Juliano Muñoz, el elenco del Barrio Badén, a pesar de la diferencia numérica intentó aguantar el partido, ser inteligente y jugar de contra.
El ingreso de "Tomate" Reynacul le sirvió a San Martín para controlar más el juego, darle un poco de aire al resto del equipo y encima conquistar el último gol del partido, en el último minuto de juego cuando entró solo por el medio y, con la pelota bien servida, lo ejecutó a Nacho Walsh que nada pudo hacer.
San Martín, con sus armas, leales, por cierto, se llevó el título de campeón del Torneo Clausura 2024. Sin hablar o escribir de merecimiento, la cuestión es muy simple: las finales se ganan y a otra osa.