Lo que comenzó con cuatro o cinco chicos entrenando en una plaza se convirtió, en menos de cinco años, en una escuela municipal que reúne a alrededor de 45 alumnos y ya consiguió resultados provinciales, regionales y nacionales. Leo Price encabeza un proyecto que instaló al atletismo en Epuyén y que tuvo su confirmación más importante con la aparición de Alón Ramil Zicarelli, bicampeón argentino U14.
Las historias del entrenador y del joven atleta se encuentran en un mismo proceso. Price volcó en la localidad la experiencia acumulada durante su carrera deportiva y construyó una propuesta basada en la responsabilidad, la técnica y el respeto por las etapas formativas. Alón, por su parte, acompaña su talento con una exigente rutina que combina dos turnos de entrenamiento, la escuela y los traslados cotidianos en colectivo o haciendo dedo.
Los títulos, las medallas y los nuevos objetivos son apenas una parte de un proyecto que también busca formar personas, preparar futuros entrenadores y darle continuidad a la disciplina. En una comunidad golpeada durante los últimos años por los incendios, el crecimiento del atletismo se transformó además en un motivo de alegría y orgullo.

De cuatro chicos en la plaza a una escuela con 45 alumnos
Price transita el quinto año de un trabajo que comenzó prácticamente desde cero. Cuando llegó a Epuyén, el atletismo no contaba con una estructura consolidada y los primeros entrenamientos se realizaron en el medio de la plaza. Con el paso del tiempo, la convocatoria creció y los jóvenes comenzaron a participar en los Juegos Comunales, los Juegos Evita, los Juegos EPADE y los Campeonatos Argentinos Federativos.
“Parece que fue ayer cuando llegué al pueblo y empezaba con cuatro o cinco chicos. Hoy tengo alrededor de 45 alumnos y la mayoría ya ha conseguido resultados. La verdad que estoy muy contento con todo lo que hemos realizado”, destacó.
El entrenador asumió el desafío de pasar del rol de atleta al de formador. Ese cambio le permitió transmitir experiencias, acompañar los procesos individuales y comenzar a construir una identidad para la escuela.
Price habla de formación y de procesos olímpicos desde la experiencia. El atleta trelewense representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, donde compitió en los 800 metros. En la segunda serie de la primera ronda terminó en el sexto puesto con un registro de 1:49.39. Ese mismo año había establecido su mejor marca personal en la distancia, con un tiempo de 1:46.90.
“Uno trata de volcar un poquito de toda la experiencia vivida como atleta. Después de dos o tres años de trabajo conseguimos un campeón argentino en un pueblo donde el atletismo no existía. Eso me llena de satisfacción y me da ganas de seguir trabajando con esta gente”, afirmó.
Para Price, los resultados de Alón no constituyen un hecho aislado, sino la demostración de que el proceso comenzó a dar frutos. Detrás aparece un grupo con condiciones y entusiasmo, dentro del cual también destacó a Joaquín Almendra, campeón provincial de los Juegos Comunales.
“Ver cómo corre Joaquín y con las ganas que viene a entrenar todos los días me hace soñar. Lo que viene abajo es prometedor y eso nos obliga a seguir trabajando”, aseguró.

Una formación que va mucho más allá de las marcas
La propuesta de Price evita apurar los tiempos. Aunque los propios alumnos observan en las redes sociales que otros grupos juveniles ya trabajan con pasadas, marcas y ritmos específicos, la escuela de Epuyén prioriza el fortalecimiento, la técnica de carrera y el cuidado individual del cuerpo.
“Todavía somos muy escuela. Mi objetivo es que los chicos puedan atravesar las categorías juveniles, U18 y U20, y recién de ahí en adelante empiecen a entrenar como verdaderos atletas. Hoy mi trabajo principal es enseñarles a ser responsables”, explicó.
Su mirada formativa tampoco se limita a lo que sucede durante el entrenamiento. Para Price, un atleta debe sostener hábitos y conductas durante todo el día, tanto en la pista como en la escuela, en la casa y en la relación con su familia.
“El atleta no es atleta solamente cada vez que viene a atletismo, sino durante las 24 horas del día. Tiene que ser responsable con el profesor, con la escuela, con su mamá, con su papá y con los quehaceres diarios. Ser atleta no es fácil”, remarcó.
El entrenador sabe que llevar a un deportista hasta una categoría Mayor, un Campeonato Argentino o un proceso olímpico requiere años de constancia. A sus 47 años, siente que todavía conserva la energía necesaria para acompañar dos o tres ciclos de alto rendimiento y quiere aprovechar al máximo el entusiasmo de la generación que actualmente tiene a cargo.
“Seguramente en algún momento esa energía se va a terminar, porque la vida pasa. Por eso quiero aprovechar al ciento por ciento a estos chicos que hoy tienen ganas de entrenar y de hacer atletismo”, sostuvo.

Alón Ramil y dos títulos argentinos en una semana
Alón Ramil Zicarelli se convirtió en la expresión más destacada de la escuela. El joven representante de Epuyén obtuvo dos títulos argentinos U14 en apenas una semana: primero ganó el Nacional de Cross Country disputado en Balcarce y luego se impuso en los 1.200 metros llanos del Campeonato Argentino de Pista realizado en Tandil.
También representó a Chubut en los Juegos EPADE, donde consiguió el segundo puesto en los 600 metros pese a competir en una categoría superior. La sucesión de resultados se produjo con gran rapidez, aunque el atleta aseguró que pudo disfrutar ambas experiencias.
“Fue todo bastante rápido, pero se pudo dar de una muy buena manera. Me encantó correr en Balcarce, pero me quedo con Tandil porque correr en pista siempre me fascina”, reconoció.
La relación con Price es otro de los pilares del proceso. Alón valoró la experiencia de su entrenador y el clima que se generó dentro del grupo: “Con Leo me llevo muy bien. Es un muy buen entrenador y también tengo una gran relación con todos los compañeros del equipo”.
Aunque desde afuera muchos consideran que Price es exigente, el joven aseguró que se adaptó a la metodología. “Muchos dicen que es exigente, pero yo ya me acostumbré. Para mí todavía no es tanto, capaz porque lo comparo con otros entrenamientos”, explicó.

Dos entrenamientos, la escuela y los viajes haciendo dedo
Detrás de los títulos existe una rutina tan exigente como singular. Los días de Alón comienzan a las siete de la mañana. Una hora más tarde sale de su casa para llegar al primer entrenamiento, ya sea en colectivo o haciendo dedo, una práctica habitual para trasladarse dentro de la zona.
“A las ocho salgo para entrenar acá de 8:30 a 10, aunque a veces se hace un poco más largo. Después vuelvo a mi casa, almuerzo y voy a la escuela, que es de una a seis de la tarde”, relató.
La jornada no termina al salir del colegio. Desde allí regresa a entrenar durante una hora y recién después vuelve a su casa. “Cuando termino la escuela a las seis, vuelvo a entrenar de seis a siete. De ahí regreso a casa. Ese es mi día”, resumió.
El esfuerzo se sostiene incluso cuando el clima cordillerano presenta lluvia, nieve o fuertes ráfagas de viento. “Siempre aparecen inconvenientes con el clima. Ahora está lloviendo mucho, antes nevó y también hay mucho viento, pero lo intentamos igual”, afirmó.
Los títulos nacionales también modificaron algunos aspectos cotidianos. Alón contó que ahora recibe un reconocimiento especial de los vecinos y que incluso le resulta más sencillo conseguir que lo acerquen cuando hace dedo. “El pueblo me recibió muy bien. La gente que me conoce me mira de una manera más linda, me sonríe y me demuestra mucho cariño. Eso es muy lindo”, expresó.
Los próximos desafíos y un sueño olímpico
Actualmente, Alón atraviesa una etapa de fortalecimiento para mejorar sus marcas y afrontar los próximos compromisos. Mientras transita el proceso de los Juegos Evita, decidió no competir en el Nacional U16 para concentrar la preparación en su categoría U14.
El objetivo inmediato es conseguir una clasificación sudamericana y, si logra acceder a la competencia, pelear por un lugar en el podio. Sin embargo, sus aspiraciones se proyectan mucho más lejos.
“En un par de años me gustaría ir a los Juegos Olímpicos, más de una vez si se puede, y también conseguir algún récord nacional. Para eso voy a trabajar”, aseguró.
Su entorno vive los resultados con orgullo. Alón agradeció especialmente a su mamá Carla, su papá Antu y su hermano Lemun, quienes lo acompañan en cada paso de su crecimiento deportivo.
También destacó el respaldo de Lotería del Chubut y Chubut Deportes, los dos acompañamientos con los que cuenta actualmente para sostener la preparación y afrontar los viajes. “Sin ese apoyo sería mucho más difícil. Ahora puedo manejarme mucho mejor”, señaló.

El espejo de Rodrigo Peláez y la intención de dejar un legado
Dentro de su camino como entrenador, Price reconoce en Rodrigo Peláez a uno de sus principales referentes. Valora sus más de tres décadas de trayectoria y la capacidad para formar campeones argentinos, atletas mundialistas y deportistas olímpicos.
“Rodrigo es mi gran espejo. Me gustaría llegar a tener su jerarquía y su recorrido como entrenador. Sé que no va a ser fácil, pero estamos trabajando para eso”, expresó.
La aspiración de Price no se limita a obtener resultados. También busca transmitir conocimientos para que alguno de sus alumnos pueda convertirse con el tiempo en entrenador y garantizar la continuidad de la actividad en Epuyén.
En ese sentido, recordó el trabajo realizado junto a Joaquín Arbe y consideró que la experiencia acumulada por el reconocido fondista chubutense puede permitirle desarrollar una importante tarea como formador cuando finalice su carrera competitiva.
“El día de mañana, cuando yo no esté, uno de ellos tiene que quedar. El objetivo es que el atletismo no se muera cuando me jubile, porque ese momento nos llega a todos”, sostuvo.
Representar a Chubut y llevarle una alegría a Epuyén
Price agradeció la oportunidad brindada por José Contreras para desarrollar la Escuela Municipal y destacó el acompañamiento del presidente de Chubut Deportes, Milton Reyes, para impulsar la disciplina en la localidad. También reconoció que todavía existen necesidades de infraestructura, aunque valoró los avances conseguidos durante los últimos años.
“En cuatro o cinco años hicimos mucho y estamos trabajando para hacer todavía más. La confianza que nos dieron fue muy importante y nosotros tratamos de demostrarla con trabajo”, manifestó.
Para el entrenador, representar a Chubut implica una responsabilidad especial. Esa convicción, que sostuvo durante su etapa como atleta, es la misma que busca transmitir a cada integrante de la escuela.
“Cuando nos ponemos la camiseta de la provincia tenemos que tratar de dejarla lo más alto posible. Siempre la representé con mucho orgullo y con mucho amor”, afirmó.
El crecimiento del atletismo adquiere un valor todavía mayor para una comunidad que atravesó dos años difíciles a causa de los incendios. Los resultados de Alón y el progreso de todos los jóvenes de la escuela permiten mostrar otra cara de Epuyén.
“Que hoy el atletismo pueda traerle una alegría al pueblo es muy satisfactorio. Nos falta infraestructura, pero estamos en ese proceso. En cuatro o cinco años hicimos mucho y vamos a seguir durante muchos años más trabajando para hacer todavía más”, concluyó Price.