El viaje hasta la Patagonia Argentina fue largo, pero para la delegación de la Universidad Católica de Chile, cada kilómetro recorrido valió la pena. Reconocidos habitualmente a nivel internacional por su tradición futbolística, la institución cruceña guarda en su seno una rama de esquí vibrante y apasionada, cuyo espíritu queda demostrado en su participación en el Campeonato Internacional en Esquel.
Al frente de esta comitiva se encuentra Ignacia Formas, tesorera del directorio de la rama de esquí del club, quien con una mirada cálida y reflexiva resume la vivencia del grupo en tierras chubutenses.
CALIDEZ HUMANA EN LA NIEVE PATAGÓNICA
A pesar de que el pronóstico anticipaba condiciones climáticas más rigurosas, la montaña y la comunidad de Esquel recibieron a los jóvenes atletas con los brazos abiertos. “Esperábamos un clima mucho más duro, la hospitalidad ha sido increíble, el lugar es precioso, la montaña es muy linda y la vegetación es hermosa”, destacó Ignacia, remarcando el alto nivel competitivo que han encontrado en la pista.
El sostén financiero de esta disciplina recae principalmente en el esfuerzo de cada una de las familias, quienes se hacen cargo extra de los costos de entrenamientos, membresías y giras competitivas. Para Ignacia, este compromiso compartido no hace más que reforzar el valor pedagógico del deporte: “Mientras más podamos extender el esquí a todos los niños, es mucho mejor para todos y enriquece el deporte”.
MÁS ALLÁ DE LA COMPETENCIA: VALORES QUE FORMAN CARÁCTER
Aunque a simple vista el esquí pueda parecer una disciplina solitaria, desde la Universidad Católica se fomenta un enfoque profundamente colectivo. Entrenando de forma habitual en el centro El Colorado, el equipo busca que el aprendizaje de la pista trascienda las medallas.
“El esquí significa una formación muy importante para los niños. Aprenden tolerancia a la frustración, resiliencia y espíritu de equipo a pesar de ser un deporte individual”, reflexiona la dirigente.
Según Formas, las exigencias que impone la montaña moldean el carácter de los deportistas para afrontar cualquier reto de la vida cotidiana: “Es muy importante que lo difícil que a veces se hace el deporte, principalmente por el clima, lo puedan extrapolar a otras áreas de su vida, incluso al estudio, y sentirse capaces de superar situaciones adversas”.
JÓVENES SIN VERANO
El grado de compromiso del semillero de la UC es tal que, para muchos de sus atletas más experimentados, las estaciones cálidas han pasado a ser un mito. Al terminar la temporada sudamericana, varios de los deportistas emprenden viaje hacia Europa para realizar la llamada “doble temporada”.
“Hay varios niños, sobre todo los más grandes que practican más intensamente, que van varios meses a Europa y efectivamente no conocen el verano”, comenta Ignacia entre sonrisas, evidenciando la entrega de una generación de esquiadores que vive persiguiendo la nieve por el mundo.
Con el marco imponente de los Andes como testigo y el aprendizaje grabado en la nieve de Esquel, la Universidad Católica de Chile reafirma que el verdadero éxito deportivo se mide en la solidez de los valores y en el espíritu de equipo que se cultiva cima a cima.