La derrota en la Bombonera dejó a River con mucho más que la bronca por el resultado. Después del 1-0 de Boca, Leonardo Ponzio salió con los tapones de punta contra Nicolás Ramírez y el VAR. El entrenador no se quedó solamente con la expulsión de Lucas Martínez Quarta y la posterior roja a Gonzalo Montiel: apuntó directamente contra el criterio arbitral y dejó una frase contundente: “No quiero que me ayuden, pero que tampoco me quiten”.
Ponzio puso el foco en las intervenciones del VAR y lanzó una acusación sin vueltas: “El VAR interfiere siempre contra nosotros y cuando nos tiene que sancionar algo a favor no lo hace”. Una declaración que refleja el malestar del cuerpo técnico de River por las decisiones que marcaron el desarrollo del Superclásico.
Uno de los reclamos más fuertes del entrenador estuvo relacionado con la infracción de Lautaro Blanco sobre Tobías Andrada y la acción que terminó con la expulsión de Montiel. Para Ponzio, el árbitro utilizó criterios diferentes ante situaciones que consideró similares.
“La falta de Lautaro Blanco no fue roja y la de Montiel, que es igual, sí”, sostuvo. River también había reclamado una segunda amarilla para Leandro Paredes por una infracción sobre Tomás Galván, pero Ramírez decidió no expulsar al capitán de Boca.
La bronca se había acumulado desde el primer tiempo, cuando Martínez Quarta vio la roja tras una revisión del VAR por una infracción sobre Miguel Merentiel. Con esa decisión, el equipo de Ponzio quedó condicionado y debió afrontar prácticamente todo el encuentro con un jugador menos. Después llegó la expulsión de Montiel y River terminó con nueve.
El entrenador también hizo referencia al peso institucional y deportivo del club en medio de sus cuestionamientos. “River tiene una historia muy grande”, expresó, antes de remarcar que el equipo no pudo desarrollar su juego: “Hubo poco fútbol en la cancha”.
Y dejó otra frase para explicar el impacto de la primera expulsión: “La expulsión temprana nos condicionó”.
River se fue de la Bombonera con una derrota por 1-0, dos futbolistas expulsados y un entrenador que eligió no esquivar la polémica. Ponzio apuntó contra Ramírez y el VAR. Su mensaje fue directo: no pide ventajas, pero tampoco acepta lo que considera decisiones en contra de su equipo.