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Madryn pegó en el momento justo y se trajo tres puntos de Caseros

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Madryn pegó en el momento justo y se trajo tres puntos de Caseros

Deportivo Madryn venció 1-0 a Estudiantes en Caseros, sumó su séptimo partido consecutivo como visitante sin conocer la derrota y se afirmó entre los ocho mejores de la Zona A de la Primera Nacional. Luis Silba, a los 31 minutos del segundo tiempo, marcó el único gol del partido tras una gran asistencia de Juan Peinipil.

Por REDACCIÓN SUPERDEPOR

Deportivo Madryn volvió a demostrar que sabe jugar estos partidos. No necesitó dominar la pelota ni generar una sucesión de situaciones para quedarse con un triunfo de enorme valor. Le alcanzó con interpretar el momento del partido, aprovechar la ventaja que le ofreció Estudiantes de Caseros y tener en el área rival a un delantero que atraviesa un gran momento.

El Aurinegro derrotó 1-0 al conjunto bonaerense por la fecha 24 de la Primera Nacional y consiguió tres puntos que le permiten sostenerse entre los equipos que pelean arriba en la Zona A. Pero además confirmó una de las características más importantes de su campaña: fuera de Puerto Madryn se ha convertido en un equipo difícil de vencer. Ya son siete partidos consecutivos sumando como visitante, una racha que explica buena parte de su presente.
El partido tuvo un desarrollo particular. Estudiantes manejó durante buena parte del encuentro la posesión de la pelota y procuró llevar el juego hacia el campo de Madryn. Sin embargo, ese dominio territorial nunca se tradujo en situaciones claras. 

La expulsión de Nicolás Caro Torres, a los 7 minutos del complemento, modificó definitivamente el escenario. Estudiantes quedó con diez jugadores, pero no renunció a su intención de ser protagonista. Continuó intentando manejar la pelota, aunque debió modificar su estructura y asumir algunos riesgos adicionales. Y por allí apareció la oportunidad que Madryn estaba esperando.
A los 31 minutos, en una de las pocas veces que pudo quebrar la última línea local, Juan Peinipil recibió dentro del área, controló la pelota con el pecho y tuvo la lucidez para levantar la cabeza y asistir a Luis Silba. El delantero apareció donde debe aparecer un nueve y definió con la precisión que lo caracteriza para poner el 1-0.

Fue la primera llegada realmente clara del Aurinegro y también su primer remate directo al arco. Pero fue suficiente.
Silba volvió a aparecer en el momento indicado y continúa construyendo una temporada de enorme importancia. El delantero alcanzó ocho goles en el campeonato y 16 con la camiseta de Deportivo Madryn en la segunda división, números que reflejan el peso que ha adquirido en el ataque aurinegro.
Con la ventaja, Madryn entendió que el partido pedía otra cosa. Ya no necesitaba buscarlo. Había que protegerlo. El equipo se replegó, cerró espacios y reforzó su estructura defensiva. Estudiantes intentó encontrar caminos para llegar al arco de Bonnin, pero chocó una y otra vez contra un bloque aurinegro compacto, que redujo al mínimo los espacios y defendió la ventaja hasta el final.
No fue un triunfo construido desde la superioridad futbolística. Fue un triunfo construido desde la eficacia, el orden y la capacidad para leer el partido. Madryn tuvo una oportunidad y la convirtió. Estudiantes tuvo la pelota, pero no consiguió transformar esa posesión en peligro. Y en la Primera Nacional, esa diferencia suele ser determinante. 

La próxima fecha será también de visitante. El Aurinegro volverá a salir de Puerto Madryn el próximo fin de semana para visitar a San Martín de Tucumán. Después llegarán dos partidos consecutivos en casa: primero ante Mitre de Santiago del Estero y luego frente a Godoy Cruz de Mendoza.

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Madryn pegó en el momento justo y se trajo tres puntos de Caseros

Deportivo Madryn venció 1-0 a Estudiantes en Caseros, sumó su séptimo partido consecutivo como visitante sin conocer la derrota y se afirmó entre los ocho mejores de la Zona A de la Primera Nacional. Luis Silba, a los 31 minutos del segundo tiempo, marcó el único gol del partido tras una gran asistencia de Juan Peinipil.

Deportivo Madryn volvió a demostrar que sabe jugar estos partidos. No necesitó dominar la pelota ni generar una sucesión de situaciones para quedarse con un triunfo de enorme valor. Le alcanzó con interpretar el momento del partido, aprovechar la ventaja que le ofreció Estudiantes de Caseros y tener en el área rival a un delantero que atraviesa un gran momento.

El Aurinegro derrotó 1-0 al conjunto bonaerense por la fecha 24 de la Primera Nacional y consiguió tres puntos que le permiten sostenerse entre los equipos que pelean arriba en la Zona A. Pero además confirmó una de las características más importantes de su campaña: fuera de Puerto Madryn se ha convertido en un equipo difícil de vencer. Ya son siete partidos consecutivos sumando como visitante, una racha que explica buena parte de su presente.
El partido tuvo un desarrollo particular. Estudiantes manejó durante buena parte del encuentro la posesión de la pelota y procuró llevar el juego hacia el campo de Madryn. Sin embargo, ese dominio territorial nunca se tradujo en situaciones claras. 

La expulsión de Nicolás Caro Torres, a los 7 minutos del complemento, modificó definitivamente el escenario. Estudiantes quedó con diez jugadores, pero no renunció a su intención de ser protagonista. Continuó intentando manejar la pelota, aunque debió modificar su estructura y asumir algunos riesgos adicionales. Y por allí apareció la oportunidad que Madryn estaba esperando.
A los 31 minutos, en una de las pocas veces que pudo quebrar la última línea local, Juan Peinipil recibió dentro del área, controló la pelota con el pecho y tuvo la lucidez para levantar la cabeza y asistir a Luis Silba. El delantero apareció donde debe aparecer un nueve y definió con la precisión que lo caracteriza para poner el 1-0.

Fue la primera llegada realmente clara del Aurinegro y también su primer remate directo al arco. Pero fue suficiente.
Silba volvió a aparecer en el momento indicado y continúa construyendo una temporada de enorme importancia. El delantero alcanzó ocho goles en el campeonato y 16 con la camiseta de Deportivo Madryn en la segunda división, números que reflejan el peso que ha adquirido en el ataque aurinegro.
Con la ventaja, Madryn entendió que el partido pedía otra cosa. Ya no necesitaba buscarlo. Había que protegerlo. El equipo se replegó, cerró espacios y reforzó su estructura defensiva. Estudiantes intentó encontrar caminos para llegar al arco de Bonnin, pero chocó una y otra vez contra un bloque aurinegro compacto, que redujo al mínimo los espacios y defendió la ventaja hasta el final.
No fue un triunfo construido desde la superioridad futbolística. Fue un triunfo construido desde la eficacia, el orden y la capacidad para leer el partido. Madryn tuvo una oportunidad y la convirtió. Estudiantes tuvo la pelota, pero no consiguió transformar esa posesión en peligro. Y en la Primera Nacional, esa diferencia suele ser determinante. 

La próxima fecha será también de visitante. El Aurinegro volverá a salir de Puerto Madryn el próximo fin de semana para visitar a San Martín de Tucumán. Después llegarán dos partidos consecutivos en casa: primero ante Mitre de Santiago del Estero y luego frente a Godoy Cruz de Mendoza.

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