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Cacciavillani: "No importa tanto a qué te dediques, en menos de una década habrá dos tipos de trabajadores: los que usen IA y los que no"

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Cacciavillani: "No importa tanto a qué te dediques, en menos de una década habrá dos tipos de trabajadores: los que usen IA y los que no"

Diego Cacciavillani.
Por REDACCIÓN SUPERDEPOR

En una charla con EL CHUBUT que invita a la reflexión profunda sobre el futuro laboral y formativo de nuestra sociedad, Diego Cacciavillani, Licenciado en Letras y director de la Fundación Nativos Digitales (FAND), desglosa cómo la inteligencia artificial está reconfigurando el ADN del mercado laboral, desplazando la importancia del tradicional "saber hacer" hacia la capacidad superior de interpretar y validar lo que la tecnología genera. En el marco de este Día del Trabajador, su mirada advierte que no estamos ante una simple mejora técnica, sino frente a un cambio de paradigma estructural que encuentra a las escuelas estancadas en modelos del siglo pasado, mientras surge una nueva casta de trabajadores polímatas definida por su criterio y pensamiento crítico más que por su hiperespecialización técnica.

"La IA es una revolución tan importante como la invención de la rueda, así que los cambios que se están produciendo en el mundo laboral será grandes y significativos. No creo que se trate de una simple evolución tecnológica, sino algo más paradigmático, estructural. Y por supuesto que está afectando el mundo del trabajo y lo afectará aun más. Antes, una persona valía en el mercado laboral por lo que sabía hacer. Hoy eso empieza a correrse, porque muchas de esas tareas las puede hacer una IA, incluso mejor y más rápido. Entonces, el eje pasa a ser otro: quién sabe interpretar, decidir, validar, darle sentido a lo que la tecnología produce. Creo que si bien habrá un proceso de pérdida y generación de empleo, a la larga, no considero que la inteligencia artificial venga a sacar trabajos, sino a redefinir qué significa trabajar. Y eso genera una tensión muy fuerte, porque ni la escuela ni el mundo laboral están preparados para adaptarse a esa velocidad", apuntó Cacciavillani.


FORMACIÓN EDUCATIVA Y LABORAL
Esta redefinición del trabajo exige nuevas facultades en los jóvenes. Para el especialista, el mercado ya está premiando virtudes que antes eran secundarias: "Se empieza a ver algo interesante. Las habilidades que más valor tienen hoy no son necesariamente las más técnicas. El mundo iba hacia la hiperespecialización y ahora la formación debería ser polímata. El Foro Económico Mundial de 2025 estableció cinco habilidades muy importantes: alfabetización técnica, pensamiento crítico, creatividad, idioma y habilidades blandas. Los chicos que mejor se mueven en estos entornos no son los que más saben, sino los que mejor preguntan, los que duda, los que prueban, los que no se quedan con la primera respuesta. Ahí hay un cambio fuerte, porque durante mucho tiempo el sistema educativo premió al que respondía bien. Hoy empieza a tener más valor el que puede cuestionar lo que parece correcto".

Esta desconexión entre la formación y la realidad tecnológica está gestando, según su visión, una nueva forma de exclusión social que va más allá de la mera conectividad. "Se está generando una brecha muy grande. No importa tanto a qué te dediques, en menos de una década habrá dos tipos de trabajadores: los que usen IA y los que no. Estos últimos les será prácticamente imposible acceder al mercado laboral. Aun en los trabajos que la inteligencia artificial no pueda reemplazar, se necesitará usarla para lograr competitividad. Por ejemplo, la OIT habla de brecha digital, pero yo creo que hoy ya estamos en otra etapa. No es solo quién tiene acceso a la tecnología, sino quién sabe usarla con sentido. Hay chicos que usan inteligencia artificial todo el tiempo, pero de forma pasiva. Copian, pegan, consumen. Y hay otros que la usan como herramienta para pensar mejor, para crear, para resolver problemas. Nadie está enseñando que la IA como coworking es un potenciador increíble".

Respecto a qué sectores sufrirán más estas transformaciones, el director de Fand aclara que el riesgo no reside en la profesión, sino en la naturaleza de la labor realizada: "Todo lo que sea repetitivo, predecible, estandarizable, estará muy expuesto y será fácilmente reemplazado. Por ejemplo, trabajos de administración, atención básica, procesamiento de datos, incluso algunas tareas profesionales. Pero más que sectores, yo diría que lo que está en riesgo son tipos de tareas. Dentro de una misma profesión hay cosas que van a desaparecer y otras que se van a volver más valiosas. La diferencia entre uno y otro es el criterio humano, algo que la IA no puede reemplazar"

Cacciavillani ve en los nuevos entornos el germen de las profesiones del mañana, muchas de las cuales aún no tienen nombre. "Las startups son mecanismos de exploración del futuro donde se crean roles que ni sabíamos que existían. Estoy convencido de que el empleo más interesante de los próximos años probablemente no salga de estructuras grandes, sino de estos espacios más flexibles". Y ejemplifica esta transición con la robótica inminente: "¿Dónde se estudia mecánico de robots? No existen todavía, y será un trabajo súper valorado. Estamos formando jóvenes mirando para atrás".

Concluye con una advertencia sobre la autonomía intelectual frente a la automatización: "El miedo es lógico, pero está mal enfocado. La inteligencia artificial no es peligrosa en sí misma: es una herramienta que amplifica. El problema es qué estamos amplificando. Si una persona no tiene criterio ni capacidad de validar, la IA no corrige eso: lo profundiza. Por eso, más que temerle a la tecnología, habría que asumir algo más incómodo: la necesidad de volver a pensar. Porque cuando delegás el pensamiento, dejás de decidir y empezás a obedecer".

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Cacciavillani: "No importa tanto a qué te dediques, en menos de una década habrá dos tipos de trabajadores: los que usen IA y los que no"

En una charla con EL CHUBUT que invita a la reflexión profunda sobre el futuro laboral y formativo de nuestra sociedad, Diego Cacciavillani, Licenciado en Letras y director de la Fundación Nativos Digitales (FAND), desglosa cómo la inteligencia artificial está reconfigurando el ADN del mercado laboral, desplazando la importancia del tradicional "saber hacer" hacia la capacidad superior de interpretar y validar lo que la tecnología genera. En el marco de este Día del Trabajador, su mirada advierte que no estamos ante una simple mejora técnica, sino frente a un cambio de paradigma estructural que encuentra a las escuelas estancadas en modelos del siglo pasado, mientras surge una nueva casta de trabajadores polímatas definida por su criterio y pensamiento crítico más que por su hiperespecialización técnica.

"La IA es una revolución tan importante como la invención de la rueda, así que los cambios que se están produciendo en el mundo laboral será grandes y significativos. No creo que se trate de una simple evolución tecnológica, sino algo más paradigmático, estructural. Y por supuesto que está afectando el mundo del trabajo y lo afectará aun más. Antes, una persona valía en el mercado laboral por lo que sabía hacer. Hoy eso empieza a correrse, porque muchas de esas tareas las puede hacer una IA, incluso mejor y más rápido. Entonces, el eje pasa a ser otro: quién sabe interpretar, decidir, validar, darle sentido a lo que la tecnología produce. Creo que si bien habrá un proceso de pérdida y generación de empleo, a la larga, no considero que la inteligencia artificial venga a sacar trabajos, sino a redefinir qué significa trabajar. Y eso genera una tensión muy fuerte, porque ni la escuela ni el mundo laboral están preparados para adaptarse a esa velocidad", apuntó Cacciavillani.


FORMACIÓN EDUCATIVA Y LABORAL
Esta redefinición del trabajo exige nuevas facultades en los jóvenes. Para el especialista, el mercado ya está premiando virtudes que antes eran secundarias: "Se empieza a ver algo interesante. Las habilidades que más valor tienen hoy no son necesariamente las más técnicas. El mundo iba hacia la hiperespecialización y ahora la formación debería ser polímata. El Foro Económico Mundial de 2025 estableció cinco habilidades muy importantes: alfabetización técnica, pensamiento crítico, creatividad, idioma y habilidades blandas. Los chicos que mejor se mueven en estos entornos no son los que más saben, sino los que mejor preguntan, los que duda, los que prueban, los que no se quedan con la primera respuesta. Ahí hay un cambio fuerte, porque durante mucho tiempo el sistema educativo premió al que respondía bien. Hoy empieza a tener más valor el que puede cuestionar lo que parece correcto".

Esta desconexión entre la formación y la realidad tecnológica está gestando, según su visión, una nueva forma de exclusión social que va más allá de la mera conectividad. "Se está generando una brecha muy grande. No importa tanto a qué te dediques, en menos de una década habrá dos tipos de trabajadores: los que usen IA y los que no. Estos últimos les será prácticamente imposible acceder al mercado laboral. Aun en los trabajos que la inteligencia artificial no pueda reemplazar, se necesitará usarla para lograr competitividad. Por ejemplo, la OIT habla de brecha digital, pero yo creo que hoy ya estamos en otra etapa. No es solo quién tiene acceso a la tecnología, sino quién sabe usarla con sentido. Hay chicos que usan inteligencia artificial todo el tiempo, pero de forma pasiva. Copian, pegan, consumen. Y hay otros que la usan como herramienta para pensar mejor, para crear, para resolver problemas. Nadie está enseñando que la IA como coworking es un potenciador increíble".

Respecto a qué sectores sufrirán más estas transformaciones, el director de Fand aclara que el riesgo no reside en la profesión, sino en la naturaleza de la labor realizada: "Todo lo que sea repetitivo, predecible, estandarizable, estará muy expuesto y será fácilmente reemplazado. Por ejemplo, trabajos de administración, atención básica, procesamiento de datos, incluso algunas tareas profesionales. Pero más que sectores, yo diría que lo que está en riesgo son tipos de tareas. Dentro de una misma profesión hay cosas que van a desaparecer y otras que se van a volver más valiosas. La diferencia entre uno y otro es el criterio humano, algo que la IA no puede reemplazar"

Cacciavillani ve en los nuevos entornos el germen de las profesiones del mañana, muchas de las cuales aún no tienen nombre. "Las startups son mecanismos de exploración del futuro donde se crean roles que ni sabíamos que existían. Estoy convencido de que el empleo más interesante de los próximos años probablemente no salga de estructuras grandes, sino de estos espacios más flexibles". Y ejemplifica esta transición con la robótica inminente: "¿Dónde se estudia mecánico de robots? No existen todavía, y será un trabajo súper valorado. Estamos formando jóvenes mirando para atrás".

Concluye con una advertencia sobre la autonomía intelectual frente a la automatización: "El miedo es lógico, pero está mal enfocado. La inteligencia artificial no es peligrosa en sí misma: es una herramienta que amplifica. El problema es qué estamos amplificando. Si una persona no tiene criterio ni capacidad de validar, la IA no corrige eso: lo profundiza. Por eso, más que temerle a la tecnología, habría que asumir algo más incómodo: la necesidad de volver a pensar. Porque cuando delegás el pensamiento, dejás de decidir y empezás a obedecer".

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