Carta del Lector

Un pueblo indígena de Alaska lucha contra un proyecto de mina de uranio

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Durante generaciones, los habitantes del pueblito Elim, Alaska, han subsistido gracias a los bosques y las aguas del noroeste cazando caribúes y focas barbudas a finales del invierno, recolectando huevos de aves y verduras silvestres de la tundra a principios de la primavera y pescando en la migración del salmón a finales del verano.

La comunidad de 350 personas, vive en una de las zonas pesqueras más productivas y biodiversas del estado, una ensenada del mar de Bering llamada Norton Sound. Se refieren a su tierra como Munaaquestevut, o "el que nos cuida".

 

“Dependemos de la tierra para alimentarnos y mantener a nuestra tribu sana. Tenemos una economía de subsistencia con un excedente de efectivo”, dijo Emily Murray, residente de Elim y vicepresidenta de una organización tribal sin fines de lucro.

 

“Hemos estado haciendo esto durante generaciones y generaciones”.

 

A principios de 2025, Panther Minerals, una empresa minera canadiense, inició un proyecto de exploración de uranio, con la intención de desarrollar un yacimiento en un sitio que se conoce como Boulder Creek, en la península de Seward a unos 48 kilómetros al Norte de Elim.

 

La empresa obtuvo recibió permiso de exploración de parte del Departamento de Recursos Naturales de Alaska en octubre de 2024, que cubren perforaciones exploratorias de hasta 300 metros de profundidad en múltiples sitios.

 

David Hedderly-Smith, geólogo consultor vinculado al proyecto y titular de muchas de las concesiones mineras en el área, ha afirmado públicamente que el sitio tiene el potencial de convertirse en la “capital del uranio de Estados Unidos” debido a su tamaño y a la cantidad de uranio estimada en la zona.

 

A mediados de 2025 la empresa anunció que terminaba su opción sobre el proyecto y abandonaba el desarrollo, devolviendo las concesiones a los propietarios anteriores. Esto implica que la empresa ya no está llevando adelante la exploración con sus propios recursos, aunque las concesiones ahora podrían ser retomadas por un tercero interesado.

 

El anuncio de exploración y la solicitud de permisos generaron fuerte oposición entre los residentes del pueblo indígena de Elim, que temen impactos ambientales, especialmente en el río Tubutulik y la pesca de subsistencia.

 

Los habitantes de Elim se han opuesto a la mina desde mayo de 2024, cuando Panther Minerals anunció su intención de solicitar permisos de exploración.

 

En entrevistas, manifestaron temor por su salud y hablaron del cáncer y la contaminación que siguió a la extracción de uranio en tierras navajo en las décadas de 1960, 1970 y 1980.

 

“Si el río se contamina, tendrá un impacto en todo el mar de Bering. Así lo veo”, dijo Johnny Jemewouk, residente de Elim.

 

En diciembre de 2024, un consorcio tribal regional aprobó una resolución que se oponía categóricamente Elim apeló el permiso concedido a la empresa. Pero, con el tiempo agotándose, la comunidad ha ido un paso más allá y ha protestado contra la mina recurriendo al mayor foro internacional disponible: la Iditarod, la extenuante carrera anual de trineos tirados por perros de Alaska, que pasa por su pueblo camino a Nome.

 

Mientras el musher Jesse Holmes se acercaba al puesto de control de Elim y a la milla 1008 de la carrera, más de 70 estudiantes y miembros de la comunidad lo esperaban en la noche ártica. Llevaban carteles que decían "Protejamos nuestro futuro" y "Mantengamos el uranio bajo tierra".

 

Fue su oportunidad de contarle al mundo lo que significa para ellos su forma de vida.

 

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