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Carta del Lector

El peligro nuclear no conoce fronteras

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A veces cuesta creer que en Alemania todavía se hable de energía nuclear. Las últimas centrales nucleares del país llevan más de tres años cerradas. El asunto debería haberse resuelto hace mucho tiempo. En cambio, el lobby nuclear está impulsando una nueva iniciativa justo en la frontera: los Países Bajos quieren prolongar la vida útil de su antiguo reactor de Borssele y construir otros nuevos, que podrían ubicarse en Eemshaven, en la frontera con Alemania.

Un reactor al que no le faltaron problemas. En julio el reactor de Borssele permaneció inactivo, sin producir electricidad, durante más de dos semanas tras una fuga en su sección nuclear. Durante los trabajos de reparación, los técnicos encontraron una tubería adicional que requería ser reemplazada.



La prolongada interrupción del suministro eléctrico se produjo en un momento delicado. El Parlamento aprobó recientemente una prórroga indefinida de la vida útil de la central, de 53 años de antigüedad, cuyo cierre estaba previsto para 2033.   

 

Para preocupación de los alemanes y, por supuesto de los conscientes habitantes de Países Bajos, el gobierno busca emplazamientos para dos nuevas centrales nucleares mucho más grandes, capaces de generar aproximadamente seis veces la producción de Borssele. Se ha identificado a Eemshaven, en Groningen, como el único emplazamiento técnicamente viable, aunque Groningen ya ha presentado una fuerte oposición.

 

Los últimos problemas en Borssele surgieron tras una parada por mantenimiento prolongada. Los trabajos, inicialmente previstos para durar tres semanas, se extendieron a más de dos meses debido a las múltiples reparaciones necesarias.

 

Tres semanas después de que la planta volviera a estar operativa, tuvo que ser cerrada de nuevo para solucionar la fuga mencionada.

 

Durante la última década, la Autoridad de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ANVS) ha registrado entre cuatro y once incidentes notificables al año en Borssele. Estos incidentes incluyen pequeñas fugas, un zapato contaminado radiactivamente que llevaba un empleado al intentar abandonar las instalaciones y fallos en las señales de seguridad.

 

El suceso más delicado tuvo lugar en 1996, incidente que implicó aumento de los niveles de radiactividad cuando las compuertas de ventilación quedaron abiertas accidentalmente.

 

Además, según confirmó la empresa operadora, en un incidente que ocurrió el 26 de noviembre de 2024, pero que no se dio a conocer entonces, dos trabajadores resultaron contaminados con material radiactivo durante labores de mantenimiento, lo que activó la alarma en las instalaciones. La zona fue evacuada de inmediato. Ambos empleados llevaban protección respiratoria, lo que evitó la contaminación interna.

 

Los dos trabajadores afectados presentaban partículas radiactivas en la piel. Tras ducharse para descontaminarse, se les autorizó a regresar a casa. Un tercer trabajador, que también se encontraba en la habitación, pero que no llevaba protección respiratoria, se marchó en cuanto sonó la alarma y afortunadamente dio negativo en la prueba de contaminación.

 

Incentivado por la connotación bélica y la supuesta seguridad que otorga la energía nuclear, el lobby intenta convencer a distintos gobiernos europeos que se sumen al presunto renacimiento.

 

En Bélgica, se han prorrogado las licencias de operación de Doel 4 y Tihange 3, y se ha paralizado el desmantelamiento de los reactores fuera de servicio. En Suiza, el Parlamento allanó el camino para la construcción de nuevas centrales nucleares en junio. En Polonia, se taló recientemente un bosque costero intacto en el mar Báltico, donde se planea construir la primera central nuclear

 

Francia y la República Checa también están impulsando tanto la prórroga de licencias como la construcción de nuevas centrales.

 

Todavía no está claro si todos estos planes se harán realidad. Lo más probable es que no. La energía nuclear solo está ganando terreno político, sin avances prácticos significativos en Europa.

 

Y eso también afecta a Alemania, porque los peligros nucleares no conocen fronteras.

 

No se trata solo del riesgo de accidentes: los planes nucleares han transformado los debates políticos en Bruselas y Berlín. La UE está considerando cofinanciar nuevos proyectos de construcción en el futuro. Y en Alemania, la decisión de eliminar gradualmente la energía nuclear se cuestiona una y otra vez.

 

Si bien la construcción de nuevas centrales nucleares en Alemania aún no está en la agenda, el lobby nuclear ya está explotando la preocupación por los altos precios de la energía, la escasez de suministro y la crisis climática para presentar la energía nuclear como la solución ideal.

 

Al hacerlo, oculta lo que realmente significa la energía nuclear: crea nuevos riesgos y produce grandes cantidades de residuos radiactivos, para los que los más peligrosos y perdurables, no tienen destino.

 

Acapara enormes sumas de dinero y atención política durante décadas, obstaculizando soluciones reales como la expansión de la energía eólica y solar, el almacenamiento de energía y las redes eléctricas.

 

El lobby nuclear no debe tener la última palabra, por eso la organización no gubernamental AUSGESTRAHLT está actuando y solicitando apoyo público.

 

Investiga qué hay detrás de los planes nucleares y visibiliza lo que está en juego. Colabora con iniciativas en regiones fronterizas y países vecinos, y apoya a quienes luchan localmente contra la prórroga de las licencias de operación de las centrales nucleares existentes y la construcción de nuevas.

 

Por supuesto, el poderoso lobby nuclear no se rendirá fácilmente. Por lo tanto, La ONG necesita perseverancia para su trabajo.                                                                 (Fuente Carolín Franta ausgestrahlt)

 

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