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La amenaza del uranio en el territorio australiano

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Hace 70 años comenzó la minería de uranio en la región de Kakadu y el extremo norte australiano. Desde entonces, la historia del uranio de Kakadu ha causado dolores y titulares, pero por fin, en 2021 ha llegado a su fin, con el cierre de la mina de uranio Ranger. Lo importante es pasar de la preocupación por el daño de la actividad minera uranífera, a preguntarnos cómo rehabilitar los espacios naturales.

La mina Mary Kathleen, clausurada, no ha limpiado su entorno y sigue contaminando zonas naturales. FOTO Beyond Nuclear International

En 1995, el Código de Minería en Argentina fue modificado y de allí surgieron exigencias más rigurosas para la rehabilitación de minas de uranio, pero como todas, con la excepción de Sierra Pintada, ya no estaban activas, no fueron alcanzadas por las nuevas normas y quedaron abandonadas sin remediación alguna.

 

En materia de remediación hay que mencionar que la planta de tratamiento de Malargüe en Mendoza, donde se trataron minerales radiactivos de dos minas, recibió esfuerzos de remediación con resultados dudosos.

 

En sus “recuperados” terrenos se instaló un Parque Recreativo que ha sido cerrado en diversas oportunidades por razones poco claras.

 

Australia tiene un historial bastante deprimente en cuanto a la rehabilitación de minas. Muchas se abandonan sin más, y las rehabilitadas suelen fracasar, lo que apunta a la necesidad de monitorizar y gestionar estas zonas de manera constante. En muchos casos, las compañías mineras se retiran,obligándose a las comunidades próximas a vivir junto con legados tóxicos, y a solas en su lucha para que el gobierno se ocupe de la limpieza de los espacios naturales afectados.

 

Dos operaciones de Rio Tinto en Mary Kathleen, en Queensland oriental, y Rum Jungle, en el Territorio Norteño, siguen sin una rehabilitación adecuada y suponen una fuente continua de destrozos ambientales.

 

Esta rehabilitación fallida y la tendencia de pasar los gastos privados a las arcas públicas, se propone evitar a toda costa con Ranger, cerrada en 2021. Y, sin embargo, todo apunta a que se repetirá la historia de siempre.

 

Energy Resources of Australia (ERA) operó Ranger desde 1980 hasta enero de 2021. La mina produjo durante unos 40 años y está situada dentro del área de Jabiru, rodeada por el Kakadu National Park.

 

ERA es una empresa pública radicada en Australia, filial del Grupo Rio Tinto, que en 2021 poseía el 86,3 % de la compañía. El resto del capital cotiza en la Bolsa de Valores de Australia.

 

La rehabilitación continúa a tiempo completo. El objetivo legal es dejar el área en una condición similar a la del Kakadu circundante.

 

Desde el 9 de enero de 2026 ERA trabaja bajo una nueva Rehabilitation Authority, que reemplazó la autoridad anterior.

 

Todavía no se ha producido el cierre definitivo. El sitio sólo podrá considerarse cerrado cuando se demuestre que cumple todos los requisitos de rehabilitación y los ministros correspondientes aprueben los criterios de cierre.  "Dejar de explotar" no equivale a cerrar la mina.

 

Ranger tiene que atravesar un proceso formal en el que deben demostrarse resultados en seis áreas: estabilidad de la forma del terreno, radiación, agua y sedimentos, ecosistemas, suelos y aspectos culturales.

 

Aun después de terminadas las obras, se prevé un período de monitoreo y manejo posterior a la rehabilitación, que incluye control de malezas, erosión y establecimiento de vegetación.

 

Ranger constituye un caso especialmente útil, pensando en las posibles futuras explotaciones en Chubut.

 

El objetivo australiano no es simplemente "cerrar una mina", sino demostrar que el territorio puede alcanzar una condición compatible con el ecosistema vecino de Kakadu. Y ese resultado todavía no ha sido certificado.

 

El cierre y limpieza de Ranger es un duro examen sobre el compromiso, la competencia y credibilidad de Río Tinto y la Commonwealth. Ambas partes tienen una responsabilidad para corregir décadas de daños ambientales y disrupciones comunitarias.

 

Sin mayor claridad, financiación, tiempo y transparencia, el futuro de Kakadu queda lejos de estar asegurado. Y este es un precio demasiado caro. Hay muchas personas en Australia y en todo el planeta a las que les preocupa la rehabilitación de Ranger y hace falta mucho trabajo, y muy delicado.

 

El desafío, queda claro, es considerable. Y ahora se debe estar a la altura. (Fuente Linda Pentz Gunter Beyond Nuclear International). 

 

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