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Carta del Lector

Una revelación histórica, documentos desclasificados en octubre de 2026

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El 10 de octubre de 2026, el National Security Archive de la Universidad George Washington publicó una nueva recopilación de documentos estadounidenses y soviéticos desclasificados con motivo del 40.º aniversario de Reikiavik. Incluye transcripciones de las conversaciones, deliberaciones internas y evaluaciones posteriores de ambos gobiernos.

Los documentos permiten apreciar una contradicción fundamental, los dos dirigentes podían imaginar un mundo sin armas nucleares, pero no lograban ponerse de acuerdo sobre las condiciones estratégicas necesarias para alcanzarlo.

 

Las actas también muestran que el gobierno estadounidense discutió internamente cómo responder a la idea de eliminar todos los arsenales. Algunos responsables temían que asumir ese compromiso resultara impracticable o perjudicara la posición estratégica estadounidense. 

 

Reikiavik fue una oportunidad perdida para la humanidad sin embargo, merece recordarse, no solamente como un episodio de la Guerra Fría, sino también como una demostración de las contradicciones de la estrategia nuclear.

 

Dos adversarios que habían acumulado armamentos capaces de causar una catástrofe mundial, llegaron a discutir seriamente su eliminación. Sin embargo, no pudieron resolver una disputa sobre el desarrollo de una tecnología militar defensiva.

 

¿Puede considerarse racional una política de seguridad que depende de conservar la capacidad de destruir al adversario, aun cuando ambos gobiernos reconocen que sería preferible eliminar esa amenaza?

 

El desarme nuclear no es solamente un problema de cantidades de armas, sino de instituciones, intereses económicos, doctrinas militares, desconfianza y riesgos de incumplimiento. Para abolirlas sería necesario sustituir la disuasión nuclear por un sistema de seguridad colectiva verificable y suficientemente sólido.

 

Reikiavik no demostró que la abolición fuera imposible. Demostró que incluso cuando los dirigentes llegan a contemplarla, la voluntad política puede quedar subordinada a las condiciones estratégicas que mantienen viva la carrera armamentista.

 

Reagan y Gorbachov no estuvieron a punto de firmar un tratado definitivo que garantizara la desaparición de todas las armas nucleares del planeta. Pero sí llegaron a explorar una reducción y una eliminación de una amplitud histórica, con un horizonte de diez años para las armas de las dos superpotencias.

 

Ese es el verdadero valor histórico de Reikiavik: durante dos días, la abolición nuclear dejó de ser solamente una aspiración de los movimientos pacifistas y se convirtió en una posibilidad discutida directamente por quienes dirigían los dos mayores arsenales nucleares del mundo.

 

Hoy con Trump y Putin un acuerdo de abolición nuclear es inimaginable, ninguno de los dos está preocupado por el riesgo de una catástrofe bélica. Además, con tantos países nucleares, sería difícil llegar a un acuerdo que obligara a todos los que se sabe que ya tienen esas armas y los que tienen políticas que 

las procuran.  

 

Ambos cacarean, cacarean y no consiguen darle fin a la guerra en Ucrania.

 

Vladimir Putin amenazó con desplegar “todas las armas” del arsenal de Rusia ante un ataque directo. El presidente ruso dijo que usaría “todo su arsenal” si se intenta aislar el enclave de Kaliningrado. La OTAN rechazó la acusación y pidió que cese la “retórica nuclear irresponsable”



Trump promete no usar bombas nucleares ni desplegar tropas en Irán: ‘No tenemos por qué hacerlo’.

 

Aseguró que no usará armas nucleares en Irán, pero no descarta atacar con lo más parecido, la ‘Madre de todas las bombas’, el mayor misil no nuclear del arsenal del Pentágono conocido.

 

Los amantes de la paz ¿Qué podemos esperar de estos dirigentes?

 

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