El recuerdo de la actitud de los vecinos de Madryn, que recibieron con el corazón a los ex combatientes - Últimas Noticias: El Chubut

El recuerdo de la actitud de los vecinos de Madryn, que recibieron con el corazón a los ex combatientes

MALVINAS, 30 AÑOS: Julio Calvo, ex combatiente y presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Puerto Madryn mezcla recuerdos con vivencias de la actualidad en ese doble sentimiento, de pertenencia por un lado con Malvinas y el agradecimiento a la ciudad, por la forma en que recibió a los veteranos cuando regresaron a bordo del Camberra a nuestra ciudad. Si bien el 2 de abril se recuerda la recuperación de las Islas, hay una larga historia de 30 años.

por REDACCIÓN CHUBUT 02/04/2012 - 02.13.hs

El veterano de guerra se divide entre los recuerdos y el trabajo que están realizando, organizando los actos conmemorativos y recorriendo las escuelas, contando sus historias de guerra, “30 años, en donde a uno le toca reflexionar sobre lo que realmente pasó, la visión es otra, nosotros con 50 años de edad ya vemos la otra parte de la historia de Malvinas, de por que se fue a pelear a Malvinas, se entienden muchas cosas que han pasado en el ’82 que antes no entendíamos, la realidad marca que Malvinas sigue siendo de Argentina por historia, por geografía, por un montón de situaciones; es como dijo el intendente de aquella época, es como que se sigue escribiendo con tinta sangre” dice Julio Calvo.
“Pareciera que hubiera sido ayer” dice Calvo, destacando que hoy se ha logrado volver a “Malvinizar” a la población, “hubo al principio una “desmalvinización”, pero después nosotros nos ocupamos de Malvinizar y por eso pareciera que fuera ayer, porque nunca dejamos de gritar nosotros, y siempre estas fechas son muy especiales porque aprovechamos para decir cosas”.
Menciona que este año en que se cumplen 30 años han tenido tantas actividades, especialmente en las escuelas, enseñándoles a los niños lo que significa Malvinas, que llegan con lo justo en la organización del acto de hoy. “Esto va a servir, sirve para los chicos, para que ellos sigan, los hijos de los veteranos se están juntando, creo que nosotros hemos cumplido con la Malvinización y con el no olvido con los que quedaron allá” dice con nostalgia con los chicos que cayeron defendiendo nuestras islas.
Sobre esta cuestión de Malvinizar, menciona que “la política sobre Malvinas está bien encaminada, si queremos la paz este es el camino, va a llevar mucho tiempo, no importa si no lo vemos, pero había que empezar alguna vez con la presión en igualdad de condiciones” menciona, validando el manejo que tiene sobre el tema el gobierno nacional.
De todos modos, hay espinas en el corazón del ex combatiente, “hace quince días unos compañeros míos fueron a Malvinas y ahora salió en todos los medios, el mapa que ellos tienen, donde hay tazas con agresividad sobre el argentino, con prepotencia, con una manera de provocar del británico en Malvinas increíble, entonces empecemos a darle a los kelpers” dice.
También hubo críticas a un supuesto grupo de “intelectuales” que se posicionaron en torno al principio de autodeterminación de los kelpers, “nosotros tenemos un grupo de intelectuales, los tipos avalaban la soberanía de los kelpers porque habían nacido en Malvinas, si tenemos ese tipo de gente en nuestro país, si tenemos a YPF que paga 230 millones de pesos para hacer exploraciones de petróleo en Malvinas, si tenemos pesqueras en Argentina que pescaron en Malvinas avalándole la soberanía a los ingleses, entonces empecemos a conocer nuestros propios fantasmas en nuestro país, somos muy miserables a veces en nuestro país, entonces acá hay mucha gente que mezcló el negocio con la patria, entonces nos va como nos va” dice en tono crítico.
Julio Calvo tiene su versión de la historia pasada referida a la usurpación de las islas, “los kelpers están ahí, porque ahí se agazapaban los ingleses para atacar a los españoles que se llevaban el oro de América, ellos tenían a los piratas, ellos se agazapaban en Malvinas, las usaban como un aguantadero y ahí se formaron las colonias que hoy son los kelpers”.





 

 

EL DESEMBARCO EN EL NORTHLAND

La ciudad de Puerto Madryn fue protagonista de un hecho muy fuerte para los excombatientes, ya que mientras los militares esperaban que sean recibidos de mala manera, la ciudad los cobijó de una manera para ellos sorprendente, “yo tengo un sentimiento muy especial por esa época, cuando yo venia en el camarote con tres soldados que no conocía, veníamos fumando y en el parlante del camarote habla un teniente coronel argentino y nos dijo que el desembarco iba a ser en Puerto Madryn, yo vine en el Northland, el Camberra trajo cuatro mil y pico, el Northland algo de 1.600 soldados, algo así, y para mi fue una alegría enorme, yo pensaba que me llevaban a Inglaterra, a Uruguay, estábamos en situación de guerra, con 18 años teníamos ese pensamiento” recuerda.
“No podía llorar, tenía un nudo en la garganta y tampoco pude ver a mi familia, lo vi al “Chueco” Asmus, lo vi a Cornejo que manejaba la ambulancia en esa época y una enfermera de mi familia, que le dije que le diga a mi mamá y a mi papá, que por otro lado me estaban buscando en Comodoro, les habían dicho que estaba herido, pero que estaba bien y a la semana aparecí en mi casa con principio de congelamiento del pié, así lo vivieron casi todos los soldados que bajaron en Madryn” recuerda.
“Muchos de los soldados que bajaron eran de Tucumán, de Corrientes y la gente, en ese entonces no había tantos teléfonos, y todos estuvieron predispuestos a hacerlo hablar al soldado con su familia, a su casa, y ahí se tejieron muchas historias muy lindas” relata recordando momentos del desembarco en la Patria.
Pero lo más fuerte se refiere al tipo de recibimiento que esperaban, “cuando veníamos pensábamos que nos iban a cascotear, porque perdimos, veníamos derrotados, veníamos con frío, veníamos heridos, estábamos hechos una porquería, digo bueno, cuando bajamos en Madryn el pueblo nos va a cascotear, y fue todo lo contrario, fue muy linda esa historia, fue terrible, mi señora por ejemplo, la mamá se llevó tres soldados a la casa, les dio de comer, estuvieron toda la tarde y las cosas del destino que después me pongo de novio con mi señora y se casa con un veterano y después me hago presidente del centro y aparece un casquete cosido a mano, todavía lo tengo con la gratitud de la cabeza, una bolsa de dormir que esos soldados en su momento le dejaron a mi suegra” cuenta.


 

 

LOS 30 AÑOS DEL DESEMBARCO DEL CAMBERRA

El presidente del Centro de Veteranos de Guerra anuncia que “esa gente va a volver a recibir a los soldados, ya con familia” en referencia al gran acto que llevarán a cabo el 19 de junio.
“A nosotros nos dio mucha alegría” saber como había recibido la ciudad a los primeros soldados que llegaron ese 19 de junio de 1982, “nos dio mucho orgullo, porque veníamos derrotados, con vergüenza, era una sensación de relajo por que ya está, me salve, pero tampoco sabíamos lo que venía después, vinieron los problemas psicológicos, no poder dormir, no teníamos trabajo, pero lo peor fue cuando la fuerza les hace firma a los soldados un pacto de silencio”.
“Madryn fue como un oasis en medio del desierto, el oasis de lo que fue la guerra, fue una caricia muy fresca hacia el soldado, nos llevaban con las lonas bajas, no era para que no nos vieran, las ponían para que no lastimen a ningún soldado con piedras y la reacción de la gente fue todo lo contrario, fue maravilloso”, recordando ese momento, “moralmente el pueblo estaba integro y ahí nos dimos cuenta que se perdió una batalla y no la guerra, por que parecía que había sido el fin del mundo”.
A la hora de los reconocimientos, menciona que a él lo “soltaron” en Sarmiento, sin plata, y recuerda a Pedro Bodanovich, “el me tuvo en su casa, me dio de comer, me llevó al médico, yo me había empachado con pan duro en Comodoro, veníamos pasados de hambre, hoy te das cuenta que se vivían dos realidades, la Patagonia y el norte, completamente distinto, el mundial por un lado y la guerra que perdieron y la guerra en Patagonia, todos los que en Patagonia vivieron la guerra tienen una manera distinta de pensar que el resto del país y eso lo hizo la gente, con los oscurecimientos”.
Yo tengo una anécdota que me contó hace poco Horacio Turconi, “yo tenia mi amigo, Redondo, debe ser el más grande, no me dijo ni el nombre, era un paisano muy leal, de carácter muy serio, trabajador, el fue el primero en ir a las gamelas donde estaban los soldados y dijo, yo quiero cinco o seis soldados, les voy a hacer un asado en mi casa, iba toda la gente a buscar colimbas, para darles de comer y pasar un domingo en familia, había un sargento, hace el asado y lo ve mal, así que le dijo, yo necesito verlo bien, no se que le pasa pero yo le pongo lo mejor para que usted la pase bien, para mi es un honor que estén conmigo, el tipo estaba triste, le había nacido un hijo en Tucumán y no lo conocía, entonces, cuando terminaron de comer el asado, a la tarde, los llevó a las gamelas y pidió hablar con el jefe, le dijo que el le pagaba el pasaje ida y vuelta a Tucumán, y el sargento fue, conoció a su hijo y vino de Tucumán y después se fue a las Malvinas de nuevo, eso se generó en Madryn, estas historias hay que contarlas”.
Por último dijo que “la gente merece acordarse de estas cosas, porque lo que hicieron fue de mucho corazón y nosotros necesitamos eso, el abrazo, el abrigo, es un homenaje a la gente y a los soldados que bajaron en el Camberra, necesitamos reconocer a esa gente que cuando la necesitamos estuvo” dice en referencia a los vecinos de Puerto Madryn, un homenaje mutuo que se dará el 19 de junio, cuando se cumplan 30 años de la llegada del buque inglés que trajo más de 4.000 prisioneros a su casa.




 

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