Johana “Yoko” Barrera: una pasión que no conoce límites
De las canchitas del barrio a vestir las camisetas de River Plate y Boca Juniors, la futbolista madrynense construyó una historia marcada por el esfuerzo, los sacrificios y un amor incondicional por la pelota.
por REDACCIÓN CHUBUT 18/10/2026 - 18.10.hs
La historia de Johana “Yoko” Barrera con el fútbol comenzó a los tres años, cuando su papá le enseñó a patear una pelota. Desde entonces, la cancha se convirtió en su lugar en el mundo. En una infancia compartida con sus hermanos, creció jugando picados con varones, y así encontró la pasión por el futbol, que creció entre tardes de juego, amigos y partidos que se extendían hasta entrada la noche.
A los 12 años, gracias a la intervención de los hermanos Cabral, llegó la oportunidad de incorporarse a un equipo femenino y comenzar a competir. Era el primer paso de un camino que la llevaría mucho más lejos de lo que alguna vez imaginó.
Con el crecimiento del fútbol femenino en la región y el inicio de la Liga del Valle en 2014, Yoko empezó a escribir sus primeras páginas en la competencia oficial. Pero el sueño era todavía más grande: quería probarse en uno de los clubes más importantes del país. Y tenía un destino muy especial en mente: River Plate, el equipo del que siempre fue hincha. Quedó seleccionada, pero después de tres meses tuvo que regresar por dificultades económicas y por no contar con un lugar donde quedarse.
“Estaba feliz por la experiencia que viví y, a su vez, era triste porque no pude quedarme. Era como un sueño frustrado”, recuerda.
Lejos de rendirse, en 2016 volvió a Buenos Aires para probarse en Boca Juniors. Después de una semana de evaluación, recibió la noticia de que se quedaba. Pero esta vez la historia sería diferente. El club le brindó hospedaje que compartía con otras tres futbolistas del interior. También recibía alimentos, indumentaria y la posibilidad de comer en el club. Por primera vez, las condiciones le permitían concentrarse en lo que más quería: jugar al fútbol.
“En Boca fue totalmente diferente. Si bien los dos son clubes grandes, en Boca le dan un poco más de importancia al fútbol femenino. Estuve una semana de prueba y, cuando llegó el sábado, me dijeron que me quedaba. Les conté que era del interior y ahí nomás me ubicaron en un departamento”, cuenta.
Así comenzó una etapa de tres años en el club xeneize. Una experiencia que, además de hacerla crecer deportivamente, la enfrentó a una contradicción muy particular: defender los colores de su rival de toda la vida. “Al principio me costó porque soy muy fanática de River y ponerme la camiseta de Boca era como traicionar mis colores”, reconoce. Sin embargo, entendió que se trataba de una oportunidad profesional y se comprometió a dar lo mejor de sí, el compromiso era total.
En 2018 también fue preseleccionada para viajar y representar a Chile. Aunque finalmente no quedó, sumó una experiencia nueva e internacional a su trayectoria.
A lo largo de los años, el desgaste físico pasó su factura y actualmente cuenta con ambas rodillas operadas. Pese a ello, su determinación y amor por el fútbol permanecen intactos, con la convicción firme de seguir jugando hasta que el cuerpo se lo permita y frenar un poco cuando sienta alguna molestia, ya que afirma con gran pasión: «El fútbol es algo que no se puede dejar».
Trayectoria local, gloria en Moreno y la vocación como entrenadora
Tras su paso por los grandes de Buenos Aires, retornó a la región para sumarse nuevamente al club JJ Moreno. Con este equipo vivió una etapa dorada, conquistando múltiples títulos locales y participando en la prestigiosa Copa Federal.
Su pasión por la pelota no terminó en el campo de juego. Decidida a transmitir su experiencia, realizó el curso de cuerpo técnico y se hizo cargo de las divisiones formativas de Moreno, dirigiendo a niñas de entre 8 y 12 años hasta el año pasado.
Hoy, su proyección a futuro sigue totalmente enfocada en el fútbol formativo: busca continuar brindando herramientas técnicas desde temprana edad y disfrutando de la cercanía con las nuevas generaciones que buscan seguir sus pasos.
Porque para ella el fútbol nunca fue solamente un deporte: es una pasión que la acompañó toda la vida y que, de una forma u otra, seguirá siendo parte de su historia.