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Preso enfermo de cáncer en huelga de hambre por las condiciones en que está detenido

Un condenado a cuatro años de prisión por una causa de narcotráfico empezó hace una semana una huelga de hambre y en las próximas horas podría negarse también a ingerir agua, en protesta por las condiciones en las que está cumpliendo la sentencia.

Por REDACCIÓN CHUBUT

El hombre está enfermo de cáncer y debe estar en un lugar en donde pueda caminar o desarrollar alguna actividad física por prescripción médica, pero se encuentra encerrado en un calabozo de reducidas dimensiones de la delegación Rawson de la Policía Federal.
Ahí lo tienen confinado desde que lo detuvieron en Trelew, a mediados de agosto, porque dicen que la Unidad 6 de Rawson está desbordada, no hay lugar para más presos.
Carlos Soto es un comerciante de esta ciudad de casi 50 años, que aún hoy sigue sosteniendo su inocencia; él asegura que fue condenado por prestarle el auto a un conocido suyo al que atraparon con droga y que nada tiene que ver con la organización narco desbaratada en 2013 con el megaoperativo «Valle Blanco», mediante el cual la Policía secuestró una importante cantidad de cocaína y apresó a más de una decena de personas en procedimientos que hizo en la zona, en la provincia de Río Negro y en Buenos Aires. 
«El lugar no es el adecuado para estar y a medida que va pasando el tiempo me estoy descomponiendo cada vez más, y eso no tiene solución. Así que arranqué con una huelga de hambre el martes y la voy a sostener hasta que me den el arresto domiciliario, al que ya solicité a través de mi abogado, pero no hay noticias», aseguró Soto en un breve diálogo telefónico que mantuvo con EL CHUBUT.
«¿Ahí donde está no tiene lugar para caminar?», se le apuntó. «No, absolutamente nada. El médico que me revisó me recomendó que caminara, pero este es un lugar de tránsito y solo en el momento que pueden -cuando hay personal disponible- me lo autorizan. Ahí me sostengo un poco y se me mejora la salud. Cuando no pueden autorizarme porque tienen cosas que hacer, empieza mi problema», contó Soto. 
«El día martes (pasado) empezó mi problema. Había comido dos galletitas únicamente y a las nueve de la mañana ya me sentí mal, y no puedo soportarlo; tampoco he tenido ninguna respuesta. Lo que se me dice que estoy acá por una emergencia penitenciaria», confió. 
«En primer momento pedí el arresto domiciliario respaldando esa petición con la carpeta médica desde el momento en el que me descubrieron todos los problemas que tengo y hasta el momento no he tenido ninguna respuesta», reiteró.
Desde el 26 de agosto que Carlos Soto está alojado en la delegación Rawson de la Federal en un lugar al que describe como «una piecita (calabozo) de dos por tres. Tiene un colchón en el piso y nada más. No hay lugar para caminar, no hay un horario y no corresponde esto por el hecho de que este es un lugar de tránsito», remarcó. 
La abogada de este hombre presentó el lunes un recurso de «Hábeas Corpus», insistiendo con lo de la prisión domiciliaria para él y, si no ve que haya alguna respuesta, empezaría con la huelga seca, con la negativa de tomar agua.
 

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Preso enfermo de cáncer en huelga de hambre por las condiciones en que está detenido

Un condenado a cuatro años de prisión por una causa de narcotráfico empezó hace una semana una huelga de hambre y en las próximas horas podría negarse también a ingerir agua, en protesta por las condiciones en las que está cumpliendo la sentencia.

El hombre está enfermo de cáncer y debe estar en un lugar en donde pueda caminar o desarrollar alguna actividad física por prescripción médica, pero se encuentra encerrado en un calabozo de reducidas dimensiones de la delegación Rawson de la Policía Federal.
Ahí lo tienen confinado desde que lo detuvieron en Trelew, a mediados de agosto, porque dicen que la Unidad 6 de Rawson está desbordada, no hay lugar para más presos.
Carlos Soto es un comerciante de esta ciudad de casi 50 años, que aún hoy sigue sosteniendo su inocencia; él asegura que fue condenado por prestarle el auto a un conocido suyo al que atraparon con droga y que nada tiene que ver con la organización narco desbaratada en 2013 con el megaoperativo «Valle Blanco», mediante el cual la Policía secuestró una importante cantidad de cocaína y apresó a más de una decena de personas en procedimientos que hizo en la zona, en la provincia de Río Negro y en Buenos Aires. 
«El lugar no es el adecuado para estar y a medida que va pasando el tiempo me estoy descomponiendo cada vez más, y eso no tiene solución. Así que arranqué con una huelga de hambre el martes y la voy a sostener hasta que me den el arresto domiciliario, al que ya solicité a través de mi abogado, pero no hay noticias», aseguró Soto en un breve diálogo telefónico que mantuvo con EL CHUBUT.
«¿Ahí donde está no tiene lugar para caminar?», se le apuntó. «No, absolutamente nada. El médico que me revisó me recomendó que caminara, pero este es un lugar de tránsito y solo en el momento que pueden -cuando hay personal disponible- me lo autorizan. Ahí me sostengo un poco y se me mejora la salud. Cuando no pueden autorizarme porque tienen cosas que hacer, empieza mi problema», contó Soto. 
«El día martes (pasado) empezó mi problema. Había comido dos galletitas únicamente y a las nueve de la mañana ya me sentí mal, y no puedo soportarlo; tampoco he tenido ninguna respuesta. Lo que se me dice que estoy acá por una emergencia penitenciaria», confió. 
«En primer momento pedí el arresto domiciliario respaldando esa petición con la carpeta médica desde el momento en el que me descubrieron todos los problemas que tengo y hasta el momento no he tenido ninguna respuesta», reiteró.
Desde el 26 de agosto que Carlos Soto está alojado en la delegación Rawson de la Federal en un lugar al que describe como «una piecita (calabozo) de dos por tres. Tiene un colchón en el piso y nada más. No hay lugar para caminar, no hay un horario y no corresponde esto por el hecho de que este es un lugar de tránsito», remarcó. 
La abogada de este hombre presentó el lunes un recurso de «Hábeas Corpus», insistiendo con lo de la prisión domiciliaria para él y, si no ve que haya alguna respuesta, empezaría con la huelga seca, con la negativa de tomar agua.
 

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