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Aldo Vega, a 50 años de su llegada a Rawson: Del Winco y discos de vinilo a la difusión por Internet

Casi recibió cuatro nombres al nacer en la Provincia de Santa Fe. Al final quedaron tres. Dos (Juan y Gabriel) fueron en homenaje de sus abuelos. El primero, Aldo, con el que lo conocen todos, fue una sugerencia de la partera del momento, que tenía también un hijo «muy bueno» con ese mismo nombre, y convenció a su mamá.

Aldo Vega y la época de los vinilos.
Por REDACCIÓN CHUBUT

Aldo Juan Gabriel Vega nació en Laguna Paiva, fue uno de los ocho hijos que tuvo un matrimonio compuesto por un ferroviario, con la tarea de guarda-tren, y la descendiente de una familia de origen francés. Desde ese pueblo ubicado al norte de la ciudad de Santa Fe enfiló en 1969 hacia la Patagonia, con una meta específica: Rawson. Y en «aquella ciudad chiquita, pero con mucho trabajo y mucho movimiento» que encontró el 16 de agosto de 1969, se quedó para siempre. 
Hoy, a cincuenta años de aquel arribo, sigue con su trabajo cotidiano. Persisten intactas sus ganas de crecer, pero también sus broncas de todos los días y sus pequeñas o grandes alegrías. El entorno de aquella «ciudad chiquita» que ha cuadriplicado su población, pero que, a su juicio, no ha encontrado una dirigencia con vocación por la unidad y la defensa de Rawson, sigue manteniéndolo en actividad. Y todos los días se lo encuentra en su radio de frecuencia modulada que puso en marcha en 1988 y que se apresta a cumplir 31 años de permanencia.

LLEGADA CON SUEÑOS
¿Por qué Rawson? es la pregunta obligada de la evocación. «Aquí ya se encontraba mi hermana Belkys. Y mi cuñado, que había venido a trabajar al canal de televisión por cable, impulsado por el Dr. (Antonio) Zorrilla, me llamó en 1967». Aldo tenía entonces 17 años y su mamá no lo permitió. «Lo logré en agosto de 1969. El proyecto de canal ya no existía», se ríe hoy durante una entrevista mantenida con diario EL CHUBUT en su emisora ubicada en Sarmiento y John Parry Madryn de Rawson.
«Llegué con experiencia cero, la primera vez que salía de mi pueblo. Era el 14 de agosto de 1969 y partí del segundo andén de la estación de mi pueblo. Me acompañaron hasta Capital Federal. De allí me vine en la empresa El Cóndor hasta San Antonio Oeste y de ahí hasta Trelew en Transportadora Patagónica. Llegué luego a Rawson en el «pullman» de Miguelito» el 16 de agosto a la noche, contó Aldo durante una extensa charla con motivo de este 50ø aniversario de su viaje inaugural.
A partir de 1971 se fueron sumando otros hermanos Vega en Rawson, hasta que en 1975 lo hicieron los padres y el resto de la familia. En esta misma ciudad, Aldo formó su propia familia con Dina, «que vino acá a trabajar de Esquel, y con la que llevamos 45 años de casado y con la que tuve mis hijos». Una particular etapa de estas cinco décadas es el tiempo de conscripto Clase 1950 en el Batallón de Infantería de Marina Nø 4 durante los trágicos episodios de la fuga y posterior matanza de agosto de 1972. «Son fechas muy duras para los sentimientos de los argentinos», dice hoy. Esta experiencia lo llevó luego a ser convocado por el tribunal que enjuició y condenó a sus responsables en años más recientes.

SU PASION POR LA RADIO
«La ciudad no tenía medios de comunicación. Yo empecé a hacer algo con un Winco y la difusión de música a través de una red de altavoces», comentó. «Siempre fui un apasionado de la radio. Y de la música, sin ser músico. No tengo estudios, pero siempre mantuve interés por aprender y aproveché la oportunidad de que muchas personas me formaran en la parte técnica. La llegada a Rawson fue para mí una experiencia muy importante. Permitió mi formación y ser alguien. Fui uno de los primeros disc-jockey. Después aparecieron otros y asomaron nuevas posibilidades hasta tener un boliche bailable en la calle Don Bosco, donde hoy está el gremio ATE», contó Aldo Vega, mencionando también su paso por la subsecretaria de Salud y la fábrica Prenyl.
«Mi sueño se mantuvo hasta poder tener la radio. Me hubiera gustado hacer muchas otras cosas, pero la vida pone límites y va ofreciendo distintas posibilidades para alcanzarlas. Igual estoy muy agradecido. FM Bahía Engaño tiene 31 años y sigue en pie. Y eso es lo importante», memoró el entrevistado, mencionando también su paso por algunas entidades de la ciudad, como la Cámara de Comercio, la Asociación de Bomberos Voluntarios y la Cooperativa de Servicios Públicos.
Aldo dedica una parte especial de la entrevista para agradecer «a mucha gente» que lo acompañó en estos 50 años de camino y recuerda especialmente «a muchos amigos, en particular los del trabajo y de todos los colores», sin dejar de mencionar al resto, integrado por aquellos «que también te hace crecer a pesar de las broncas que te generan».
En este aniversario distinto sigue confiando en «lo mejor para Rawson. Es una ciudad con potencialidades ignoradas, que puede crecer mucho más. Muchas cosas nos faltan todavía pero también nos faltan dirigentes honestos y que asuman su función con vocación de crecimiento y no para durar su período de gobierno. Es indispensable el conocimiento y una gestión con bases sólidas», afirmó Aldo Vega.
El esfuerzo realizado ha sido mucho y motivará hoy un brindis especial. Los desafíos siguen convocando a Aldo Vega, el santafesino que eligió a Rawson hace 50 años y que no ha renunciado a la esperanza de su surgimiento definitivo.

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Aldo Vega, a 50 años de su llegada a Rawson: Del Winco y discos de vinilo a la difusión por Internet

Casi recibió cuatro nombres al nacer en la Provincia de Santa Fe. Al final quedaron tres. Dos (Juan y Gabriel) fueron en homenaje de sus abuelos. El primero, Aldo, con el que lo conocen todos, fue una sugerencia de la partera del momento, que tenía también un hijo «muy bueno» con ese mismo nombre, y convenció a su mamá.

Aldo Juan Gabriel Vega nació en Laguna Paiva, fue uno de los ocho hijos que tuvo un matrimonio compuesto por un ferroviario, con la tarea de guarda-tren, y la descendiente de una familia de origen francés. Desde ese pueblo ubicado al norte de la ciudad de Santa Fe enfiló en 1969 hacia la Patagonia, con una meta específica: Rawson. Y en «aquella ciudad chiquita, pero con mucho trabajo y mucho movimiento» que encontró el 16 de agosto de 1969, se quedó para siempre. 
Hoy, a cincuenta años de aquel arribo, sigue con su trabajo cotidiano. Persisten intactas sus ganas de crecer, pero también sus broncas de todos los días y sus pequeñas o grandes alegrías. El entorno de aquella «ciudad chiquita» que ha cuadriplicado su población, pero que, a su juicio, no ha encontrado una dirigencia con vocación por la unidad y la defensa de Rawson, sigue manteniéndolo en actividad. Y todos los días se lo encuentra en su radio de frecuencia modulada que puso en marcha en 1988 y que se apresta a cumplir 31 años de permanencia.

LLEGADA CON SUEÑOS
¿Por qué Rawson? es la pregunta obligada de la evocación. «Aquí ya se encontraba mi hermana Belkys. Y mi cuñado, que había venido a trabajar al canal de televisión por cable, impulsado por el Dr. (Antonio) Zorrilla, me llamó en 1967». Aldo tenía entonces 17 años y su mamá no lo permitió. «Lo logré en agosto de 1969. El proyecto de canal ya no existía», se ríe hoy durante una entrevista mantenida con diario EL CHUBUT en su emisora ubicada en Sarmiento y John Parry Madryn de Rawson.
«Llegué con experiencia cero, la primera vez que salía de mi pueblo. Era el 14 de agosto de 1969 y partí del segundo andén de la estación de mi pueblo. Me acompañaron hasta Capital Federal. De allí me vine en la empresa El Cóndor hasta San Antonio Oeste y de ahí hasta Trelew en Transportadora Patagónica. Llegué luego a Rawson en el «pullman» de Miguelito» el 16 de agosto a la noche, contó Aldo durante una extensa charla con motivo de este 50ø aniversario de su viaje inaugural.
A partir de 1971 se fueron sumando otros hermanos Vega en Rawson, hasta que en 1975 lo hicieron los padres y el resto de la familia. En esta misma ciudad, Aldo formó su propia familia con Dina, «que vino acá a trabajar de Esquel, y con la que llevamos 45 años de casado y con la que tuve mis hijos». Una particular etapa de estas cinco décadas es el tiempo de conscripto Clase 1950 en el Batallón de Infantería de Marina Nø 4 durante los trágicos episodios de la fuga y posterior matanza de agosto de 1972. «Son fechas muy duras para los sentimientos de los argentinos», dice hoy. Esta experiencia lo llevó luego a ser convocado por el tribunal que enjuició y condenó a sus responsables en años más recientes.

SU PASION POR LA RADIO
«La ciudad no tenía medios de comunicación. Yo empecé a hacer algo con un Winco y la difusión de música a través de una red de altavoces», comentó. «Siempre fui un apasionado de la radio. Y de la música, sin ser músico. No tengo estudios, pero siempre mantuve interés por aprender y aproveché la oportunidad de que muchas personas me formaran en la parte técnica. La llegada a Rawson fue para mí una experiencia muy importante. Permitió mi formación y ser alguien. Fui uno de los primeros disc-jockey. Después aparecieron otros y asomaron nuevas posibilidades hasta tener un boliche bailable en la calle Don Bosco, donde hoy está el gremio ATE», contó Aldo Vega, mencionando también su paso por la subsecretaria de Salud y la fábrica Prenyl.
«Mi sueño se mantuvo hasta poder tener la radio. Me hubiera gustado hacer muchas otras cosas, pero la vida pone límites y va ofreciendo distintas posibilidades para alcanzarlas. Igual estoy muy agradecido. FM Bahía Engaño tiene 31 años y sigue en pie. Y eso es lo importante», memoró el entrevistado, mencionando también su paso por algunas entidades de la ciudad, como la Cámara de Comercio, la Asociación de Bomberos Voluntarios y la Cooperativa de Servicios Públicos.
Aldo dedica una parte especial de la entrevista para agradecer «a mucha gente» que lo acompañó en estos 50 años de camino y recuerda especialmente «a muchos amigos, en particular los del trabajo y de todos los colores», sin dejar de mencionar al resto, integrado por aquellos «que también te hace crecer a pesar de las broncas que te generan».
En este aniversario distinto sigue confiando en «lo mejor para Rawson. Es una ciudad con potencialidades ignoradas, que puede crecer mucho más. Muchas cosas nos faltan todavía pero también nos faltan dirigentes honestos y que asuman su función con vocación de crecimiento y no para durar su período de gobierno. Es indispensable el conocimiento y una gestión con bases sólidas», afirmó Aldo Vega.
El esfuerzo realizado ha sido mucho y motivará hoy un brindis especial. Los desafíos siguen convocando a Aldo Vega, el santafesino que eligió a Rawson hace 50 años y que no ha renunciado a la esperanza de su surgimiento definitivo.

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