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Día clave para la flota congeladora dedicada a la pesca del langostino

Para hoy está fijada una nueva audiencia ante el Ministerio de Trabajo entre representantes de Capeca, Capip y el Somu. Un dirigente de Cepa también estará en la mesa. La negociación salarial entre las cámaras empresarias Capeca/Capip y el Somu transita por un espacio álgido. La falta de acuerdo por ahora mantiene a la flota congeladora fuera de la temporada de langostino en aguas nacionales. 

Por REDACCIÓN CHUBUT

No sólo las unidades patagónicas del segmento están inactivas, sino que los barcos nucleados en Cepa tampoco soltaron amarras desde el puerto local en estos quince días de zafra. Sin embargo, el núcleo de la problemática está a varios kilómetros al sur de Mar del Plata. 
Según pudo saber Pescare.com.ar, los representantes de las partes tendrán la oportunidad de retomar el diálogo hoy. La cita será en el Ministerio de Trabajo de la Nación. 
Desde la cartera laboral aportarán el ámbito y la mediación, el acuerdo deben alumbrarlo Capeca/Capip y el Somu. Un representante de Cepa también estará en la mesa.

MIRADAS ENFRENTADAS
Hasta aquí las posiciones se mantienen inalterables. Con diversos cuadros y estadística, las empresas han señalado que la actividad hoy está atravesada por la crisis de los mercados, la retracción de la demanda y la baja de precios.
Expresan que la combinación de variables, agravada por la irrupción del coronavirus, provoca una pérdida de casi 1.300 dólares por tonelada de langostino producida a bordo en cajas de 2 kilos. 
Hablan de una rentabilidad negativa del 26 por ciento a partir de estimar un costo de producción cercano a los 6.100 dólares por tonelada, cuando el valor promedio de venta está en 4.800 dólares la tonelada, de acuerdo a datos oficiales.

PAZ SOCIAL, AMENAZADA
En este marco, Capeca/Capip buscan adecuar el convenio con la marinería para poder operar durante un 2020 complejo por donde se lo mire desde el punto de vista económico y también operativo. El Covid-19 complejizó el embarque de tripulantes en cada puerto.
Por su parte, desde el Somu denunciaron un paro patronal y niegan toda posibilidad de modificar el valor dólar que se utiliza para liquidar haberes. Denuncian un intento de recortar en un 40 por ciento esa referencia que tienen en la moneda norteamericana.
“Bajo ningún concepto nuestros representados van hacer la variable de ajuste”, señalaron ayer en un comunicado. Incluso apuntaron que de no llegarse a un acuerdo estará en riesgo la paz social. En ese sentido, circulan rumores sobre la posible paralización de toda la flota.

POSIBLE SALIDA
En medio de la tensión, corre el reloj. En los últimos años las temporadas han durado entre cuatro y cinco meses. Quizá la salida del laberinto esté en la redacción de un nuevo convenio que genere un balance entre el ingreso de los trabajadores y las variables del mercado.
Además, el Gobierno podría revisar los derechos de exportación (retenciones), el esquema de reintegros a los envíos o suspender el pago anticipado de Ganancias; aunque esto último parece difícil que suceda a partir del desequilibrio que sufren las cuentas públicas. 

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Día clave para la flota congeladora dedicada a la pesca del langostino

Para hoy está fijada una nueva audiencia ante el Ministerio de Trabajo entre representantes de Capeca, Capip y el Somu. Un dirigente de Cepa también estará en la mesa. La negociación salarial entre las cámaras empresarias Capeca/Capip y el Somu transita por un espacio álgido. La falta de acuerdo por ahora mantiene a la flota congeladora fuera de la temporada de langostino en aguas nacionales. 

No sólo las unidades patagónicas del segmento están inactivas, sino que los barcos nucleados en Cepa tampoco soltaron amarras desde el puerto local en estos quince días de zafra. Sin embargo, el núcleo de la problemática está a varios kilómetros al sur de Mar del Plata. 
Según pudo saber Pescare.com.ar, los representantes de las partes tendrán la oportunidad de retomar el diálogo hoy. La cita será en el Ministerio de Trabajo de la Nación. 
Desde la cartera laboral aportarán el ámbito y la mediación, el acuerdo deben alumbrarlo Capeca/Capip y el Somu. Un representante de Cepa también estará en la mesa.

MIRADAS ENFRENTADAS
Hasta aquí las posiciones se mantienen inalterables. Con diversos cuadros y estadística, las empresas han señalado que la actividad hoy está atravesada por la crisis de los mercados, la retracción de la demanda y la baja de precios.
Expresan que la combinación de variables, agravada por la irrupción del coronavirus, provoca una pérdida de casi 1.300 dólares por tonelada de langostino producida a bordo en cajas de 2 kilos. 
Hablan de una rentabilidad negativa del 26 por ciento a partir de estimar un costo de producción cercano a los 6.100 dólares por tonelada, cuando el valor promedio de venta está en 4.800 dólares la tonelada, de acuerdo a datos oficiales.

PAZ SOCIAL, AMENAZADA
En este marco, Capeca/Capip buscan adecuar el convenio con la marinería para poder operar durante un 2020 complejo por donde se lo mire desde el punto de vista económico y también operativo. El Covid-19 complejizó el embarque de tripulantes en cada puerto.
Por su parte, desde el Somu denunciaron un paro patronal y niegan toda posibilidad de modificar el valor dólar que se utiliza para liquidar haberes. Denuncian un intento de recortar en un 40 por ciento esa referencia que tienen en la moneda norteamericana.
“Bajo ningún concepto nuestros representados van hacer la variable de ajuste”, señalaron ayer en un comunicado. Incluso apuntaron que de no llegarse a un acuerdo estará en riesgo la paz social. En ese sentido, circulan rumores sobre la posible paralización de toda la flota.

POSIBLE SALIDA
En medio de la tensión, corre el reloj. En los últimos años las temporadas han durado entre cuatro y cinco meses. Quizá la salida del laberinto esté en la redacción de un nuevo convenio que genere un balance entre el ingreso de los trabajadores y las variables del mercado.
Además, el Gobierno podría revisar los derechos de exportación (retenciones), el esquema de reintegros a los envíos o suspender el pago anticipado de Ganancias; aunque esto último parece difícil que suceda a partir del desequilibrio que sufren las cuentas públicas. 

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