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Falleció el empresario Carlos Raúl Garzonio, testigo y protagonista de la historia de Chubut

Hondo pesar causó ayer el fallecimiento del empresario Carlos Raúl Garzonio, a los 90 años de edad, uno de los testigos y protagonistas de la historia contemporánea de Chubut, donde tuvo cargos públicos, vivió momentos en que no tuvo empleo, momentos en que prosperó y en el que ha logrado una permanencia y trascender en el rubro inmobiliario.

Por REDACCIÓN CHUBUT

Mantuvo una fructífera labor solidaria y voluntaria en las instituciones sociales, deportivas y culturales de la ciudad. En el año 2017, Inmobiliaria «Garzonio» cumplió 40 años de historia, momento en que Garzonio evocó su vida y trayectoria.

Hoy, con su partida, se va uno de los vecinos que forman parte de ese Trelew pujante que supo tener su esplendor allá en las décadas del 60, 70 y 80. 

Desde hace 26 años, al frente de la Inmobiliaria «Garzonio» se encuentra el hijo de Carlos, Luis Eduardo, arquitecto y administrador de la empresa.
Garzonio nació en Esquel, en 1930. Su mamá llegó a la cordillera en el año 1909 y su padre, en 1914. Luego se vinieron a Trelew, porque esta ciudad era «todo», dijo en una entrevista realizada por diario EL CHUBUT al momento en que la Inmobiliaria cumplió 40 años.

Durante 20 años, Garzonio fue el primer director de Estadística y Censos de la Provincia, aunque «con el gobierno militar tuvimos unas diferencias y me encontré un día con que me habían dejado cesante, sin sumario, sin defensa ni nada, en la calle», recordó en aquella entrevista.
El golpe militar de 1976 «fue muy fuerte», ya que su honor y prestigio sufrieron la mancilla injusta de aquellos años que le dolían recordar. Luego le vino la reivindicación, siendo designado como Delegado Nacional para la Patagonia y La Pampa en el censo de 1980.

Garzonio trabajó en el Banco Provincia, como secretario del directorio, siendo el único empleado. Desde allí «el ministro de Economía, que era Marcelo Pérez Catán, abogado, muy buena persona, hombre de máxima confianza de Galina, padre de Máximo, habló con el presidente del Banco y yo pasé como director de Estadística y Censos».

Además tuvo una participación activa en varias instituciones de nuestra comunidad, ocupando cargos en la Asociación Italiana, donde fue presidente; al igual que fue titular del Rotary Club; directivo en la Liga del Club Huracán y secretario de la Cámara de Comercio, entre otras participaciones.

EL RUBRO INMOBILIARIO
Al dejar de trabajar en Estadística y Censos, Garzonio comenzó a desarrollar dos actividades en forma simultánea: una de ellas es la venta de seguros «La Segunda», y la otra el negocio de bienes raíces.

Al ser desafectado de la administración pública, recordó que «inmediatamente me surgieron invitaciones para distintos trabajos, y daba la coincidencia de que había una empresa multinacional de seguros generales muy grande, Sud América, que tenía que designar al representante acá. Vino el gerente comercial, pregunta referencia en Fiorasi: ‘¿Quién podría ser?’, y le dicen, ‘Garzonio podría ser’; lo va a ver a Corradi, y le dice ‘Garzonio’; lo va a ver a Viglione, que teníamos mucha amistad por el Club Huracán, y también le dice ‘Garzonio’; en la Cámara de Comercio, también. Entonces me designan representante».

Y por otra parte, «Fiorasi me pide que le administre las propiedades, porque lo hacía con personal desde la empresa de él y no quería, ya que se mezclaba con la venta de autos, y ahí empezó la actividad inmobiliaria. Después se sumó mucha gente que tenía ocho, diez casas, otros más, para administrar, y se fue haciendo un grupo grande», recordó.

Cuando el negocio inmobiliario iba creciendo, convocó -por sugerencia de su esposa- a Juan José Fells, su ex compañero en Estadística y Censos, que se quedó en la Inmobiliaria, que primero tuvo su sede en la calle Belgrano; luego  en la oficina de Julio A. Roca, después en la calle A.P. Bell.
«Recién ahí tuve una sede propia y construimos esto gracias a mi hijo que es arquitecto, que ahora es el titular de la firma».

Cuando celebró los 40 años de su Inmobiliaria, donde puso de relieve la labor de su hijo, señaló que él seguía yendo a la empresa, porque sabía de convenios, contratos y le gustaba conversar: «He aprendido que hay que saber escuchar, me dedico mucho a eso y a la redacción de notas, ya que desde la primaria nos insistían mucho en la redacción, en la ortografía, y es el día de hoy que puedo ver si hay una nota mal escrita».

Garzonio recibió varios homenajes en los últimos años, logró realizar reencuentros con sus compañeros de Estadísticas y Censos y del Colegio Secundario, Promoción 1948. Su partida ha generado muchos reconocimientos en las redes sociales, donde se evocó su paso en diferentes instituciones.

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Falleció el empresario Carlos Raúl Garzonio, testigo y protagonista de la historia de Chubut

Hondo pesar causó ayer el fallecimiento del empresario Carlos Raúl Garzonio, a los 90 años de edad, uno de los testigos y protagonistas de la historia contemporánea de Chubut, donde tuvo cargos públicos, vivió momentos en que no tuvo empleo, momentos en que prosperó y en el que ha logrado una permanencia y trascender en el rubro inmobiliario.

Carlos Garzonio en una visita a la redacción de EL CHUBUT. 

Mantuvo una fructífera labor solidaria y voluntaria en las instituciones sociales, deportivas y culturales de la ciudad. En el año 2017, Inmobiliaria «Garzonio» cumplió 40 años de historia, momento en que Garzonio evocó su vida y trayectoria.

Hoy, con su partida, se va uno de los vecinos que forman parte de ese Trelew pujante que supo tener su esplendor allá en las décadas del 60, 70 y 80. 

Desde hace 26 años, al frente de la Inmobiliaria «Garzonio» se encuentra el hijo de Carlos, Luis Eduardo, arquitecto y administrador de la empresa.
Garzonio nació en Esquel, en 1930. Su mamá llegó a la cordillera en el año 1909 y su padre, en 1914. Luego se vinieron a Trelew, porque esta ciudad era «todo», dijo en una entrevista realizada por diario EL CHUBUT al momento en que la Inmobiliaria cumplió 40 años.

Durante 20 años, Garzonio fue el primer director de Estadística y Censos de la Provincia, aunque «con el gobierno militar tuvimos unas diferencias y me encontré un día con que me habían dejado cesante, sin sumario, sin defensa ni nada, en la calle», recordó en aquella entrevista.
El golpe militar de 1976 «fue muy fuerte», ya que su honor y prestigio sufrieron la mancilla injusta de aquellos años que le dolían recordar. Luego le vino la reivindicación, siendo designado como Delegado Nacional para la Patagonia y La Pampa en el censo de 1980.

Garzonio trabajó en el Banco Provincia, como secretario del directorio, siendo el único empleado. Desde allí «el ministro de Economía, que era Marcelo Pérez Catán, abogado, muy buena persona, hombre de máxima confianza de Galina, padre de Máximo, habló con el presidente del Banco y yo pasé como director de Estadística y Censos».

Además tuvo una participación activa en varias instituciones de nuestra comunidad, ocupando cargos en la Asociación Italiana, donde fue presidente; al igual que fue titular del Rotary Club; directivo en la Liga del Club Huracán y secretario de la Cámara de Comercio, entre otras participaciones.

EL RUBRO INMOBILIARIO
Al dejar de trabajar en Estadística y Censos, Garzonio comenzó a desarrollar dos actividades en forma simultánea: una de ellas es la venta de seguros «La Segunda», y la otra el negocio de bienes raíces.

Al ser desafectado de la administración pública, recordó que «inmediatamente me surgieron invitaciones para distintos trabajos, y daba la coincidencia de que había una empresa multinacional de seguros generales muy grande, Sud América, que tenía que designar al representante acá. Vino el gerente comercial, pregunta referencia en Fiorasi: ‘¿Quién podría ser?’, y le dicen, ‘Garzonio podría ser’; lo va a ver a Corradi, y le dice ‘Garzonio’; lo va a ver a Viglione, que teníamos mucha amistad por el Club Huracán, y también le dice ‘Garzonio’; en la Cámara de Comercio, también. Entonces me designan representante».

Y por otra parte, «Fiorasi me pide que le administre las propiedades, porque lo hacía con personal desde la empresa de él y no quería, ya que se mezclaba con la venta de autos, y ahí empezó la actividad inmobiliaria. Después se sumó mucha gente que tenía ocho, diez casas, otros más, para administrar, y se fue haciendo un grupo grande», recordó.

Cuando el negocio inmobiliario iba creciendo, convocó -por sugerencia de su esposa- a Juan José Fells, su ex compañero en Estadística y Censos, que se quedó en la Inmobiliaria, que primero tuvo su sede en la calle Belgrano; luego  en la oficina de Julio A. Roca, después en la calle A.P. Bell.
«Recién ahí tuve una sede propia y construimos esto gracias a mi hijo que es arquitecto, que ahora es el titular de la firma».

Cuando celebró los 40 años de su Inmobiliaria, donde puso de relieve la labor de su hijo, señaló que él seguía yendo a la empresa, porque sabía de convenios, contratos y le gustaba conversar: «He aprendido que hay que saber escuchar, me dedico mucho a eso y a la redacción de notas, ya que desde la primaria nos insistían mucho en la redacción, en la ortografía, y es el día de hoy que puedo ver si hay una nota mal escrita».

Garzonio recibió varios homenajes en los últimos años, logró realizar reencuentros con sus compañeros de Estadísticas y Censos y del Colegio Secundario, Promoción 1948. Su partida ha generado muchos reconocimientos en las redes sociales, donde se evocó su paso en diferentes instituciones.

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