Resiliencia y Bienestar: El camino de regreso al cuerpo a través del Yoga
Ana Paula Gaud se define como una viajera incansable, apasionada por descubrir rincones poco convencionales del mundo. Esa curiosidad la llevó a vivir casi dos años recorriendo Australia, el Sudeste Asiático e India. Fue precisamente en este último destino donde consolidó su formación como profesora de yoga en dos estilos distintos, transformando su pasión en una herramienta de vida.
por REDACCIÓN CHUBUT 21/04/2026 - 13.29.hs
Sin embargo, tras un inesperado accidente durante un viaje, debió emprender el regreso más importante: el retorno a Trelew, su ciudad natal y su "lugar en el mundo".
Ana expresa que “volví de aquel viaje diferente a como me fui, estaba un poco herida y en un estado de gran vulnerabilidad, y ese abrazo y contención que yo tanto necesitaba me esperaban en Trelew, no en otro lugar del mundo”.
Estos últimos meses fueron para ella un periodo de reorganización profunda. Lo que antes parecía sencillo, como pintarse las uñas, se convirtió en un desafío que requirió de múltiples sesiones de kinesiología y una enorme paciencia para "volver a habitar su cuerpo". En este proceso, su rol como profesora de orientación y tutoría en la Escuela de Arte de Trelew fue fundamental. Allí, el contacto con sus alumnos más pequeños y el apoyo constante de la comunidad educativa se transformaron en un pilar terapéutico que le permitió entender que el accidente no debía definirla.
“A pesar de todos los proyectos que me quedaron en pausa, sentía que no había perdido, sino que había ganado una nueva perspectiva”.
Así fue como, al ir regresando a las clases de yoga, su profesora de aquel momento, Nati, la impulsó y le brindó un espacio para que pueda comenzar a dar sus propias clases. “Costó, pero me animé. Quería transmitir todo lo que había aprendido”.
Actualmente, Ana dicta clases de Yoga Integral (con elementos de Yoga Restaurativo y Hatha) en Espacio El Sapo.
Sus sesiones, de una hora de duración, están diseñadas como un espacio de desconexión del ruido externo y conexión con el alma. Para ella, el yoga fue la herramienta clave para respirar y volver a sí misma en los momentos más críticos, y es precisamente ese bienestar el que busca transmitir.
Las clases de Ana son abiertas para todo el público, sin prejuicios de género ni edad; desde niños hasta adultos mayores, así también como embarazadas, pueden encontrar un beneficio en esta práctica. "No tiene que ser perfecto, es para uno mismo", sostiene, invitando a la comunidad a permitirse ese estado meditativo que tanto bienestar aporta al cuerpo y a la mente.
“Volver con todo esto fue muy terapéutico, algo sanador. Mas allá de todo lo de mi rehabilitación, fue volver a habitar el cuerpo desde otro espacio. Yo había estudiado y había puesto en práctica el yoga para mí misma, pero nunca me había llegado a animar a poder dar clases, trasmitirlo. El yoga a mí me sirvió un montón, sobre todo en momentos claves como el accidente. Con esto, pude respirar, volver a mí” concluye.
@yogaconanita
Patagonia 97, esq Condarco. – Trelew
2804 397889
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