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Por Jorge Presas: La gran hipoteca política y el ejemplo de Elpidio González

Los filósofos, los historiadores y los diccionarios definen a la política como una gran vocación de servicio que ciertos seres humanos tienen para con los demás. Esas personas existieron siempre, pero ya anteriormente a las ciudades griegas separadas como estados empezaron a llamarse a esas personas con el nombre de políticos.

Por Redacción Chubut

Hay muchos personajes históricos que vienen a la memoria como Efialtes y Pericles de la antigua Grecia, pero el que resalta en la historia antigua entre los políticos es el romano Cincinato como ejemplo para ponerlo como modelo de referencia. Recordamos que el Senado romano otorgaba para casos excepcionales la función ejecutiva de dictador.
Cincinato estaba labrando su campo cuando se impuso el cargo que era por seis meses, cumplió su cometido. No lo sedujo el gusto por el poder y volvió a la siembra de su campo.
Demostró tener dominio de sí mismo y fidelidad absoluta a los límites que le imponía el cargo con el que fuera honrado por su pueblo.
Los argentinos tenemos la suerte de poder exhibir el caso de Elpidio González, que se negó a recibir la jubilación que le correspondía como ex vicepresidente de la República y se dedicó a vender anilinas para demostrar que no dependía del erario público.
En la riquísima historia argentina tenemos sobrados ejemplos de ciudadanos que interpretaron perfectamente cuál era su vocación de servicio y particularmente desde la fecha o época de nuestra independencia hasta principios del siglo pasado podríamos extraer de la historia un montón no solamente de hombres ilustres sino ejemplos de vida, que lamentablemente no abundan en el día de hoy.
Tenemos un pasado repleto de luchas intestinas en el que los hombres daban hasta la vida para poder mantener sus ideales de organización nacional, que eran distintos unos de otros, pero en los que había un fondo común que los unía como lo demuestra la composición de la Asamblea del año 1813, de las pioneras en el mundo moderno -con el hito de la Revolución Francesa- entre las que eliminaron la esclavitud, pero sin olvidar que fue Jesucristo quien proclamó la igual dignidad de los humanos por ser todos sin distinción de raza hijos de Dios. Para quienes hablan de grieta sería muy interesante que vean la composición de esos asambleístas de 1813 y así entonces entender que había un fundamento en el que todos coincidían, cosa que no existe hoy.
Es de público conocimiento el nepotismo extraordinario de un senador ya fallecido, que había nombrado a 53 personas de su familia en cargos que pesan sobre la economía de todos los argentinos. Y no es el único ejemplo, nada más que para demostrar la falacia de quienes dicen estar al servicio de los demás.
En el Poder Legislativo debe haber para cada cámara un solo conjunto de asesores interdisciplinarios, como ocurre en los países mejor organizados del mundo, y que producen para cualquier miembro de cada cuerpo la información que ellos necesiten en la elaboración de leyes y por supuesto colaborar en su redacción.
Los poderes ejecutivos nacional, provinciales y municipales deben eliminar la superposición de organismos bajo su dependencia que duplican actividades y lo único que hacen es poner palos en la rueda para poder justificar su existencia, que generalmente está acompañada de corrupción.
Salta a la vista entonces la enorme cantidad de personas en esos empleos sin capacidad para los mismos. Se dice que en el Congreso hay más de 4.000 empleados y en los poderes ejecutivos mencionados la cantidad en exceso que pesa sobre la economía nacional sin producción de bienes o servicios y por tanto no colaboran para eliminar la pobreza e indigencia para aquellos que, por esa razón, lo son y a los que no le alcanzan los ingresos que perciben mensualmente y a pesar de su trabajo están en esas lamentables condiciones.
Hay que poner a toda esa gran cantidad de personas que no producen ni bienes ni servicios en estado de comisión y, sin hacerles perder sus condiciones adquiridas ni tampoco desplazarlos de los lugares en que habitualmente se encuentran, darles la posibilidad de que colaboren con las pymes y otro tipo de empresas en las que a su vez perciban un ingreso adicional que también les permita, de acuerdo a lo que ya ha sido explicado, asegurar su sistema de jubilación o retiro en las condiciones en las que cada uno percibirá por aquello que ya ha aportado. Es el correr del tiempo el que va a permitir que las cosas se vayan acomodando y además lo harán también los intereses particulares de cada cual.
Dios nos ayude a alcanzar el mundo mejor de que habla el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional.

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Por Jorge Presas: La gran hipoteca política y el ejemplo de Elpidio González

Los filósofos, los historiadores y los diccionarios definen a la política como una gran vocación de servicio que ciertos seres humanos tienen para con los demás. Esas personas existieron siempre, pero ya anteriormente a las ciudades griegas separadas como estados empezaron a llamarse a esas personas con el nombre de políticos.

Hay muchos personajes históricos que vienen a la memoria como Efialtes y Pericles de la antigua Grecia, pero el que resalta en la historia antigua entre los políticos es el romano Cincinato como ejemplo para ponerlo como modelo de referencia. Recordamos que el Senado romano otorgaba para casos excepcionales la función ejecutiva de dictador.
Cincinato estaba labrando su campo cuando se impuso el cargo que era por seis meses, cumplió su cometido. No lo sedujo el gusto por el poder y volvió a la siembra de su campo.
Demostró tener dominio de sí mismo y fidelidad absoluta a los límites que le imponía el cargo con el que fuera honrado por su pueblo.
Los argentinos tenemos la suerte de poder exhibir el caso de Elpidio González, que se negó a recibir la jubilación que le correspondía como ex vicepresidente de la República y se dedicó a vender anilinas para demostrar que no dependía del erario público.
En la riquísima historia argentina tenemos sobrados ejemplos de ciudadanos que interpretaron perfectamente cuál era su vocación de servicio y particularmente desde la fecha o época de nuestra independencia hasta principios del siglo pasado podríamos extraer de la historia un montón no solamente de hombres ilustres sino ejemplos de vida, que lamentablemente no abundan en el día de hoy.
Tenemos un pasado repleto de luchas intestinas en el que los hombres daban hasta la vida para poder mantener sus ideales de organización nacional, que eran distintos unos de otros, pero en los que había un fondo común que los unía como lo demuestra la composición de la Asamblea del año 1813, de las pioneras en el mundo moderno -con el hito de la Revolución Francesa- entre las que eliminaron la esclavitud, pero sin olvidar que fue Jesucristo quien proclamó la igual dignidad de los humanos por ser todos sin distinción de raza hijos de Dios. Para quienes hablan de grieta sería muy interesante que vean la composición de esos asambleístas de 1813 y así entonces entender que había un fundamento en el que todos coincidían, cosa que no existe hoy.
Es de público conocimiento el nepotismo extraordinario de un senador ya fallecido, que había nombrado a 53 personas de su familia en cargos que pesan sobre la economía de todos los argentinos. Y no es el único ejemplo, nada más que para demostrar la falacia de quienes dicen estar al servicio de los demás.
En el Poder Legislativo debe haber para cada cámara un solo conjunto de asesores interdisciplinarios, como ocurre en los países mejor organizados del mundo, y que producen para cualquier miembro de cada cuerpo la información que ellos necesiten en la elaboración de leyes y por supuesto colaborar en su redacción.
Los poderes ejecutivos nacional, provinciales y municipales deben eliminar la superposición de organismos bajo su dependencia que duplican actividades y lo único que hacen es poner palos en la rueda para poder justificar su existencia, que generalmente está acompañada de corrupción.
Salta a la vista entonces la enorme cantidad de personas en esos empleos sin capacidad para los mismos. Se dice que en el Congreso hay más de 4.000 empleados y en los poderes ejecutivos mencionados la cantidad en exceso que pesa sobre la economía nacional sin producción de bienes o servicios y por tanto no colaboran para eliminar la pobreza e indigencia para aquellos que, por esa razón, lo son y a los que no le alcanzan los ingresos que perciben mensualmente y a pesar de su trabajo están en esas lamentables condiciones.
Hay que poner a toda esa gran cantidad de personas que no producen ni bienes ni servicios en estado de comisión y, sin hacerles perder sus condiciones adquiridas ni tampoco desplazarlos de los lugares en que habitualmente se encuentran, darles la posibilidad de que colaboren con las pymes y otro tipo de empresas en las que a su vez perciban un ingreso adicional que también les permita, de acuerdo a lo que ya ha sido explicado, asegurar su sistema de jubilación o retiro en las condiciones en las que cada uno percibirá por aquello que ya ha aportado. Es el correr del tiempo el que va a permitir que las cosas se vayan acomodando y además lo harán también los intereses particulares de cada cual.
Dios nos ayude a alcanzar el mundo mejor de que habla el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional.

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