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Los partidos políticos

 Hace unos días desde este mismo diario se señalaba que en nuestra provincia habría un pedido de conformación de grupos políticos en la cantidad de siete, supuestamente con intenciones de participar de las próximas elecciones. Indudablemente no hace falta ser muy entendido para pensar que los peticionantes de esta autorización, desean ver la forma en que obtienen el favor de los votantes.

Emilio Balado

Se supone que al ser partidos chicos que no han encontrado cabida en otras agrupaciones, hay intereses particulares de algunos que no les interesa el votante si no el ser votados, y en este juego de palabras caben algunas preguntas: ¿Sabiendo de antemano que las posibilidades de obtener un triunfo relevante sobre una mayoría ya jugada, igualmente se atreven a lanzarse al ruedo? Entonces: ¿Qué pasa?, muy sencillo: aunque saben que no obtendrán los votos suficientes, siempre hay algún inspirado que se arriesga a participar pensando, que aunque más no sea puede ingresar a algún puesto por una minoría que siempre los sigue. He ahí la cuestión.
 En el caso de Argentina se cree que ya hay suficientes partidos políticos, algunos con mucha trayectoria y que generalmente traccionan a las mayorías de electores y los demás van de relleno, pero que logran a veces posesionarse en algún lugar que les quede bien y que en nombre de las minorías actúan. El pensamiento es libre y también las actitudes, aunque estas a veces se apartan  de la realidad, pero no importa lo bueno es seguir adelante aunque esta actitud esté fuera de esa realidad. En fin así las cosas, los colegios electorales ven sumar cada vez más agrupaciones y candidatos, que según los principios que se anuncian, se realizan ante la falta de respuesta a sus intereses desde los partidos tradicionales, que desde ya, al ser tan grandes, limita a los candidatos en las nóminas que, ojo, por otro lado no siempre son los mejores y a la práctica me remito, pero que en denominada lista arrastre logran introducirse.
 Desde distintos ámbitos de la vida ciudadana, hay una frase que se utiliza mucho y es «saber votar», para después no quejarse cuando vemos que las cosas no van tan bien y que no es lo que nosotros queríamos de esa agrupación cuando llega al poder, los que en algunos casos no tienen ni siquiera un plan de gobierno, cosa muy común en estos días. Entonces la «estantería se nos derrumba» como diría un viejo dirigente. Antiguamente los partidos políticos tenían una plataforma que ponían a disposición de la ciudadanía y que según los viejos preceptos se cumplirían, aunque después fuera a parar a la basura. En el caso de Argentina hemos visto pasar de todo políticamente, y aún hoy continua, y uno se pregunta ¿Cómo fue que se votó a ese partido o candidato? Y es muy simple, no se le enseñó al votante que es lo más conveniente para su futuro y entonces generalmente aprovechando cierto protagonismo, vuelve a envolverse a la gente y después como dice el refrán: «Andá a cantarle a Gardel». Y deberás esperar una nueva ronda electoral para ver si aciertas. Los años me han visto pasar esta realidad.
 Pero la realidad es la señalada hace unos días por alguien cercano a la política. La gente está cansada de la política que (según pasan los años, como la canción) no resuelve nada fuera de pelearse entre los candidatos y pasar sin pena ni gloria.  

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Los partidos políticos

 Hace unos días desde este mismo diario se señalaba que en nuestra provincia habría un pedido de conformación de grupos políticos en la cantidad de siete, supuestamente con intenciones de participar de las próximas elecciones. Indudablemente no hace falta ser muy entendido para pensar que los peticionantes de esta autorización, desean ver la forma en que obtienen el favor de los votantes.

Se supone que al ser partidos chicos que no han encontrado cabida en otras agrupaciones, hay intereses particulares de algunos que no les interesa el votante si no el ser votados, y en este juego de palabras caben algunas preguntas: ¿Sabiendo de antemano que las posibilidades de obtener un triunfo relevante sobre una mayoría ya jugada, igualmente se atreven a lanzarse al ruedo? Entonces: ¿Qué pasa?, muy sencillo: aunque saben que no obtendrán los votos suficientes, siempre hay algún inspirado que se arriesga a participar pensando, que aunque más no sea puede ingresar a algún puesto por una minoría que siempre los sigue. He ahí la cuestión.
 En el caso de Argentina se cree que ya hay suficientes partidos políticos, algunos con mucha trayectoria y que generalmente traccionan a las mayorías de electores y los demás van de relleno, pero que logran a veces posesionarse en algún lugar que les quede bien y que en nombre de las minorías actúan. El pensamiento es libre y también las actitudes, aunque estas a veces se apartan  de la realidad, pero no importa lo bueno es seguir adelante aunque esta actitud esté fuera de esa realidad. En fin así las cosas, los colegios electorales ven sumar cada vez más agrupaciones y candidatos, que según los principios que se anuncian, se realizan ante la falta de respuesta a sus intereses desde los partidos tradicionales, que desde ya, al ser tan grandes, limita a los candidatos en las nóminas que, ojo, por otro lado no siempre son los mejores y a la práctica me remito, pero que en denominada lista arrastre logran introducirse.
 Desde distintos ámbitos de la vida ciudadana, hay una frase que se utiliza mucho y es «saber votar», para después no quejarse cuando vemos que las cosas no van tan bien y que no es lo que nosotros queríamos de esa agrupación cuando llega al poder, los que en algunos casos no tienen ni siquiera un plan de gobierno, cosa muy común en estos días. Entonces la «estantería se nos derrumba» como diría un viejo dirigente. Antiguamente los partidos políticos tenían una plataforma que ponían a disposición de la ciudadanía y que según los viejos preceptos se cumplirían, aunque después fuera a parar a la basura. En el caso de Argentina hemos visto pasar de todo políticamente, y aún hoy continua, y uno se pregunta ¿Cómo fue que se votó a ese partido o candidato? Y es muy simple, no se le enseñó al votante que es lo más conveniente para su futuro y entonces generalmente aprovechando cierto protagonismo, vuelve a envolverse a la gente y después como dice el refrán: «Andá a cantarle a Gardel». Y deberás esperar una nueva ronda electoral para ver si aciertas. Los años me han visto pasar esta realidad.
 Pero la realidad es la señalada hace unos días por alguien cercano a la política. La gente está cansada de la política que (según pasan los años, como la canción) no resuelve nada fuera de pelearse entre los candidatos y pasar sin pena ni gloria.  

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