Los médanos y el mate
Si no protegemos la vegetación que cubre a los médanos, vamos a ver afectadas nuestras actividades recreativas.
por REDACCIÓN CHUBUT 17/02/2020 - 18.40.hs
Por Víctor Fratto, Especialista en Áreas Protegidas, Comunicación del Estratégica y Desarrollo Sustentable, para EL CHUBUT
Junto con “La Galesa”, “El Indio” conforma uno de los puntos de referencia emblemáticos de la ciudad de Puerto Madryn. La propiamente dicha Curva del Indio, es el lugar elegido todos los días del año por cientos de vecinos y turistas para pasear o tomar unos mates contemplando una de las mejores vistas de la bahía. Pero lo que no muchos saben es que esas actividades se pueden realizar gracias a una situación natural, particular, que se da en ese sitio: entre la calle y el mar hay un médano cubierto de vegetación. ¿Y qué tiene que ver el médano con tomar unos mates?
Los médanos costeros se ven altamente influenciados por la acción del viento, la arena va y viene de acuerdo de dónde éste sople. El límite para que un médano no desaparezca totalmente (de manera natural) lo ponen las plantas que viven sobre él. Con sus raíces y estructuras visibles, forman una especie de red de contención que cubre al médano y lo protege. En el caso de la Curva del Indio, si esa red de contención vegetal no existiese, a la primera brisa se acabarían lo mates, ya que las tortas fritas, más que de sal se cubrirían de arena. Es decir que podemos disfrutar de ese lugar porque no hay arena volando constantemente.
NATURALEZA PROTEGIENDO LA HISTORIA
Una situación indeseable, que ocurriría de alterarse ese médano, es que se verían seriamente afectadas las cavas del Parque Histórico Punta Cuevas, por no haber nada que impida que el agua de lluvia baje con velocidad y destruya lo que alguna vez fueron las primeras viviendas de Puerto Madryn. Según las crónicas originales había unas 16 cavas, pero la erosión y el paso del tiempo dejaron solamente las siete que aún se conservan dentro del Parque Histórico. En cuanto a las posibilidades de erosión, las cavas se hallan en una situación poco ventajosa, se encuentran al final de una pendiente y lo único que se interpone entre la fuerza destructiva del agua y ellas son el médano y sus plantas.
Del mismo modo, en una pequeña hondonada que se forma en el médano, el sito protege la tumba de Catherine Roberts, quien llegara a estas costas en el velero Mimosa en 1865 y cuyos restos fueran identificados en 2015, luego de 20 años de trabajo por parte de investigadores del CENPAT. Hoy, la arena que rodea la tumba, está comenzando a cubrirla a causa de un nuevo sendero que abrieron los paseantes y cortó la “malla de vegetación” que protegía el lugar.
EL MÉDANO ESTÁ EN PELIGRO
El Parque Histórico Punta Cuevas tiene una superficie de un poco más de una hectárea (una manzana). No obstante ser un área protegida pequeña posee un nivel de actividades de uso elevadísimo en proporción a su superficie. Estas actividades han dado como resultado que hoy podamos contabilizar 1.000 metros de caminitos entrelazados que conforman una verdadera “red”. En los agujeros de esa red hay “islas” de vegetación, en total 118. Con el correr del tiempo, los caminos se ensanchan cada vez más hasta unirse, una vez que el parche de plantas desapareció. Lo que sigue es que la arena desaparece, el suelo se compacta y se forman canales por donde el agua puede bajar a gran velocidad.
Si bien el Parque Histórico tiene senderos delimitados para recorrerlo, mucha gente sigue optando por utilizar cualquiera de los caminitos que van desde la vereda hasta la costa.
MÁS QUE ARENA
La situación de Punta Cuevas es totalmente aplicable a los médanos del frente costero de la ciudad. Su protección es sumamente importante y nos otorga beneficios que a veces desconocemos. Son la protección natural de la costa ante tormentas. Allí viven especies que sólo se desarrollan en este ecosistema. Actúan como reserva de arena para retroalimentar las playas. Aumentan la diversidad paisajística y el valor estético de la costa. Actúan como una barrera visual y acústica entre la playa y la ciudad.
Desde el año 2012 el Parque Histórico cuenta con un Programa de Conservación del Suelo, pero sin la colaboración de todos no alcanza.
Cuando vayamos a la “Curva del Indio” a tomar mate y miremos esa magnífica vista hacia la ciudad, recordemos que entre nosotros y el mar hay un médano cubierto de plantas, y justamente esas plantas están evitando que el viento nos tape de arena. Proteger los médanos costeros es fundamental para poder continuar disfrutando de nuestra costa. Caminemos alrededor de ellos y no encima de ellos.
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