Hondo pesar en Madryn por el fallecimiento Oscar Ubaldo Ebene
A la edad 86 años dejó de existir el jueves, quien fue un reconocido vecino por su don de gente y su hombría de bien, y además por su pasión por el automovilismo. En la jornada del jueves su vida se apagó.
por REDACCIÓN CHUBUT 02/01/2021 - 00.00.hs
Había nacido en Puerto Madryn el 22 de septiembre de 1934 y a los pocos años su familia, se radicó en Sacanana, en las cercanías de la localidad de Telsen. Desde adolescente sintió la pasión de los “fierros”, destacándose que a cuando tenía apenas 15 años logró armar su primer auto de carrera, un monoposto Fiat motor 1911 y dos años más tarde su primer automóvil de competición.
Oscar Ebene incursionó por los años 50 en las carreras del tipo TN Anexo J que se corrían en nuestra zona. En esta actividad obtuvo numerosos triunfos y varios campeonatos. Se dice que Oscar era un conductor de manejo pulcro, era un mecánico-piloto. Debe mencionarse que su última etapa como corredor se produjo en Bahía Blanca donde se radicó a finales de la década del 60 hasta principios de los años 70. Autos, motos y kartings fueron sus pasiones.
Oscar Ebene, era el propietario de un taller mecánico de los denominados “Top”. Lo que no podía arreglar Oscar, era porque no tenía arreglo. Por allí pasaban la mayoría de los automóviles de Madryn y a medida que se avanzaba tecnológicamente, su taller se iba aggiornando a los nuevos cambios, de allí que siempre fue una adelantado en la materia. Basta señalar que todos los autos que preparó, obtuvieron triunfos, en todas las categorías en las que incursionó.
Contrajo matrimonio con Gloria Pallardó, de cuya unión nacieron sus hijos Enrique y Julio Ebene, que desde muy jóvenes se sumaron a la pasión de su padre e integraban el taller que Oscar había construido con tanta pasión. Basta señalar que “Quique” fue campeón en 600 y 128 centímetros cúbicos y Julio se coronó en Safari 4 cilindros y en moto conduciendo en 200 centímetros cúbicos Nacional.
Mencionar el apellido Ebene en Madryn es relacionarlo con los autos, y el automovilismo. Pero también con el ingenio, la creatividad, y la pasión por tratar de dar un paso más y lograr nuevos desafíos. Podríamos decir que Oscar conocía tanto de mecánica que a ojos cerrados, sin celular, sin internet, y solo con el viejo teléfono a “magneto” podía - a la distancia - detectar una falla y saber cómo se podía solucionar.
Se fue una gloria del quehacer mecánico de Puerto Madryn. Se lo recordará por su trato afable, su actuar respetuoso, su sentido solidario. Un vecino de esos que dejan huellas por su trayectoria y que ante su partida la comunidad lo siente con mucho dolor. Es por ello que familiares, amigos y conocidos lloran su deceso, pero quedan imborrables recuerdos de su persona, de su paso por esta comunidad, y se multiplican las muestras de dolor ante quienes lo sobreviven, como reconocimiento a su persona y su bohonomia.
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