Puerto Madryn

Cuerpo, territorio de placer y dolor

Por Vanina Botta
Médica. Especialista en Psiquiatría
Especialista en Medicina Legal y Forense

Médica Forense circunscripción judicial Madryn

por REDACCIÓN CHUBUT 19/02/2023 - 00.00.hs

Si hay algo que a la mayoría de las personas nos da placer y alegría en verano, es estar con poca ropa en la playa, cerca de la naturaleza que se nos ofrece. 

 

Pero no es tan fácil como parece, basta con observar alrededor y darse cuenta que mucha gente usa remeras, remerones, polleras, short. Crecimos en un mundo que nos indicó desde muy temprana edad cuales son los cuerpos aceptados por la sociedad, cuales son los cuerpos que tienen permitido el disfrute y el placer, cuales son los cuerpos que tienen el privilegio de disfrutar con poca ropa de la playa.
Según la época de la historia prevaleció un determinado estereotipo corporal establecido como modelo ideal.

 

El cuerpo; nuestro cuerpo, como algo indisociado de nuestra identidad, medio de expresión, de comunicación, territorio de entrecruzamiento de lo biológico, lo social, lo cultural, lo espiritual, nuestro archivo histórico (con huellas, cicatrices, estrías, marcas, urticarias, alergias…) como la forma que el tiempo encuentra para que nunca olvidemos las heridas. Cuerpo dinámico, que se crea y se moldea, se socializa y se inventa. Un cuerpo transformado en una imagen socialmente estandarizada.

 

Las sociedades occidentales actuales son sociedades de la imagen, de los cuerpos, no caben dudas, vemos con naturalidad que existe un extenso mercado apuntado a formatear y producir estos cuerpos, ya no se trata solo del uso del corsé, sino, de formas más complejas, donde los medios de comunicación y la sociedad en su totalidad juegan un papel esencial. 

 

La existencia de un modelo corporal normativo y dominante difundido e impuesto por los medios de comunicación condiciona las prácticas de las mujeres, en donde la meta se ha convertido en alcanzar el cuerpo “deseado”. Como en la esclavitud se era dueño del cuerpo del esclavo; como en el capitalismo actual el obrero pone el cuerpo; como en el poder patriarcal que expresa ese poder como dueñidad del cuerpo de las mujeres…y ahora, proyectar un cuerpo perfecto en las redes, tener muchos “likes” en una foto vuelve a traer el tema del cuerpo como un cuerpo disciplinado, sometido, útil, estándar y estereotipado, donde inciden las relaciones de poder y desigualdad. 

 

Los modelos estéticos hegemónicos operan de manera regulatoria y normativa. Los cánones y estereotipos de belleza asociados a la delgadez y a exhibir músculos marcados como patrones dominantes interpela a los varones y a las mujeres provocando insatisfacción, vergüenza y rechazo respecto a su propio cuerpo.

 

Es que, se nos muestra como objetivo a alcanzar cuerpo joven, bello, delgado, de piel uniforme y tersa, senos firmes, cintura pequeña, caderas contorneadas, extremidades largas y tonificadas y sin defectos físicos como cicatrices o marcas y, por supuesto, heterosexual y obediente, que basa su valor personal, su éxito y su felicidad en alcanzar o no este parámetro de belleza.

 

Se destaca la belleza como único valor dejando de lado otros aspectos mas importantes.
Estos estereotipos atentan contra la autoestima, afectar las percepciones que tenemos las mujeres ( y también los varones) sobre nosotras mismas y sobre los cuerpos de otras mujeres, afectan la salud mental y hacen sentir “avergonzadas” a muchas y muchos.

 

Es verano y nuestra única preocupación debería ser ir a la playa al rio o la pileta con amigas y familiares, deseo que no perdamos ni un minuto en pensar “como nos vemos en bikini”, deseo que miremos a las otras mujeres con la misma libertad que deseamos para nosotras y nuestras hijas, deseo que no opinemos de los otros cuerpos y que vivamos un verano al sol libres de pensar en los cuerpos, deseo resaltar la necesidad de liberarnos de estos estereotipos que ahogan y no dejan disfrutar. Deseo que el índice de felicidad ya no sea el índice de masa corporal o masa muscular.  Ojalá que algún día el cuerpo, nuestros cuerpos puedan emanciparse de esos estándares. Hace años que perdemos tiempo en esto.

 

La apuesta es reivindicar la autoestima, es saber que la belleza está en todas, todos, en la diferencia, en la diversidad. Y que un cuerpo saludable es aquel que nos sirva de sostén y de acompañante para realizar las tareas y actividades diarias, como así también para disfrutar y gozar.
Y que en el horizonte sea más simple y fácil disfrutar con poca ropa de la naturaleza para todas y todos.

 

 

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