Escuela de la Costa organiza una rifa para comprar un desfibrilador
Lo presentaron a través de una entrevista realizada por alumnos a los directivos y padres de la escuela. El objetivo es que la institución educativa se convierta en un espacio cardioprotegido. No solamente para ser utilizado en el establecimiento, sino para poder brindar el servicio de emergencia a los vecinos del barrio. El valor de los números es de $2.500 y el sorteo se hará el 27 de junio.
por REDACCIÓN CHUBUT 08/06/2025 - 00.00.hs
Con el objetivo de convertir a la Escuela de la Costa en un espacio cardioprotegido, un grupo de estudiantes, madres y padres puso en marcha una rifa solidaria para reunir fondos y adquirir un Desfibrilador Externo Automático (DEA). La iniciativa surgió de forma colectiva, impulsada por familias vinculadas a la institución y docentes que no dudaron en respaldar el proyecto. La rifa ya tiene fecha de sorteo: será el 27 de junio, y cada número costará 2.500 pesos.
El proyecto fue presentado en un video realizado por los propios alumnos, que entrevistaron a madres, padres y directivos. “Hoy tenemos el honor de entrevistar a dos madres acompañadas por un padre de la Comisión FAIEP, quienes han venido con una propuesta increíble: recaudar fondos para comprar un desfibrilador para la institución. Buscan que en caso de emergencia haya una herramienta vital para salvar vidas”, explicó Salvador Antonucci, uno de los alumnos impulsores, quien ofició de entrevistador, y trabajó junto a sus compañeros Franco, Paloma, Juan Bautista y Felipe en la realización del video.
Laura Sacchetti, mamá de dos nenas que asisten a la escuela y médica cardióloga infantil, fue quien sembró la primera semilla de esta movida. “Hay una ley en la Argentina que dice que en algunos lugares es importante tener un desfibrilador automático. Es un aparato que genera una actividad eléctrica al corazón cuando se para. Se vio que si uno puede activar ese aparato en el lugar del episodio, hay más del 80% de posibilidades de que la persona llegue viva al hospital”, explicó.
Laura resaltó la importancia de contar con un DEA en un lugar como la Escuela de la Costa, por donde pasan más de mil personas cada día: “Empezamos a organizarnos para poder conseguir un desfibrilador, ponerlo en un lugar visible y accesible, y hacer capacitaciones para convertir a la escuela en un espacio cardioprotegido”. La idea es instalar el aparato antes del receso invernal y aprovechar la primera semana de agosto —cuando se conmemora la semana de prevención de la muerte súbita— para realizar una jornada especial de concientización.
Carlota, mamá de un alumno de secundaria, sumó un dato no menor: “Al certificar como espacio cardioprotegido, el aparato estaría a disposición de dos cuadras a la redonda. Eso significa que también estaríamos colaborando con la comunidad. Los bomberos sabrían que el equipo está ahí, disponible ante una emergencia”.
Lucas, papá de dos estudiantes y médico clínico, remarcó el valor de la educación y la prevención: “El desfibrilador es una herramienta, pero el reconocimiento del evento y la activación rápida de la cadena de vida es lo más importante. Por eso la capacitación es fundamental. Sin capacitación, el aparato solo no sirve de nada”.
La iniciativa también se enlaza con un programa de capacitación en RCP y primeros auxilios que se proyecta implementar en toda la escuela: “Queremos capacitar al personal docente, auxiliar y a los alumnos de niveles superiores para que sean multiplicadores del conocimiento. Este proyecto sería un salto de calidad para toda la comunidad”, subrayó Lucas.
Además, la campaña se convirtió en un proyecto autogestionado, en el que muchas familias de la escuela ofrecieron donaciones y premios. Entre los aportes ya confirmados hay estadías en cabañas, avistajes de ballenas, órdenes de compra y desayunos.
El plan es simple: repartir dos números por alumno, recaudar el dinero antes del 23 de junio y hacer el sorteo el 27, justo antes del receso. Ya hay un desfibrilador disponible en stock, reservado para la escuela, lo que hace posible una compra inmediata apenas se alcance la meta.
Desde la institución, las autoridades celebraron la propuesta. “Toda iniciativa que surge de las familias es sumamente gratificante. Convoca a toda la comunidad educativa y esto va a permitir colaborar incluso con todo el barrio”, expresó Sonia Pérez, directora del nivel secundario. Yanina Bocanegra, directora de Primaria, agregó: “Apoyamos muchísimo esta idea. Nos convertiría en la primera escuela cardioprotegida de la ciudad y sería un estímulo para que otras instituciones también se sumen”. Ana Burtón, a cargo del nivel inicial, invitó a toda la comunidad a colaborar: “Contamos con el acompañamiento de todos”.
La propuesta ya contagió entusiasmo en todos los niveles y promete dejar una huella importante, no solo por el equipamiento que sumará la escuela, sino por la conciencia que busca generar en cada integrante de su comunidad.
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