Daniel Manchot: La Leyenda de Brown
Si hay un nombre que resuena en la historia del Club Guillermo Brown de Puerto Madryn, ese es Daniel Manchot. Nacido el 31 de mayo de 1937, Manchot llegó a este mundo cuando Madryn era apenas un pequeño pueblo costero, con calles de tierra, una brisa marina constante y poco más de 4000 habitantes. Sin saberlo, aquel niño que crecía junto al mar estaba destinado a convertirse en uno de los máximos ídolos de la camiseta albiazul.
por REDACCIÓN CHUBUT 26/01/2026 - 20.53.hs
Manchot debutó a los 15 años con la banda en el pecho, y desde ese momento nunca más dejó esa camiseta. Su juventud no fue obstáculo para destacarse en un equipo lleno de veteranos, donde rápidamente se ganó el respeto de sus compañeros y el reconocimiento de sus rivales. Corría el año 1954 cuando, con solo 17 años, fue la figura indiscutida de Brown, que logró el título del Torneo Oficial tras destronar al poderoso Huracán. Ese campeonato fue el primero de muchos logros, y Manchot lo hizo suyo al anotar 16 goles en 15 partidos, incluyendo dos tantos en la segunda fecha contra el clásico rival, Deportivo Madryn.
Brown terminó invicto, en la cumbre de la tabla, y con 61 goles convertidos en 16 fechas, una proeza en la que Manchot dejó su marca.
No era una hazaña aislada. En el Apertura del 62, Manchot volvió a demostrar su olfato goleador, anotando 16 goles en solo 9 partidos, y un año antes había sido el máximo artillero del torneo con 8 goles en 7 encuentros. En el 63, lideró a Brown nuevamente al título, consolidándose como la figura del equipo y del campeonato. Su habilidad para el gol lo convirtió en un nombre fijo en las crónicas deportivas de la época, una mención constante en las páginas que contaban las hazañas del equipo.
Para 1967, Manchot ya era el líder natural de Brown. Con la camiseta número 5 en el pecho y la cinta de capitán en el brazo, condujo al equipo en otro año inolvidable. Ese torneo corto, en el que Brown se consagró campeón, lo vio disputando los 7 partidos y sumando tres goles decisivos. Luego, en el Torneo Oficial, Brown logró el bicampeonato tras un desempate feroz contra Germinal.
Manchot, a sus 30 años, jugó todos los partidos y, aunque solo anotó tres goles (dos contra Huracán y uno ante Madryn), fue una figura constante. Los diarios de la época, los periodistas, todos coincidían: en cada partido, su presencia y liderazgo eran esenciales.
No era el único en esta hazaña. Faustino Díaz, Roberto Díaz y Triburzio compartieron con él la regularidad de haber jugado todos los partidos de aquel campeonato. Manchot, sin embargo, era el rostro visible, el ídolo que simbolizaba el espíritu de lucha y dedicación de Brown.
En casi 200 partidos jugados y con más de 100 goles anotados, Manchot escribió su leyenda. Dio cinco vueltas olímpicas en la Liga del Valle, convirtiéndose en el jugador que más títulos celebró en la historia del club. Y no solo fue un símbolo en el fútbol: también brilló en el básquet, defendiendo los mismos colores, con la misma entrega.
Daniel Manchot no solo jugó para Brown; fue Brown. En cada triunfo, en cada gol, en cada título, dejó una huella profunda que hoy sigue viva en la memoria del club y en el corazón de todos los que lo vieron jugar. Porque en la historia voluminosa de Guillermo Brown, pocos han sido tan ilustres como él, y tal vez, ninguno tan eterno.
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