Los valores de toxinas registrados en el Golfo Nuevo son ampliamente inferiores a las mediciones de 2022 - Últimas Noticias: El Chubut

Puerto Madryn

Los valores de toxinas registrados en el Golfo Nuevo son ampliamente inferiores a las mediciones de 2022

Germán Marino, director provincial de Salud Ambiental, informó que los niveles actuales de toxinas paralizantes están muy por debajo de los registrados durante la mortandad de ballenas de 2022. Los especialistas todavía no confirmaron si las floraciones algales están vinculadas con los decesos recientes.

por REDACCIÓN CHUBUT 25/10/2026 - 19.43.hs

La muerte de crías de ballena franca austral (Eubalaena australis) durante el último mes y la reciente aparición de ejemplares adultos muertos en el Golfo Nuevo de Península Valdés conmovieron a la sociedad y abrieron interrogantes que van más allá de las causas inmediatas de esta mortandad.

El Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, liderado desde el año 2003 por la Dra. Marcela Uhart, continúa recolectando muestras y realizando análisis. Según informó el Gobierno de Chubut, en muestras de ballenatos se confirmó la presencia de una bacteria (Erysipelothrix rhusiopathiae) asociada a una infección aguda, la erisipela. Sin embargo, su presencia no implica necesariamente que sea la causa de muerte. Para los ejemplares adultos, hasta el momento no se identificaron signos preliminares que los vinculen con el cuadro bacteriano detectado en los ballenatos. Una de las hipótesis que se investiga para el caso de los ejemplares adultos es la posible exposición a toxinas asociadas a floraciones algales nocivas, conocidas como “marea roja”, aunque todavía no hay resultados concluyentes que lo confirmen. La aparición de adultos muertos amplía los interrogantes y hace necesario estudiar si se trata de un mismo fenómeno o de eventos diferentes, por lo que comprender lo ocurrido requiere tiempo y más evidencia. 

Como un antecedente a nivel local, un estudio publicado en 2016 y liderado por la Dra. Carla Fiorito, del CESIMAR-CENPAT, detectó esta misma bacteria en lesiones provocadas por ataques de gaviotas cocineras en dos ballenatos examinados durante la temporada 2013 en Península Valdés; esas lesiones fueron consideradas una posible vía de ingreso para diversos microorganismos. También, existen antecedentes de eventos de mortandad inusual de ballenas adultas y juveniles asociados a floraciones algales nocivas, como el registrado en el Golfo Nuevo en 2022, que fue estudiado por investigadores del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral. 

 

NIVELES DE TOXINAS RECOLECTADOS

En el marco de las investigaciones, el Director Provincial de Salud Ambiental, Germán Marino, brindó precisiones sobre el monitoreo de floraciones algales nocivas y la presencia de toxinas paralizantes en las aguas del Golfo Nuevo. Detalló las acciones de laboratorio que se vienen llevando a cabo y evaluó las principales hipótesis sobre las causas que habrían provocado los decesos de los ejemplares.

Explicó que "estamos trabajando dentro del plan provincial de Marea Roja en forma normal" y precisó la relación entre las toxinas y el evento bajo estudio al destacar que "como una de las hipótesis que hay sobre la muerte de las ballenas puede ser la presencia de floraciones algales que causan la presencia de toxinas paralizantes".

Respecto de las mediciones obtenidas en los exámenes recientes, el profesional aportó datos concretos sobre los índices de toxicidad registrados en la zona afectada y señaló que "en este momento los valores son en el Golfo Nuevo arriba pero son valores que no superan las 1000 unidades ratón". Para contextualizarlo, recordó que "el límite para consumo es 400 unidades de ratón".

Comparó que "se tomaba en cuenta el año 2022 que fue cuando hubo mortanad de ballenas atribuible a las toxinas" y, al establecer un contraste con las concentraciones de aquel periodo, detalló que "en ese momento teníamos muestras de 50 mil unidades ratón hasta 107 mil".

Frente a esa diferencia sustancial en la carga tóxica, el investigador puso en duda que la marea roja sea la causa determinante del fenómeno en esta oportunidad. Sobre este aspecto, Marino afirmó: "los especialistas están evaluando, nosotros le damos el valor de la toxina pero no parece que esos niveles que estamos detectando correspondan a lo que pasó en el 2022".

 

PEDIDO DE RESPUESTAS

Por otro lado, Emilia Garro, coordinadora de comunicaciones del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, señaló al respecto: “La urgencia informativa no debe llevarnos a anticipar conclusiones antes de contar con evidencia. Pero tampoco podemos dejar que la conversación termine cuando conozcamos las causas. No alcanza con informar qué pasó: necesitamos comprender por qué importa y qué podemos cambiar para proteger la vida que compartimos con el mar”.

Ante este escenario, resulta clave sostener la investigación científica, fortalecer los sistemas de monitoreo y garantizar la articulación entre instituciones, autoridades y especialistas. También es importante que las autoridades gubernamentales comuniquen periódicamente información verificada a toda la comunidad, a través de canales claros y confiables, para evitar desinformación y noticias falsas, que pueden provocar angustia y reacciones adversas en la población. 

 

LO QUE SABEN LOS CIENTÍFICOS HASTA AHORA

Por su parte, el biólogo marino e investigador Mariano Coscarella precisó que se han contabilizado 12 animales adultos muertos, mientras que sobre las crías indicó que aún no se dispone de una cifra definitiva debido a la complejidad del monitoreo en el área.

Respecto a los ballenatos, el investigador explicó que los análisis realizados a las muestras confirmaron que la bacteria que causa erisipela fue la fuente de la mortalidad en ese grupo de crías. Sin embargo,  Coscarella expresó la incertidumbre que rodea el brote: "no entendemos todavía por qué en este año en particular esta enfermedad resultó tan letal".

En el caso de los 12 ejemplares adultos fallecidos hacia el final de la temporada, el panorama presenta un nivel mayor de cautela debido a que las muestras continúan en proceso de laboratorio. El especialista señaló que la principal hipótesis apunta a un brote de floración algal nociva, conocido comúnmente como marea roja, aunque insistió en la necesidad de contar con evidencia concluyente: "con respecto a los adultos tenemos una sospecha, una hipótesis de trabajo que es que ha sido un brote de una floración algal nociva, con lo que comúnmente se conoce como marea roja, pero hasta que no estén los resultados no vamos a poder confirmarlo".

 

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