Luis Catalán puso su nombre y su proyecto a consideración de la militancia peronista de la provincia
“Me siento preparado para poner mi nombre y mi proyecto a consideración de los compañeros”. Afirmó. “Si Juan Pablo Luque, Dante Bowen y Arbeletche presentan sus aspiraciones, yo también estoy dispuesto a presentar las mías”, agregó el empresario madrynense.
por REDACCIÓN CHUBUT 28/10/2026 - 19.42.hs
El empresario madrynense Luis Catalán confirmó que quiere competir por la gobernación de Chubut dentro del peronismo y que está dispuesto a enfrentarse con Juan Pablo Luque, Dante Bowen y Nicanor Arbeleche si deciden postularse. Dedicado al turismo y la construcción, sostuvo que las candidaturas deben surgir de la discusión de un proyecto de provincia y de la participación de la militancia, y no de acuerdos entre dirigentes. En una entrevista también recurrió a la Biblia para cuestionar a quienes prometen lo que el pueblo quiere escuchar y después se alejan de sus compromisos.
Catalán explicó que su interés por la religión nació casi en paralelo con su formación política: “Hace aproximadamente doce años, mientras estudiaba y profundizaba en la ideología y la doctrina de Perón, también conocí a quien hoy es mi esposa. Ella es creyente y fue a partir de esa relación que comencé a interesarme por la lectura de la Biblia”, relató. Dijo que ambos estudios lo llevaron a reflexionar sobre la justicia, la solidaridad y la responsabilidad de quienes conducen, y que hoy analiza lo que la Biblia enseña sobre los falsos profetas: “¿Cuántas veces vemos dirigentes que dicen representar determinados principios, que prometen lo que el pueblo quiere escuchar, pero que después, cuando alcanzan una posición de poder, se alejan de aquellos compromisos?”. Citó además el pasaje de Mateo 7:16: “Por sus frutos los conoceréis”.
PLANTEO DE REPRESENTATIVIDAD DENTRO DEL PERONISMO
Consultado sobre si esa comparación apuntaba a la dirigencia actual del peronismo chubutense, evitó las acusaciones personales: “Yo no pretendo utilizar una enseñanza bíblica para condenar personalmente a nadie. Lo que hago es reflexionar sobre las conductas políticas”. Su crítica central fue otra: “Para mí, el problema comienza cuando se habla en nombre de la militancia, pero no se le permite participar de las decisiones”.
Al describir el perfil que debería tener quien aspire a representar al peronismo, Catalán dijo que no alcanza con la trayectoria ni con los símbolos: “¿Alcanza con que se saque una foto con nuestros símbolos, que cante la marcha peronista o que se declare heredera de Perón? Yo creo que tenemos que exigir mucho más”, planteó. Y agregó una definición que repitió en distintos tramos: “Ningún dirigente es dueño del movimiento, ningún dirigente es dueño de los votos y ningún dirigente tiene derecho a considerar a la militancia como parte de su patrimonio político. Los dirigentes pasan. Los principios deben permanecer”.
La responsabilidad, según planteó, no recae solo en los dirigentes. Ante la pregunta de si parte del problema estaba en los propios militantes, respondió “Absolutamente” y agregó: “Ser leal no significa obedecer ciegamente a una persona. Significa ser coherente con los principios que decimos defender”. Sostuvo que “podemos ser profundamente peronistas sin estar obligados a acompañar cualquier candidatura”. También advirtió sobre el riesgo de que la discusión se reduzca a los nombres: “El compañero deja de ser escuchado y comienza a ser contado”, dijo, y propuso un orden: “Primero el proyecto. Después los hombres y las mujeres que tengan la responsabilidad de conducirlo”.
Preguntado por Luque y Bowen, dijo que respetaba su derecho a aspirar, aunque dejó claro que su planteo no pasaba por los nombres. Mencionó también a Arbeleche, a quien ubicó entre los dirigentes con capacidad de armado: “Pero yo ya lo cuento dentro de los referentes con capacidad de armado”. Aclaró que su mención surgió de una charla que mantuvieron y que, si Arbeleche quiere ser candidato, debería decirlo él mismo. Después presentó su propio perfil: “Yo vengo del sector privado, del trabajo, de la producción y de desarrollar actividades económicas. Conozco lo que significa invertir, generar empleo, enfrentar dificultades y tener que tomar decisiones para sostener una empresa”. Enumeró propuestas “vinculadas al desarrollo energético, la industrialización de nuestros recursos, la vivienda, el turismo y nuevas actividades productivas”, y pidió «que comparemos proyectos, experiencias y propuestas concretas. Después, que sea la militancia la que decida”.
Del mismo modo, Catalán también abordó la distancia entre gestionar una empresa y gobernar una provincia: “Por supuesto que es diferente. Y sería un error decir que administrar una empresa es lo mismo que gobernar una provincia”. Defendió, sin embargo, el valor de la experiencia productiva y de armar equipos: “Un gobernador no tiene que ser especialista en todas las áreas. Tiene que tener un proyecto claro, capacidad de conducción y la responsabilidad de convocar a personas preparadas”.
CANDIDATO A GOBERNADOR Y PLAN DE GOBIERNO
Consultado si quería ser candidato, respondió: “Sí. Me siento preparado para poner mi nombre y mi proyecto a consideración de los compañeros”. Y sobre una eventual competencia con los otros dirigentes, afirmó: “Si Juan Pablo Luque, Dante Bowen y Arbeletche presentan sus aspiraciones, yo también estoy dispuesto a presentar las mías”. Y agregó: “No estoy pidiendo que me regalen una candidatura”.
Catalán dijo que su plan de gobierno está publicado en su sitio web, www.luiscatalan.com.ar, y que abarca “producción, energía, pesca, turismo, vivienda, educación, seguridad, salud y desarrollo económico, entre otras” áreas. Aseguró que lo ofrecía también a quienes aspiran a la candidatura: “mi intención no es que un plan de gobierno sea propiedad de Luis Catalán”. Y fijó una vara para todos los postulantes: “Porque una candidatura es una aspiración personal, pero un plan de gobierno es una responsabilidad frente a toda la sociedad”.
Sobre la estructura que necesitaría para competir en la provincia, dijo tener afinidad y diálogo con compañeros de algunas ciudades, pero insistió en que las candidaturas locales debían surgir “de los propios Consejos de Localidad, de la participación de los afiliados y de la militancia de cada ciudad”. Remarcó: “No quiero elegir desde Puerto Madryn quién debe representar a los compañeros de Trelew, de Rawson, de Comodoro Rivadavia, de Esquel o de cualquier otra localidad”. Y resumió su idea de construcción política: “Si queremos construir desde abajo, tenemos que empezar por dejar de decidir todo desde arriba”. Sostuvo que en la provincia hay compañeros con trayectorias parecidas a la suya: “Seguramente habrá muchos Luis Catalán en toda la provincia”.
Ante la consulta de si aceptaría integrar una lista de Luque o de Bowen, no respondió de manera directa: “Creo que cualquier conversación política seria tiene que comenzar por el proyecto y no por los cargos”, dijo. Aclaró que no descartaba el diálogo, aunque advirtió: “tampoco creo que la unidad deba confundirse con un reparto de lugares”.
Para el cierre, volvió a la cita bíblica del inicio y la extendió a todos los aspirantes, incluido él. “Nadie debería pedir un privilegio que no esté dispuesto a someter al juicio de sus propios compañeros”, planteó, y concluyó: “No quiero que me juzguen solamente por lo que digo. Quiero que me juzguen por lo que soy capaz de hacer. El verdadero protagonista de nuestro movimiento no debería ser un dirigente. El verdadero protagonista debe ser siempre el pueblo”.